viernes, 7 de diciembre de 2018

"Dama en el baño", obra de François Clouet



"Dama en el baño", obra de François Clouet del año 1560 y con unas dimensiones de 92 x 81 cm. Actualmente se encuentra en National Gallery de Washington _ Estados Unidos.


Hijo de Jean Clouet, pintor de origen flamenco activo en Francia. La formación artística de François estuvo a cargo de su padre, de quien heredó el seudónimo «Janet». En 1540 le sustituyó como pintor oficial de la corte de Francisco I.


Tras la muerte del monarca continuó trabajando para la casa real de Valois, para la que pintó y dibujó principalmente retratos; sus dibujos fueron muy apreciados por Catalina de Medici, que coleccionaba en álbumes este tipo de imágenes.


En la década 1550-1560 aparecen toda una serie de retratos mitológicos, donde en una especie de juego preciosista y sofisticado, no exento de un frío e intelectualizado erotismo, las damas de la corte se convierten en protagonistas de historias pretendidamente mitológicas.


Son frecuentes escenas de toilette o baño, en las que los presupuestos manieristas de la Escuela eximen del menor atisbo de cotidianeidad, siendo absolutamente irreales y artificiosas con un acentuado detallismo dibujístico.


Entre su obra de carácter mitológico se le atribuyen con seguridad una Diana conservada en el Louvre, "El Baño de Susana" de Rouen, "La Diana de Poitiers", de sensualidad fría y muy refinada, que fue ampliamente copiada en provincias, en las que muestra una directa influencia del manierismo cultivado por la Escuela de Fontainebleau y "La carta amorosa" en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

"La carta amorosa" en Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.









Bibliografía : https://www.museothyssen.org
                     https://www.artehistoria.com

lunes, 3 de diciembre de 2018

La Casa Vicens, obra de Antoni Gaudí

La Casa Vicens es un edificio modernista situado en Barcelona, obra de Antoni Gaudí, fue el primer proyecto de importancia del arquitecto tras su licenciatura como arquitecto en el año 1878.


Esta obra pertenece a la etapa orientalista de Gaudí (1883-1888), periodo en que el arquitecto realiza una serie de obras de marcado gusto oriental, inspiradas en el arte del Próximo y Lejano Oriente como India, Persia y Japón. 


Un joven de 30 años, casi recién graduado de arquitecto, peleando por mantenerse en pie, anhelando encontrar un trabajo serio. Hasta ese momento sólo ha recibido un encargo de pago, la realización de unas enormes y hermosas farolas para la Plaza Real y la Plaza del Palau. 


La casa Vicens, proyectada por Antoni Gaudí, por fin fue construida entre los años 1883 y1885 como casa de veraneo en Gràcia para el corredor de cambio y bolsa ManelVicens i Montaner. Es el primer intento de Gaudí para encontrar un estilo nuevo y huir del historicismo y el eclecticismo arquitectónicos imperantes. 


En la casa Vicens, Gaudí anticipa de una manera puramente intuitiva toda una serie de categorías formales y constructivas que contribuirán a preparar la eclosión del Modernism. La casa consta de planta semisótano, planta baja (planta noble), planta primera (dormitorios), planta segunda (buhardilla) y cubierta (azotea).


Las fachadas se caracterizan por su modulación mediante piezas cerámicas cuadradas de 15x15 cm, definiendo así una arquitectura de ángulos rectos. En la parte inferior estos elementos aparecen dispuestos en hiladas horizontales, combinados con tramos de mampostería carejat. 


Los techos de madera adornados con árboles cargados de flores o frutas, las aves volando por las paredes y techos, la multitud de colores tierra y fuego, es como un viaje al lejano oriente.


En el interior destacan los techos de vigas de madera policromada, adornados con temas florales de papier mâché; los muros tienen esgrafiados, (Esgrafiado es una técnica ornamental arquitectónica utilizada para la decoración en el enlucido y revestimiento de muros, tanto en el exterior como en el interior de edificios) de motivos vegetales, así como pinturas obra de Josep Torrescassana. 




Mientras que en la sala conocida como el fumador emula con sus techos de yeso al famoso edificio del Generalife en la Alhambra de Granada, ( El Generalife de Granada era una villa rústica o huerta real, y es la única muestra que queda para hacernos una idea aproximada de cómo eran aquellas bellas mansiones rodeadas de jardines en los que el espíritu árabe se dejaba llevar por su instinto poético y sensual).


Esta es una de las pocas construcciones en las que Gaudí deja que predominen las líneas rectas, sin embargo hace amplio uso de las curvas, sobretodo en la decoración, al utilizar el hierro y en algunas piezas del mobiliarios. Cabe destacar que hasta los muebles fueron diseñados por el joven artistas, cosa que más delante pasaría a ser común cuando le encargaran una residencia privada.


La Casa Vicens, que se suma a la Ruta Gaudí, será el último y octavo edificio de Barcelona catalogado como Patrimonio Mundial de la Unesco que se abrió al público. La primera casa de Gaudí se suma a la exclusiva lista de la Sagrada Familia, la Casa Batlló, La Pedrera, el Park Güell, el Palau Güell, el Palau de la Música y el Hospital de Sant Pau.


Para Gaudí supuso el primer edificio en Barcelona y ya dejó muestras de su talento. “Casa Vicens se puede considerar la obra-manifiesto de Antoni Gaudí, hace bandera de una libertad de estilo inusitada en su época de construcción, evidencia la evolución creativa posterior del arquitecto y, de cara afuera, anticipa otros movimientos coetáneos de la vanguardia europea de finales del siglo XIX”´.







Bibliografia : https://sites.google.com

                     https://www.lavanguardia.com
                     El gran Gaudí. Sabadell: Ausa
                     Arquitectura de Gaudí, Alberto Estévez

jueves, 29 de noviembre de 2018

Autoretrrato de Judith Leysterc

Autoretrrato de Judith Leysterc, (1609 - 1660) del año 1630 y con unas dimensiones de 74 x 65. Actualmente se encuentra National Gallery of Art  Washington _ Estados Unidos.


Con esta obra consiguió ser reconocida en el Gremio de pintores de Jaarlem. Solo dos mujeres figuraron en el gremio de pintores de San Lucas de Haarlem durante una etapa importante en el periodo en el que destacaron Frans Hals, Rembrandt y más tarde Vermeer Una de ellas fué Juddith Leyster, dedicada a la pintura como oficio desde los quince años y tras la quiebra de la hostería que regentaba su padre, a los 18 años era reconocida como pintora.


El autorretrato de Leyster se ha especulado con que fuese su pieza de presentación para el gremio. Este trabajo marca un cambio histórico con el abandono de la rigidez de los autorretratos femeninos a favor de una pose más relajada y dinámica.

Su actitud es muy relajada según los estándares de cualquier retrato holandés lleva los ropajes, cómo en aquella época se solían retratar con trajes y complementos elegantes, mostrando estatus y dignidad para su profesión. La mayoría de las obras fechadas de Leyster son de entre 1629 y 1635, antes de casarse y tener hijos. 


Judith Leyster realizó retratos, bodegones y desarrolló también la pintura de género, que se entiende como la representación realista de escenas de la vida cotidiana en ámbitos como la familia, la calle, las fiestas, las tabernas y los paseos campestres, temas de gran demanda entre los miembros de la burguesía holandesa.

Leyster fue particularmente innovadora en sus escenas de género domésticas. Estas son escenas íntimas de mujeres en el hogar, a menudo con velas o lámparas, evocando el punto de vista femenino. 


Las pinturas de Judith muestran la influencia de Frans Hals y su hermano Dirck. No se sabe bien cuál fue la relación profesional que tuvo la pintora con Frans Hals, pero se supone que pudo ser su alumna o una amiga con cierto grado de amistad. Una Judith Jans figura como testigo del bautismo de María, la hija de Frans Hals, lo que podría establecer algún vínculo.


Un hecho fuera de lo común en la época es que esta pintora tenía su propio taller, donde también se dedicó a la enseñanza y tuvo alumnos varones. Entre ellos figuran Willem Wouters, Hendrick Jacobsz y David de Burrij, aunque no hay evidencias de trabajos que ellos hayan producido.


Tuvo cinco hijos y sus trabajos posteriores conocidos se limitan a algunas ilustraciones para un libro sobre tulipanes y un retrato fechado en 1652. El talento de su marido, Jan Miense Molenaer, se dice que era inferior al de ella, pero su producción fué mayor. Probablemente ella le ayudó en sus trabajos, mientras se dedicaba a la crianza de sus cinco hijios y la administración de sus propiedade

Murió en 1660 y aunque fué muy apreciada por sus colegas, después de su muerte cayó en el olvido y nunca fué mencionada en fuentes posteriores.








lunes, 26 de noviembre de 2018

Palacio Santoña

Construido en el siglo XVI, el Palacio de Santoña _ España, es un gran desconocido para gran parte de los habitantes y turistas de Madrid. Se encuentra en la esquina de las calles Huertas y Príncipe de la capital española.


Su aspecto exterior muestra trazas típicas de los palacios madrileños del siglo XVIII, con composiciones simétricas con perspectiva horizontal, combinando ladrillo con cantería, sobre todo en la portada principal labrada en granito.


Fue adquirido por los Duques de Santoña en el siglo XIX, que lo adaptaron a los gustos de la época, con una decoración exótica con influencias orientales, conservados hasta la actualidad. En 1933 el Palacio fue vendido a la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, su actual propietaria y de la cual es sede hasta la actualidad.

La escalera de honor

El primero de los ilustres habitantes que ha tenido el inmueble fue Muley Xeque, el príncipe heredero de Marruecos, que pasó aquí gran parte de su exilio a principios del siglo XVII. Con el pasar de los años, el Palacio se convertía en reflejo del devenir social.

Ángel protegiendo la virtud, obra de Carlo Nícoli.

El arquitecto del palacio Santoña fue José de Churriguera, pero tras su muerte en 1725, para la reforma del palacio recién adquirido se vio forzado a buscar un nuevo arquitecto. Resultó elegido Pedro de Ribera, continuador del estilo barroco de los Churriguera. Obra suya fue la portada de la calle Huertas, labrada en granito, ejemplo genuino del estilo de Ribera.


El sentido teatral y ornamentado de Churriguera, fue criticado por los puristas, pero se convirtió en un estilo popular, y se difundió por España, México y otras capitales latinoamericanas. Churrigueresco fue -en sus inicios- un término acuñado con sentido despectivo por los neoclacisistas, molestos por el desmembramiento formal, la profusión ornamental y la extravagancia académica de Churriguera, que llevó el dinamismo del barroco a sus extremos formales en España.

ángel renacentista escribiente y hojarasca de la
barandilla

Pedro de Ribera (1681-1742), fue discípulo de José Benito de Churriguera (creador del estilo churrigueresco). Siguiendo la estela de su maestro, llevó a su pleno desarrollo los principios del «Barroco exaltado», hasta el punto de ser considerado uno de los arquitectos más relevantes del Barroco final en España.

Salón de Baile

Supo introducir Ribera en su lenguaje arquitectónico novedosos elementos que singularizan su estilo. Entre ellos se pueden citar los baquetones en sección asimétrica y más salientes que los utilizados hasta su época, que enmarcan frecuentemente la puerta del edificio.

Detalle del Salón de Baile

Esta joya escondida en Las Letras, declarada Bien de Interés Cultural en 1995, pertenece a la Cámara de Comercio de Madrid, que lo alquila para eventos empresariales, premios y rodajes.


La escalera de honor es de los más espectacular. De tipo imperial, con tres tramos. Toda ella realizada en mármol de Carrara. La balaustrada y las esculturas que adornan la escalera pertenecen al artista italiano Carlo Nícoli. Las esculturas son copias de temas clásicos existentes en los museos italianos: la Diosa Fortuna (cuyo original se encuentra en los Museos Vaticanos), la Amazona (copia del Museo Capitolino de Roma) o Minerva (también de los Museos Vaticanos). 


Ya un diseño original del propio Nícoli es la escultura que preside la entrada a la planta noble y que se titula "El Ángel que defiende la virtud". Un león despierto, vigilante, nos recibe a la derecha. Su pareja en el otro lado es un león durmiente. Pequeños ángeles y escudos de los Duques adornan la balaustrada de mármol. 


El Salón Pompeyano, que fué decorada por el pintor catalán, Francisco Pla (destacó como decorador de teatros) con grutescos y rombos en los que representaba a personajes muy conocidos del arte o literatura italiana: Petrarca, Dante, Brunelleschi, Rafael o Miguel Ángel. Con cerámica de Capodimonte en medio. En el centro de esta pequeña, pero decoradísima sala, encontramos un velador de estilo imperio. Es muy del siglo XIX buscar una decoración recargada y, a la vez, de estilos eclécticos.



Hay que recordar también que todas las salas, excepto el comedor de gala, tienen ventanas al exterior y están muy bien iluminadas. Este salón presenta una forma alargada con cuatro balcones que dan a la calle Huertas. Hoy en día se le tiende a llamar Salón Oriental, sin especificar nacionalidad, porque en realidad hay mucha mezcla oriental en los motivos decorativos.

Techo representando Hermes y Afrodita en el Boudoir

Notable espacio de la ciudad, con enorme valor tanto por su arquitectura y las artes decorativas que pueblan sus interiores, como por la atmosfera y espíritu que dejaron sus ilustres moradores. El Palacio de Santoña constituye un trozo de la vida y de la historia de Madrid.





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Bibliografía : http://museomadrid.com