jueves, 31 de mayo de 2018

Susana y los viejos, obra de Tintoretto.


Susana y los viejos, obra del pintor Italiano Jacopo Comin, más conociodo como Tintoretto (1518- 1594. Venecia). Fue realizado entre los años 1560-1565 y con unas dimensiones de 147 x 194 cm. Actualmente en el Kunsthistorisches de Viena _ Austria.


Su estilo inicialmente siguió a Tiziano. Evolucionó a partir de 1540, siendo de tendencia manierista más marcada que los otros dos grandes pintores de la escuela veneciana, Tiziano y Veronés.

Es un pintor que pinta con pasión, alcanzando en su plenitud su característica audacia, el dinamismo incansable de su composición, su uso dramático de la luz y sus enfáticos efectos de perspectiva, que hacen que parezca un artista barroco adelantado a su tiempo.


Para poder expresar con mayor intensidad el sentido dramático de sus obras sacrificó «aquella suave belleza de colorido» que fue una de las conquistas más grandes de la escuela veneciana de Giorgione y Tiziano.


Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas, con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro.  Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. 


De su admirado Miguel Ángel toma las anatomías y las posturas difíciles, siendo este enérgico modelado del cuerpo una novedad en Venecia. Sus efectos de perspectiva son enfáticas. Pero lo inserta en un marco muy característico de la escuela veneciana: el color, el paisaje y la luz. Esta última cobra singular relevancia en sus últimas obras, usándola de forma dramática.


Tuvo enorme capacidad de trabajo. Ejecutaba una obra tras otra con rapidez, pues acaparaba numerosos encargos. Esta prolífica producción, de más de 300 obras, se explica, además, por la existencia de un taller.


Se decía que había acabado en dos meses dos pinturas históricas cada una conteniendo veinte figuras, de las cuales siete eran retratos. Sebastiano del Piombo señaló que Tintoretto podía pintar en dos días tanto como él en dos años; Annibale Carracci que Tintoretto fue, en muchas de sus obras, semejante a Tiziano, en otras inferior a Tintoretto. Esta era la opinión generalizada que de él tenían los venecianos, que sostenían que Tintoretto tenía tres pinceles: uno de oro, el segundo de plata y el tercero de hierro.


Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. 


No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras

Susana y los viejos, obra de Tintorreto en el Museo del Prado 







Bibliografía: Museo del Prado 







lunes, 28 de mayo de 2018

La fachada de la Universidad de Salamanca

La Universidad de Salamanca cumple 800 años de existencia y lo celebra con la organización de varios congresos académicos, así como numerosos eventos culturales. Este octavo centenario de la universidad más antigua de España en activo, y la cuarta de Europa, es un evento nacional e internacional que conmemora la actividad docente ininterrumpida y recuerda el papel de la Universidad en la enseñanza y difusión del castellano.


Su fachada data del año 1529 y pertenece al estilo plateresco, se desarrolló en los primeros 30 años del siglo XVI. Se caracteriza por una minuciosa y abundante decoración. Para muchos, esta fachada es la obra maestra del plateresco español.


Durante muchos años se admiró la belleza de los relieves de la Universidad de Salamanca, la fachada, la escalera y el claustro, pero sin atribuirles un significado. Desde 1950 se despertó la curiosidad de los especialistas, pero se limitaron a explicaciones parciales.


La fachada de la Universidad en Salamanca es imperial romana y esculpida a la gloria del emperador Carlos. La fachada aparece pues dominada por la presencia imperial de Roma, vertiente política del pensamiento carolino.



Se presenta materialmente dividida en tres cuerpos y cinco calles. Los tres cuerpos corresponden a una estructura ideológica clara: en la base, cuerpo bajo, figura la monarquía española, es decir los abuelos fundadores; en el centro está el emperador reinante con sus símbolos, es la razón de ser del conjunto; en el cuerpo alto está Roma, desde el papa hasta los dioses romanos y sus héroes: es el modelo ofrecido al Emperador, la meta a la que aspira.


Se funda en el cruce de tres presencias simbólicas: el Imperio romano, encarnado en Venus, madre de los césares y en Hércules, príncipe bueno; el Sacro Imperio, fundado por Carlomagno para la “renovatio Imperii Romani”, cuyo emblema es el águila bicéfala; y los héroes legendarios de la Antigüedad, modelos ineludibles en el Renacimiento, que figuran en los medallones. Las tres presencias se enraízan en Roma y convergen hacia el Emperador, cuyo escudo campea en el centro de la fachada.


Cabe destacar que el estilo plateresco es una corriente artística que únicamente se dio en España durante la primera mitad del siglo XVI y cuyo nombre se debe a que su recargamiento decorativo recuerda a los trabajos de orfebrería en plata.


Según los historiadores del arte, el maestro de tan importante obra sería Juan de Talavera, un arquitecto y escultor de primera fila, aunque no muy conocido, perteneciente a la famosa “escuela toledana”, y que fue también uno de los arquitectos al servicio de Isabel la Católica.

Hasta ahora Talavera nunca había sido relacionado con esta obra, y ni siquiera con la propia Salamanca. Canto, que hace un repaso de lo que se sabe sobre su vida profesional, plantea que fue sobrino y yerno respectivamente de Juan Guas y Egas de Bruselas, dos grandes artistas extranjeros afincados en Castilla en la segunda mitad del siglo XV.


Entre la decoración de la fachada, encima de un cráneo se encuentra una escultura de un sapo (pero confundido comúnmente con una rana). Este símbolo servía como aviso a los estudiantes. Se utilizaba como representación del pecado de lujuria, asociado a la muerte al encontrarse encima de un cráneo. Según la tradición, se dice que su hallazgo en la fachada augura éxito en los estudios.


La Fachada Rica de la Universidad de Salamanca volvió a lucir de nuevo en el año 2018, después de una rigurosa resturación y así han permitido su rehabilitación. El proyecto fue posible gracias a la colaboración institucional y a la participación público-privada, con la Junta de Castilla y León y la Universidad de Salamanca como promotores de unos trabajos, que desarrollaron un equipo multidisciplinar de profesionales, coordinados desde la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico.






jueves, 17 de mayo de 2018

Judit en el banquete de Holofernes, obra de Rembrandt

Judit en el banquete de Holofernes (antes Artemisa), obra de Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Fue realizada en el año 1634 y con unas dimensiones de 127 x143 cm. Se encuentra  en el Museo del Prado en Madrid _ España.


Uno de los mejores testimonios de la obra de Rembrandt y único cuadro del artista que expone el Museo del Prado. Destacan la destreza del artista en el uso del claroscuro y la riqueza de matices en los tejidos y en la expresión del rostro de Judith, junto con su excelente estado de conservación. 


La obra forma parte de un grupo de imágenes de diosas y heroínas que Rembrandt pintó entre 1633 y 1635. Su iconografía ha sido muy discutida. Tradicionalmente ha sido identificada como Artemisa o como Sofonisba, con historias similares, confundidas con frecuencia en el siglo XVII y que gozaron de popularidad en la literatura y la pintura de la época. Por su parte, en el catálogo razonado de Pintura holandesa en el Museo Nacional del Prado se ha propuesto una interpretación como Judith ante Holofernes. Las tres iconografías hablan de amar y de la fidelidad patriótica y/o conyugal.


Esta escena forma parte de un pequeño grupo de alegorías personificadas por la figura de mujeres heroicas, es decir, diosas o heroínas de la Antigüedad y del Antiguo Testamento.
Sobre un fondo oscuro se impone la figura de una mujer suntuosamente engalanada con un vestido bordado de mangas abombadas y largas, jubón de seda blanca con bordes y cierres de pasamanería dorada, y amplio cuello de armiño adornado con una cadena de oro engastada con rubís y zafiros. Lleva pulsera, collar de doble vuelta y pendientes de perla. El cabello cae suelto sobre los hombros y está adornado con un hilo de perlas y una cadena de oro.


En la actualidad, tan sólo es claramente visible, la figura de una vieja sirvienta, situada entre la mujer sentada y la joven con la copa, con la cabeza cubierta por una toca blanca y que sujeta con ambas manos un paño del que cuelga por el lado izquierdo un cordel; a la derecha, detrás de la mujer sentada, son perceptibles los pliegues de una cortina de color rojo oscuro. 


Sin embargo, en una fotografía antigua se ve claramente que entre la joven con la copa y la vieja sirvienta había una cortina adamascada similar al paño que cubre la mesa, y que el paño que sujeta la sirvienta vieja es un saco semiabierto del que cuelga a un lado un cordel rematado con un bordón. La radiografía revela un importante cambio compositivo.


En la composición original el espacio entre las dos figuras está ocupado por una figura femenina, también de tamaño natural y de tres cuartas, que mira y se inclina hacia la mujer sentada. Lleva la cabeza cubierta con una toca y sujeta con su mano derecha un objeto oblongo. A la vista de la radiografía quedan abiertas dos cuestiones fundamentales -por qué y quién hizo este cambio compositivo- que están en relación directa con la interpretación iconográfica de esta escena, la cuestión que ha sido, y sigue siendo hoy, la más controvertida en relación con esta escena. 


Desde finales del siglo XIX esta escena se ha interpretado como una representación de la reina Artemisa dispuesta a beber las cenizas de su marido y hermano Mausolo para convertirse en su sepulcro viviente. Sin embargo, la tipología de la vieja sirvienta, el saco, la criada con la lujosa copa, las ricas vestiduras de la protagonista, las cortinas del fondo (visibles en una fotografía antigua) y el libro abierto sobre la mesa permiten una nueva interpretación de esta figura como Judit, que es, además, como figura descrita en los inventarios reales. Una identificación que, desde el punto de vista histórico, vendría justificada por la autoidentificación de los holandeses, en su lucha de liberación, con el pueblo hebreo. En este contexto, Judit era una de las heroínas bíblicas que mejor simbolizaba la reivindicación patriótica frente a los españoles.


El estilo de sus primeras pinturas refleja la influencia de su maestro, Pieter Lastman. Elige temas de gran dramatismo y sus composiciones presentan numerosos detalles y contrastes muy marcados de luces y sombras.

En los retratos de se interesa por los rasgos de sus personajes, los detalles de la ropa y los muebles de la habitación. Sin embargo, no todos los retratos son una representación objetiva del retratado, ya que a través de ellos realizaba estudios de distintas emociones que después incorporaba en sus obras de temas bíblicos e históricos. Por esta razón, en muchos de sus cuadros podemos ver a miembros de su familia, que eran utilizados como modelos.



Bibliografía : Museo del Prado


lunes, 14 de mayo de 2018

La Villa Cimbrone, en Ravello _ Italia

Ravello es una población en la Costa Amalfitana, en la provincia de Salerno _ Italia.  Ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Como un nido de águilas enclavado en los montes Lattari, casi a cuatrocientos metros de altura sobre la Costa Amalfitana, es un gran palco natural que fascina desde siempre. Ya en la época medieval lo nombraba el humanista italiano Giovanni Bocaccio en los relatos de “El Decamerón”.


En 1880 el músico Richard Wagner terminó en Ravello su ópera “Parsifal”. Escritores y artistas ingleses la visitaron en distintas épocas, desde el pintor romántico Turner al escritor David Herbert Lawrence, que aquí se inspiró para su famosa novela “El amante de Lady Chatterley”.


Villa Cimbrone, famosa por la "Terraza del infinito", balcón sobre un acantilado con vistas inigualables sobre la costa amalfitana y el Golfo de Salerno. Los estudiosos cuentan que Ravello, colonizada por griegos y romanos, fue anexada en la época medieval por la vecina República de Amalfi. Hacia el siglo XII algunos ricos mercaderes que comerciaban con el imperio bizantino y los árabes construyeron los palacios e iglesias que hoy vemos.


Poco después, los normandos se adueñaron del sur de Italia: Amalfi declinó y lo mismo pasó con Ravello, que sería redescubierta por los viajeros románticos del siglo XIX.


Greta Garbo amaba la vista que hay en Villa Cimbrone desde la “terraza del infinito” que tantos viajeros disfrutaron. Y disfrutan aún hoy, cuando el lugar es un hotel de lujo.


Todo empezó con un lord inglés, William Beckett, gran viajero y coleccionista de antigüedades. En 1904 Beckett construyó una “villa” que recrea la arquitectura del estilo gótico, veneciano y árabe, además del claustro de San Francesco, una iglesia local que según la leyenda fue creada por San Francisco de Asís.


Ravello es una invitación a caminar y disfrutar del paisaje, pasando por la iglesia de San Francesco y Santa Chiara. En el final, esperan los templos de Baco y Ceres -entre otras rarezas que identifican a Villa Cimbrone- además de la terrazza del "infinito”. El mar está allí, con un horizonte azul que permanecerá siempre en la memoria.


La villa ha servido históricamente como lugar de retiro de artistas, músicos y escritores como por ejemplo: Giovanni Boccaccio, Richard Wagner, M.C. Escher, Virginia Woolf, Gore Vidal, Greta Garbo y Sara Teasdale. y desde este momento la Villa quedrara en nuestros  recuerdos. 

Durante los meses de julio y agosto se lleva a cabo el Festival de Ravello de música clásica. De renombre internacional, dicho festival comenzó en 1953 en honor a Richard Wagner






jueves, 10 de mayo de 2018

Figura femenina, obra de Santiago Rusiñol

Figura femenina, obra de Santiago Rusiñol (1861-1931), fue realizada en el 1894 y con unas dimensiones de 810 x 1000 cm. Actualmente se encuentra en Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona _ España.


Santiago Rusiñol i Prats fue un pintor, escritor y dramaturgo catalán que provenía del seno de una familia acomodada de industriales del textil. Santiago Rusiñol estudió en el Centro de acuarelistas de Barcelona del cual fue unos de los fundadores y fue discípulo de Tomás Moragas. Al principio de su carrera incluyó la figura humana pero después influido por los impresionistas, la temática de su obra se centró en paisajes, retratos y composiciones simbólicas de inspiración modernista.





Huérfano muy joven, fue criado por su abuelo que después, Rusiñol reflejó en (L´Auca del Sr, Esteve). El abuelo intentó inculcarle los valores del respeto, la disciplina, la actitud bien-pensante y los valores burgueses pero Santiago Rusiñol fue siempre un bohemio. 


Rusiñol, como muchos artistas figurativos que ponen a prueba sus habilidades como retratistas en París en el año 1894. Es un cuadro al óleo, representa un interior del piso que Rusiñol ocupó el número 53 del Quai d’Orsay de París. En primer término encontramos a Stéphanie Nantas, que era una amiga del compositor Erik Satie, y posó como modelo para Rusiñol en otros cuadros de esta época. Aquí va vestida de riguroso color negro, sentada de perfil ante una chimenea sobre la que hay un gran espejo donde la modelo se ve reflejada, así como Rusiñol, que la está pintando. 


En este caso Rusiñol no es el protagonista principal del cuadro, sino sólo un reflejo, una mera anécdota del mismo. El tema no era nuevo, y parece que Rusiñol se inspiró en dos cuadros de los pintores que admiraba. Por un lado la obra del americano James McNeil Whistler Arreglo en gris y negro o el Retrato de la madre del artista que el Estado francés había adquirido en 1891 para el Museo de Luxemburgo (París) donde Rusiñol posiblemente lo vio.


El otro nos remite a Las Meninas de Velázquez, donde se reflejan al fondo de este cuadro las figuras del rey Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. En Retrato de mujer o Figura femenina, títulos con los que se conoce esta obra de Rusiñol, lo que vemos no es el autorretrato de Rusiñol sino su reflejo en el espejo que nosotros vemos como observadores y espectadores de su oficio de pintor mientras realiza el retrato de la modelo.


No fue un pintor genial una vez encontrada la fórmula de sus jardines la explotó sin interrupción hasta su muerte, ni un gran escritor; su formación cultural fue sumaria y todo lo aprendió de la vida, para lo cual poseyó grandes dotes de observador y de asimilador, pero nunca experimentó problemas estéticos o estilísticos, ni mostró inquietud por abrir nuevos horizontes literarios. Con todo, fue siempre artista, tanto si manejaba el pincel como la pluma y supo servir honrada y puntualmente las aficiones y los gustos de su público.


Rusiñol sufre un fuerte ataque de uremia, se recupera y marcha hacia Aranjuez. Pasa los días pintando frenéticamente, hasta que muero el 13 de junio de 1931. Su entierro será multitudinario. El mismo día, el Museo de Arte de Barcelona organiza una exposición antológica del artista. Hacía unos cuantos años que su imagen, denostada por los intelectuales noucentistas, había sido reivindicada y convertida en uno de los referentes de la modernización y de la normalización cultural de la Catalunya de los años treinta. 


Acabó su vida pintando, la misma actividad artística con la cual empezó su trayectoria creativa cuando tenía veinte años. Rubén Darío escribió: "Gloria al buen catalán -jardinero de ideas, jardinero de sol-, y al pincel y a la pluma y a la barba y a la risa, con que nos hace alegre la vida Rusiñol".








Bibliografía : http://www.santiagorusinol.com/es/

lunes, 7 de mayo de 2018

La Librería Lello e Irmão en Oporto

La Librería Lello e Irmão es una librería situada en el centro histórico de la ciudad de Oporto _ Portugal. En virtud de su valor histórico y artístico, la librería ha sido reconocida como una de las más bellas del mundo.


El nombre completo de esta tienda es Librería Internacional Lello & Irmão, y sus orígenes se remontan a la fundación, en la Rua dos Clérigos, por el ciudadano de origen francés Ernesto Chardron en el año 1869.

Obra del arquitecto holandés Gerardus Samuel van Krieken

Después de pasar por dueños y ubicaciones diversas se traslada al edificio en 1906 que hoy se ha hecho mundialmente famoso. Su inauguración a principios del siglo pasado resultó ser todo un evento social, y convocó a destacadas personalidades de la política y la cultura.


Casi cien años después de la fundación de la Librería, se quiso llevar a cabo una modernización y renovación, y en 1994 terminó la excelente obra del arquitecto Vasco Morais Solares, encargado de la nueva imagen de la catedral del libro. Y ello sin quitarle un ápice de su pasada monumentalidad y luminosidad.


Infinitas estanterías en las paredes y mesas expositoras sostienen los libros, hay multitud de detalles extreordinarios como por ejemplo el yeso pintado imitando madera, la impresionante escalera de acceso a la planta superior, preciosa obra de ebanistería…

Y las grandes vidrieras del techo, que dan luminosidad a todo el espacio y que llevan el monograma y el lema de la librería, toda una declaración de intenciones en la labor editorial de la marca.


En el año 1906, el ingeniero Francisco Xavier Esteves proyectó el edificio de la librería que tuvo, en aquellos tiempos, un gran impacto en la cultura, sobre todo, por sus decoraciones y su estilo. 


En la fachada, de estilo neogótico, hay las representaciones alegóricas del Arte y de la Ciéncia pintadas por José Bielman. En la ventana, encima de la entrada principal se puede leer Livraria Chadron, el nombre de la antigua editorial propietaria de la Lello y que publicó a dos de los mayores escritores de la literatura portuguesa del siglo XIX, Eça de Queirós y Camilo Castelo Branco.


Otro de los detalles es que en el suelo aún permanecen los raíles de las vagonetas que se utilizaban para transportar los ejemplares que era necesario desplazar de unos estantes a otros.


A partir del 23 de julio de 2015 la entrada en la librería tiene un costo de cuatro euros, que se descuentan en el caso de que una persona compre un libro.​ Esta tasa sirve para contar el número de turistas, que es muy elevado, que van a visitar la librería. En efecto, se contabilizan más de tres mil turístas al día. Y también para facturar, porque seguramente un día la Librería tendrá que hacer algunas obras de restauración, dado que las innumerables visitas causan un deterioro en la propia librería. 


El 30 de junio de 2016, ha sido inaugurado la restauración de la fachal y de la vidriera interior. Gracias al pago de las entradas se ha podido financiar la primera fase de las obras. La vidriera, de 8 metros de largo por 3,5 de ancho, compuesta por 55 paneles de vidrio, realizada por el arquitecto holandés Gerardus Samuel van Krieken, fue desmontado por primera vez desde su existencia. El vidrio fue objeto de limpieza, restauración y corrección de los daños, ofreciendo, de esta forma, una luminosidad que no había desde hace mucho tiempo.



Aunque podáis leer en muchas páginas y foros que es la librería Lello del Callejón Diagon se ha rodado la pelicula de Harry Potter, sólo es un rumor. En realidad si os ponéis a visionar las ocho películas de la saga de Harry Potter, no encontraréis ninguna escena donde aparezca.


la escritora J.K. Rowling se inspiró en ella a la hora de describir la librería Florish & Blotts, ya que pasó una temporada viviendo en la ciudad portuguesa y esta escena en realidad se rodó en los estudios Warner Bros de Londres.