jueves, 16 de julio de 2015

Madonna de la silla obra de Rafael Sanzio



Madonna de la silla obra de Rafael Sanzio, que data de 1513, con unas dimensiones de 71 x 72cm. Se conserva en la Galería Palatina del Palacio Pitti de Florencia _ Italia. 

Los artistas del Renacimiento italiano fueron recuperando con el tiempo los cuadros de formato circular como forma de vincular su arte a las medallas que se realizaban durante la época clásica. Este sistema tiene una ventaja ocular para el espectador y es que permite centrarse en lo esencial y no alejar la vista en elementos secundarios. Esta obra, realizada cuando Rafael era director de las colecciones vaticanas, es, sin embargo, una pieza privada que muestra la madurez del pintor.



 Madonna de la silla obra de Rafael Sanzio


La Virgen de la silla, podríamos verla como una síntesis de la Gioconda de Leonardo y el Tondo Doni de Miguel Ángel , pero este cuadro es diferente a todos porque es la Virgen la que nos mira a nosotros, una mirada inolvidable, reforzada por la fuerza centrípeta del tondo y establece con nosotros una relación casi hipnótica y nos envuelve en un torbellino de afectos que es único en toda la historia del arte.

Otra de las partes claves del cuadro es el codo del niño Jesús. Ocupa el centro geométrico del tondo. Este detalle confirma el control intelectual que ejercía Rafael sobre la composición tan aparentemente natural.


Detalle del niño Jesús


La luz hace que el codo doblado parezca levemente saliente del cuadro y produzca la ilusión de una superficie convexa: eso justifica el movimiento circular impreso al grupo de figuras y también el efecto de retroceso y leve deformación de la figura de San Juanito.
Los pies en movimiento delatan cierto aburrimiento por parte del Niño que está demasiado apretado por el abrazo de su Madre.

Las ropas de la Virgen y el peinado aportan un insólito exotismo por las combinaciones de color, libres y totalmente ajenas a la tradición iconográfica de María (siempre con ropas azules y rojas).



Detalle de la mano de la Madonna


Vasari dice que Rafael llegó a tener un taller con cincuenta pupilos y ayudantes, muchos de los cuales llegarían a ser después importantes artistas por su propio derecho. Fue, posiblemente, el mayor taller reunido bajo el magisterio de un único gran maestro de la pintura.



Biblografía: http://pincelyburil.blogspot.com.






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