viernes, 27 de enero de 2023

Georges Braque



El pintor francés Georges Braque (1882-1963) con el marchante de arte Aime Maeght viendo el autorretrato de Van Gogh en la Bienal de Arte de Venecia del año 1948.




Pintor, grabador y escultor francés .Se formó en el Havre y en París, donde se trasladó en 1900 y fue discípulo de Raoul Dufy y de Othon Friesz. En 1906 expuso por primera vez en el Salon des Indépendants. La pintura de semillas tiene relación con la de los fauves, con los que expuso en 1907.

Junto a Picasso, Braque es el creador del cubismo. Pablo llegó a referirse a su colaboración como una cordada a dos, ya que los descubrimientos de uno servían de elemento de superación al otro.

Sin embargo, el malagueño siempre se ha llevado la fama de la iniciación del movimiento artístico por la excelente propaganda que hicieron, en su favor, sus amigos y publicistas.



Incorporará a sus Pinturas las palabras pintadas a partir de 1911, lo que originó la introducción del Collage por Picasso al año siguiente. Esa nueva técnica pictórica interesaría extraordinariamente a Georges. En 1914 participó en la Primera Guerra Mundial, cayendo gravemente herido.

Tras la Primera Guerra Mundial, Braque no abandona la dirección estructural del cubismo aunque da más importancia a la figuración y a sus bodegones, partiendo de nueva mesura clásica que en ocasiones acusa decorativismo.




Encontró una gran inspiración en el mundo griego del clasicismo como en sus canéforas (mujeres que llevan frutas, 1923-1926), es también el momento de las naturalezas muertas de tipo Guéridons, es decir, naturalezas muertas sobre mesa redonda o bodegones del velador (1926-1930), de la serie las pequeñas chimeneas (1919-1927).

Tras la década de los cuarenta aparecen nuevos escenarios como interiores, puestas de sol en el mar, el vuelo de los pájaros, etc. De 1948 a 1955 se produce la famosa serie de Ateliers, seguida entre 1955 y 1963 por la de los pájaros. Se debe destacar además su incursión en el campo escultórico con obras en bronce como Caballo y arado (1939-1940), Cabeza de Caballo (1941-1942) y su labor en la técnica del grabado, sobre todo, en la Teogonía de Hesíodo.

Al empezar la Segunda Guerra Mundial trabajaba la escultura de piedra. Hizo un gran número de litografías y de aguafuertes e ilustró, entre otros, libros de Reverdy y la Teogoniade Hesíodo. En 1952 realizó un gran panel para la sala de antigüedades etruscas del Musée du Louvre. Su obra, decisiva para el arte contemporáneo, ha merecido distinciones tan preciadas como el gran premio de pintura de la Biennale de Venecia (1948).







Bibliografía: https://www.pinturapintura.com

jueves, 26 de enero de 2023

Las flores (pintadas) de Cedric Morris



El Pintor Cedric Morris (1889-1982) nació en Swansea (autoridad unitaria y la segunda ciudad más grande del país de Gales, en el Reino Unido) pero vivió la mayor parte de su vida en Inglaterra. 

En Londres conoció al también artista Arthur Lett-Haine, que sería su pareja y socio a partir de entonces. Vivieron en Cornwall hasta que, en 1920, se trasladaron a París, donde establecieron su base mientras viajaban por Europa. En 1926 volvieron a Inglaterra.


Pintor autodidacta, no quiso renunciar a su pasión por la horticultura y Morris decidió cambiar su rumbo y vivir en el campo. A principios de 1929, él y su compañero alquilaron una finca en Pound Farm, Higham, Suffolk, y en febrero de 1930 abandonaron definitivamente su estudio de Londres.





Además de dirigir la escuela, se entregó a su pasión por las plantas. Hoy en día, es conocido por su representación postimpresionista, naturalezas muertas, paisajes y retratos 

Como Monet solía pintar las flores que él mismo cultivaba, pero en realidad, Morris pintó flores a lo largo de su carrera, incluso antes de la década de 1930, cuando creó su primer jardín en Pound Farm, Higham y más tarde en Benton End, Hadleigh, donde se ganó una gran reputación como horticultor y criador de amapolas e iris.






No tenía tiempo para entretenerse en sofisticados arreglos florales. Él simplemente colocaba las flores recién cortadas en el jarrón y las pintaba rápidamente para que no llegaran a marchitarse.

He leído que las pinturas florales de Morris tienen la vívida informalidad de la naturaleza misma, y cada flor muestra una personalidad distinta. Claro que, él sabía que los jardines, aunque formalmente plantados, nunca producen la misma combinación de flores y tonos año tras año. Lo sabía y, de algún modo, lo definió en sus lienzos.






Además de dirigir la escuela, Morris se entregó a su pasión por las plantas. Cultivó alrededor de 1,000 nuevas plántulas de Iris cada año y abrió Benton End para exhibir su colección. Produjo al menos 90 variedades con nombre, 45 de las cuales fueron registradas en la American Iris Society. Algunos se vendieron comercialmente y se exhibieron en el Chelsea Flower.





Cedric Morris tenía un estilo postimpresionista distintivo y, a menudo, bastante primitivo, y pintaba retratos, paisajes y bodegones muy decorativos de flores y pájaros. En su análisis de las pinturas de Morris, Richard Morphet ha sugerido que "la fuerza inusual de las pinturas de Cedric se deriva de la proyección del sujeto a través de una economía dinámica en combinación con un agudo sentido de realismo pictórico".






martes, 24 de enero de 2023


"Louise-Antoinette Feuardent" obra del pintor Francés Jean François Millet (1814-1875), del año 1840 y con unas dimensiones 73.3 x 60 cm. Actualmente se encuentra en la Colección Privada. Paul Getty Museum, Los Ángeles_ Estados Unidos.




Millet representó a Louise-Antoinette Feuardent, la esposa de su amigo de toda la vida Félix-Bienaimé Feuardent, empleado de la biblioteca de Cherburgo. En este retrato pintado poco después de su matrimonio, Louise-Antoinette muestra de manera prominente su anillo de bodas en su mano izquierda en un estilo que recuerda a los pintores holandeses del siglo XVII.



Millet pintó a la modelo modestamente vestida sobre un fondo liso usando una paleta limitada. Louise-Antoinette mira hacía nosotros mientras sus ojos marrones evalúan con calma al espectador. A través de una composición estrictamente controlada y un cuidadoso equilibrio de tonos monocromáticos, Millet capturó la autocontención, la reserva y la compostura.



Para pintar el retrato, Millet ha utilizado una paleta de colores muy neutra y limitada, pero los ha distribuido de forma muy equilibrada por el lienzo, evitando que ninguno destaque más que otro y haciendo que nuestra mirada vaya saltando de unos a otros: del encaje blanco del cuello pasamos al delantal; del castaño del cabello, al negro del vestido; de la mano iluminada, a la piel clara del rostro




Las sombras del cuello y la cara son de delirio, y la obra un auténtico prodigio de sencillez al que no le falta ni le sobra ningún detalle. Sin embargo, el carácter de la modelo se nos escapa. La modestia de la indumentaria y de la pose de Louise contrasta con esa mirada intensa, casi desafiante, que nos lanza.


Con él (y la Escuela de Barbizon, fundada por él) nació el realismo. Un realismo en el que muestra una continua simpatía por los campesinos, por los hombres y mujeres humildes que se ganan el pan con trabajo duro (o quizás, en oposición a las ciudades industriales de la época, que en algunos casos no distaban del infierno).

De hecho, Millet era de una familia campesina de Normandía. Muy joven ya tenía dotes evidentes para el dibujo y estudió en varias ciudades, acabando en París. Su pintura, sin embargo, no fue bien recibida.

Millet fue una fuente importante de inspiración para Vincent van Gogh, particularmente durante su primer período. Millet y su obra son mencionados muchas veces en las cartas de Vincent a su hermano Theo. Los paisajes tardíos de Millet servirían como puntos de referencia influyentes para las pinturas que Claude Monet hizo de la costa de Normandía; su contenido estructural y simbólico influyeron a Georges Seurat también.


Bibliografía : https://historia-arte.com
                

viernes, 20 de enero de 2023

La gigantesca y desaparecida 'Torre de Pisa' Zaragoza

"La Torre Nueva" del siglo XVI, fue construida el día 22 de agosto de 1504 en un estilo mudéjar. Una gigantesca y desaparecida torre de Pisa que estuvo junto a la iglesia de San Felip en Zaragoza _ España.

Los jurados de la capital del reino acordaron levantar una torre con reloj y campanas de uso civil al estilo de las que se levantaron en muchas ciudades europeas para medir el tiempo en la ciudad. El rey Fernando El Católico aceptó el proyecto para erigir esta torre sin uso religioso.






Al poco de ser inaugurada, la Torre Nueva comenzó a inclinarse. Algunas fuentes de la época apuntan a que es posible que ese inclinamiento se produjo a causa de las prisas con las que se cimentó y construyó el primer tramo de la torre. La parte sur de la torre fraguó más rápidamente que la norte, y eso provocó tensiones entre ambos lados que desencadenaron la inclinación de la torre. Con el tiempo, la Torre Nueva se convirtió en la torre inclinada más famosa de España, convirtiéndose en protagonista de grabados de los viajeros que llegaban a la ciudad, y posteriormente en el siglo XIX, también se convirtió en objetivo de fotógrafos.


Desde el siglo XVI la torre fue la protagonista de la vida urbana de la ciudad, marcando la vida de los habitantes de la capital del reino. Pero sin duda, cuando más importancia adquirió este edificio fue durante los Sitios de Zaragoza. En esos días aciagos para la capital, la torre sirvió tanto de atalaya para controlar los movimientos de las tropas francesas que cercaban la ciudad como para avisar de los bombardeos de los proyectiles franceses que caían sobre los sitiados.




Pese a ser un edificio emblemático, la Torre Nueva tuvo un triste final. En diciembre de 1846, tras un fuerte temporal, se produjeron desprendimientos de ladrillos de la torre a causa de la falta de mantenimiento. Entre los vecinos de la torre se fue creando un temor ante el riesgo de que el edificio acabara desmoronándose sobre ellos. En 1860 el arquitecto municipal José de Yarza y Miñana intervino tanto en el interior como en el exterior de la torre para consolidar el edificio. En 1878 incluso se le quitó el chapitel para intentar aligerar el peso de la estructura. Pero esas intervenciones no bastaron para salvar a la torre.




El 12 de febrero de 1892, el Ayuntamiento decidió demoler la torre basando su decisión en la inclinación y en la presunta ruina. Frente a la decisión municipal del Ayuntamiento surgió un movimiento ciudadano encabezado por un nutrido grupo de intelectuales para frenar el derribo y evitar que la ciudad perdiera uno de sus símbolos desde el siglo XVI. Como ejemplo, los hermanos Gascón de Gotor publicaron numerosos artículos para denunciar el ‘torricidio’.



El derribo de la torre comenzó en verano de ese año, y se prolongó durante un año, acabando así con la historia de una torre mudéjar que fue símbolo de la ciudad durante varios siglos. Sus ladrillos se vendieron para construir nuevas casas de la ciudad.

En la bodega medieval de Casa Montal, uno de los locales comerciales de la plaza San Felipe, se halla un pequeño museo dedicado a la torre, con fotografías y piezas de la misma.



Durante los años noventa del siglo XX se construyó un primer monumento conmemorativo en el lugar en el que había estado la torre. Hoy tan solo queda una marca en el pavimento del perímetro de la torre y una escultura de un muchacho que la contempla sentado en el suelo, como si aún existiese.





Bibliografía : https://www.hoyaragon.es
                       https://zaragozaguia.com