viernes, 3 de agosto de 2018

"Later Lady Carr", obra de Thomas Gainsboroug

"Later Lady Carr", obra de Thomas Gainsboroug (1727-1788), fue realizada en el año 1763 y con unos dimensiones de 101.6 x 127 cm. Actualmente se encuentra la colección del Centro de Arte Británico de Yale en New Haven, Connecticut _ Estados Unidos.


Pintor y grabador británico,Gainsboroug es, junto a Joshua Reynolds, el retratista más importante y uno de los intérpretes más destacados del paisaje de la pintura inglesa. Estudia pintura de forma autodidacta, con el grabador francés Hubert Gravelot y también con Francis Hayman.


Se dedica a copiar y a restaurar paisajistas de los Países Bajos y analiza las escenas de género de William Hogarth, lo que determina notoriamente sus primeros paisajes y «escenas de conversación», ambientadas al aire libre y marcadas por un naturalismo a la manera de la pintura del siglo XVII.


Entre los años 1759 y 1774 vive en Bath, donde se convierte en el retratista de moda. En esa etapa pinta sus grandes paisajes, obras maestras que inician la tradición de los paisajes idílicos en la pintura británica. El descubrimiento de Antonio van Dyck en las colecciones de Bath cambia notablemente el estilo y el concepto de sus retratos y a partir de entonces representa a sus modelos en formatos grandes y de tamaño natural. 


Su técnica es fluida y transparente, logrando -según el modelo de Van Dyck- la perfecta transcripción de la delicadeza y suntuosidad de telas y objetos. A pesar de su elegante distanciamiento aristocrático, sus comitentes aparecen con naturalidad, realzando sus rasgos sensibles.


Los paisajes pueden servir de fondo o ser el sujeto principal de su pintura. En 1768 es miembro fundador de la Royal Academy de Londres, lugar al que se muda unos años después. Se convierte en el pintor favorito de Jorge III, compaginando los encargos regios con los que le hacen nobles y burgueses.


Estudia la obra de Murillo, que deja su huella en sus escenas de género de temática infantil, llamados por Reynolds fancy pictures. Thomas Gains­borough, fecundo dibujante y grabador, es también uno de los pioneros en aplicar la nueva técnica de la aguatinta para entonar los fondos de sus composiciones.






Bibliografía; https://www.museodelprado.es







martes, 31 de julio de 2018

Palacio Moja de Barcelona _ España

Palacio Moja es una casa señorial de Barcelona _ España. De estilo neoclásico, fue construida entre añoa 1774 a 1791. El arquitecto encargado del proyecto fue Josep Mas d'Orda,  autor de la Basílica de la Merced, de San Vicente de Sarrià y del palacio episcopal.




El palacio fue edificado donde había habido una de las antiguas puertas de acceso de la segunda muralla, la llamada Porta Ferrissa (Puerta Ferrissa, nombre que recibía por disponer de una medida longitudinal en hierro), sobre su torre septentrional. O mejor dicho, su construcción motivó el derribo de la parte de muralla correspondiente.


Estilísticamente el palacio se sitúa en un momento de transición entre el barroco y las nuevas formas clásicas que provienen de Francia. Barroco es sobre todo su interior, de un expresivo decorativismo, pero no la imagen exterior del edificio, un sobrio volumen exento de decorativismo arquitectónico. La contundencia del volumen, de planta baja y tres plantas piso, viene potenciada por la composición similar de las fachadas en las calles, sin enfatizar una respecto de otra.


La composición de las fachadas está resuelta por un muro liso donde se extienden repartidas uniformemente las aberturas, coronado por sendos frontones en ambas fachadas, con poco énfasis en la simetría.


Para toda decoración el enmarcado de los paños ciegos, en su día con esgrafiados hoy poco perceptibles, y los dinteles de las ventanas con medallones escultóricos. Los esgrafiados fueron ejecutados por José Flaugier, pintor francés establecido en Barcelona, ​​donde murió en 1813.


El Salón del Palacio Moja es uno de los ejemplos más exuberantes, pero no un fenómeno aislado. Impresionante por sus dimensiones y por su profusa decoración pictórica realizada en 1791 por Francesc Pla, llamado el Vigatà (1743-1805), uno de los pintores catalanes más dotados de la segunda mitad del XVIII.


Alejado del academicismo dominante en el estilo —no en la temática— su trazo original, espontáneo y libre le dio a Pla una fama y prestigio que le permitió acceder a la decoración mural de las principales casas particulares barcelonesas.


Hay que tener cuidado al examinar la decoración, ya que el palacio fue profundamente reformado hacia el 1875 a raíz la adquisición del edificio por Antoni López, primer marqués de Comillas, intervención que mantuvo el estilo clasicista (el marqués de Comillas, de origen cántabro y humilde y fundador de la Compañía Transatlántica y del Banco Hispano Colonial, emparentó con la familia Güell, lo que le hizo llevar a Comillas los mejores arquitectos y escultores catalanes —los hermanos Vallmitjana, Martorell, Doménech i Montaner, Gaudí, Llimona— que dejaron fuerte impronta modernista en la localidad, lo que le he de hablar con detalle en un lugar u otro).


Afortunadamente las obras de modernización conservaron las pinturas de Francesc Pla en la Sala Gran, al menos hasta el año 1971 cuando un incendio dañó el edificio y las pinturas. El edificio, abandonado, inició un proceso de degradación hasta que en 1982 fue adquirido por la Generalitat de Cataluña. Una vez restaurado por el arquitecto Francesc Mitjans pasó a ser sede de la Dirección General del Patrimonio Cultural del Departamento de Cultura. No obstante no es visitable, salvo en ocasiones excepcionales como la que me permitió realizar el reportaje gráfico que ilustra el post.


La iconografía del conjunto rehuye las temáticas mitológicas o religiosas propias del momento para ensalzar la historia y la leyenda de la familia propietaria del inmueble, la marquesa de Cartellá. Completan el conjunto la Capilla de la Virgen de la Mercè, junto al Gran Salón,  donde destaca el retablo atribuido a Lluís Bonifàs, del siglo XVIII.






Bibliografía : https://laspiedrasdebarcelona.blogspot.com

viernes, 27 de julio de 2018

Paisaje marino cerca de Les Saintes-Maries-de-la-Mer", de Vincent van Gogh

"Paisaje marino cerca de Les Saintes-Maries-de-la-Mer", obra de Vincent van Gogh, fue realizado en junio del año 1888, con unas dimensiones de 40.64 x 50.80 cm. Actualmente se encuentra en el Museo Van Gogh, Amsterdam _ Paises Bajos. 



El 21 de febrero de 1888 llega a Arlés, al sur de Francia. Primero se instaló en una habitación situada en el Hotel-Restaurante Carrel, por la que pagaba cinco francos diarios; esto sobrepasaba sus posibilidades económicas y además el espacio era muy reducido para tener su taller.

La localidad francesa de Les Saintes-Maries-de-la-Mer está situada en la costa del Mediterráneo, al sur de la ciudad de Arlés, de la que dista unos 36 kms. Se halla establecida en el delta que forma el río Ródano en su desembocadura con el Mar Mediterráneo. Es pues una zona baja que limita por una parte con el mar y por otra con la marisma. Pertenece a la región de la Camargue.


Pocos pintores nos han legado un testimonio más personal e intenso de los paisajes que le han ido acompañando a lo largo de toda su vida como Van Gogh. Creció y se formó como artista en zonas de Brabante, rodeado de campos de avena, centeno, patatas, bosques de pinos y brezales. 

El día 30 de Mayo Van Gogh viajó hacia Saintes-Maries donde permanecío aproximadamente una semana.

Hizo el viaje (50 Km.) en la diligencia que diariamente une las dos poblaciones. Para llegar allí tuvo que cruzar la Camargue, con viñedos, zonas pantanosas, y grandes llanuras cubiertas de hierbas. A lo largo del viaje tuve ocasión de ver manadas de toros bravos y de pequeños caballos blancos, así como bandadas de flamencos rosa. Todo salvaje y muy hermoso.


En unas cartas a su hermano Teo cuenta "La finalidad de mi viaje era conocer el Mediterráneo y pintar personajes de la zona. Para captarlos tendré que dibujar rápidamente y aparentar que no me importan, aunque realmente eso es lo que más me interesa. Hay muchachas que me recuerdan a Cimabue y Giotto- delgadas y derechas, algo tristes y místicas. Me he traído tres lienzos y todos los avíos para dibujar, porque las cosas aquí están más delimitadas, y yo necesito que mi dibujo sea más espontáneo y más exagerado."


"La costa es arenosa, sin acantilados ni rocas, como Holanda, pero más azul. El mar tiene los colores de la caballa, quiero decir colores cambiantes. Nunca se sabe si es verde o violeta, ni siquiera se puede decir que es azul porque al momento siguiente la luz ha tomado un tinte rosado o gris."

Octavi Mirbeau, historiador de arte, uno de los primeros en admirar a Van Gogh, para rendirle homenaje en el Salón de los Independientes, en la exposición realizada en 1891, escribió:

Aquí me encuentro en presencia de alguien grande, gran maestro, una persona que me perturba, me emociona, llama mi atención, Van Gogh poseía, de una manera poco frecuente, algo que diferencia un hombre de otro: estilo, es decir, afirmación de la personalidad.

Pesqueiros en Praia em Saints Maries, cerca de 1888

Desde el siglo XXI, el análisis del mensaje que se desprende de sus pinturas es positivo y alegre. Durante su breve dedicación artística, Van Gogh consiguió el dominio técnico y una productividad que pocos artistas han conseguido. En sus obras consiguió fusionar las cualidades de sus predecesores neerlandeses, como la devoción a la naturaleza, con el uso del color y la técnica de la pintura francesa.

Pescador y barcas junto al Puente de Clichy Van Gogh 1887

La técnica que empleaba era diferente según el efecto que quería conseguir, cubría los planos con colores claros, mientras que en otros cuadros ponía pinceladas amplias y a veces perfilaba todo el dibujo con trazos gruesos. En otras ocasiones, trabajaba con un pincel duro rayando todas las formas, según le interesara, acentuaba las líneas o el color, el trazo con movimiento rítmico lo repetía tanto en los dibujos como en las pinturas.



Van Gogh creía que un pintor sólo puede ser feliz si vive en armonía con la Naturaleza: él lo intentó toda su vida. Su personal visión de la naturaleza le ha otorgado un lugar único en la pintura paisajística de todos los tiempos.


martes, 24 de julio de 2018

Las Escuelas de la Sagrada Familia, obra de Antoni Gaudí

Las Escuelas de la Sagrada Familia es un edificio construido entre 1908 y 1909 por el arquitecto modernista Antoni Gaudí, situado en el recinto del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, en Barcelona _ España.


Era un pequeño edificio destinado a escuela para los hijos de los obreros que trabajaban en la Sagrada Familia, aunque atendió a otros niños del barrio, especialmente de clases poco favorecidas. Gaudí lo edificó en el terreno destinado a la fachada de la Gloria, que se preveía estaría libre durante bastante tiempo todavía.


Esta obra pertenece a los últimos años de su carrera, dedicados casi en exclusiva a la Sagrada Familia. Gaudí llega a la culminación de su estilo naturalista, haciendo una síntesis de todas las soluciones y estilos probados hasta aquel entonces.


El arquitecto logra una perfecta armonía en la interrelación entre los elementos estructurales y los ornamentales, entre plástica y estética, entre función y forma, entre contenido y continente, logrando la integración de todas las artes en un todo estructurado y lógico.


​Su principal promotor fue mosénGil Parés, primer párroco de la Sagrada Familia, que fue director de la escuela hasta 1930.Las Escuelas fueron inauguradas el día15 de noviembre de1909.


El edificio tiene planta rectangular de 10 x 20 metros y 5 m de altura, y constaba de tres aulas, vestíbulo y capilla, con lavabos en un cuerpo añadido al edificio.​ Las aulas eran denominadas de la Purísima (44 alumnos), del Ángel (54 alumnos) y del Sagrado Corazón (56 alumnos).


La construcción se realizó con ladrillo visto, en tres capas superpuestas, siguiendo la técnica tradicional de la bóveda catalana. Las formas del edificio son onduladas, lo que confiere a la estructura una sensación de ligereza pero a la vez una gran resistencia. En el exterior definió tres áreas destinadas a aulas al aire libre que estaban cubiertas con pérgolas de hierro.


En el interior había una escasa decoración formada por modelos de yeso de algunas esculturas de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, como las figuras de San Joaquín, Santa Ana, San Juany San Zacarías, además de una copia del San Jorge modelado por Llorenç Matamala para la casa Botines de León _ España.


Las Escuelas sufrieron graves daños el 20 de julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española. Se derrumbó una parte de las fachadas, la jácena central y algunos pilares se deformaron y se cayó la cubierta de madera. En septiembre de ese mismo año se encargó a Francesc Quintana su reconstrucción, cuyas obras finalizaron en julio de 1937.


Las Escuelas de la Sagrada Familia han sido un ejemplo en genialidad constructiva y han servido de fuente de inspiración para muchos arquitectos, por su simplicidad, resistencia, originalidad del volumen, funcionalidad y pureza geométrica.




En los últimos años de su carrera, dedicados casi en exclusiva a la Sagrada Familia, Gaudí llega a la culminación de su estilo naturalista, haciendo una síntesis de todas las soluciones y estilos probados hasta aquel entonces. Gaudí logra una perfecta armonía en la interrelación entre los elementos estructurales y los ornamentales, entre plástica y estética, entre función y forma, entre contenido y continente, logrando la integración de todas las artes en un todo estructurado y lógico.









Bibliografía : El gran Gaudí. Sabadell, 1989 de Joan Bassegoda i Nonell

viernes, 13 de julio de 2018

"Alice", obra de Amedeo Modigliani


"Alice", obra de Amedeo Modigliani, fue realizado alrededor de 1918 y con unas dimensioens de 39 x h78.5 cm. Actualmente se encuentra en Stgate Musuem Art en Oldenburg, Lower Saxony_ Alemania.


«Quisiera que mi vida sea un torrente fértil que recorra la tierra con alegría. Soy rico, estoy lleno de ideas y sólo necesito trabajar. […] Un burgués me dijo hoy —con la intención de insultarme— que mi cerebro estaba siendo desperdiciado. Me hizo mucho bien. Todos deberíamos realizar un recordatorio como ese cada día.»
 Fragmento de una carta a su amigo, el pintor Oscar Ghiglia, 1898


Aunque Modigliani vivió y trabajó en París, y estuvo en contacto con los artistas que protagonizaron los principales movimientos de vanguardia de la época, su obra se desarrolló al margen de todos ellos. Amedeo Modigliani, habitualmente enmarcado en la llamada Escuela de París, creó su propio estilo, caracterizado básicamente por el tratamiento de sus modelos a partir de líneas onduladas y formas planas y alargadas. Mientras sus amigos artistas producían proclamas, manifiestos, programas y definiciones absolutas, él pintó y esculpió fuera de cualquier programa. 


Modigliani paseaba por el Museo del Trocadero con su amigo Paul Alexandre, por las galerías, en las que se podía ver obra de Monet, Pissarro, Van Gogh o Cézanne, por el Louvre para ver la pintura del pasado, o por la tienda de Clovis Sagot y la galería de Ambroise Vollard, donde se podía ver obra de Picasso. 


La mayor parte de la producción de Modigliani está formada por retratos y estudios de la figura humana, en los que siempre reconocemos como rasgos característicos de su lenguaje los rostros ovalados, el trato suave y delicado de las figuras, las líneas sinuosas y las formas planas y alargadas. 


Los retratos, aparentemente simples en su composición y tratamiento, tienen un trasfondo psicológico que no puede pasar desapercibido. Son el reflejo de su entorno, ya que el motivo de estos retratos son sus amigos de Montparnasse, pintores, poetas, marchantes, y también las mujeres que vivían con ellos. 

Jeanne Hébuterne

Son muchas las mujeres que compartieron con Modigliani sus años en París. De sus amantes y modelos más estables, la primera que conocemos es Beatrice Hastings, con la que mantuvo una tormentosa relación en 1915. Beatrice era una mujer culta, con contactos en París, y fue quien le animó a volver a la pintura. Pero el gran amor de Amedeo Modigliani es Jeanne Hébuterne, una joven estudiante de dibujo de la Academie Colarossi, que conoció en una fiesta de disfraces en el Carnaval de 1917.


Entre los años 1916 y 1918 Modigliani realizó una autentica galería de retratos del Montparnasse de la época. Después, durante su estancia en el sur en Cagnes y en Niza, posaron para él personajes anónimos, campesinos y jóvenes trabajadoras que vieron dignificado su trabajo a través de la pintura. Los retratos que realiza a partir de 1918 son los que se identifican plenamente con el lenguaje plástico de Modigliani. En ellos aparecen los rostros ovalados, los cuellos estilizados y exageradamente alargados, los rostros planos, los ojos almendrados y azules que parecen mirarnos desde el lienzo y las bocas cerradas y pequeñas.





Bibliografía: https://imagenes.educathyssen.org







lunes, 9 de julio de 2018

El palacio del Barón de Quadras


El palacio del Barón de Quadras es un edificio modernista. Realizado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch entre los años 1904 y 1906, se encuentra en  la avenida Diagonal de Barcelona _ España. 


Pocos arquitectos tienen una relación tan directa entre su pensamiento y su obra ejecutada como es el caso de Puig i Cadafalch.


Una breve exposición del pensamiento del arquitecto, especialmente en cuanto al valor de la recuperación simbólica de nuestro pasado medieval, que considero contribuirá a entender mejor este edificio y la arquitectura de Puig i Cadafalch en general.


El  Barón de Quadras empresario e industrial originario de la comarca d’Osona, quien le encomendó la reforma de un edificio existente para su residencia barcelonesa. El resultado del encargo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de Puig i Cadafalch en Barcelona, todo un compendio de su posicionamiento ideológico.



La fachada a la Avenida Diagonal está mucho más elaborada compositivamente y es más rica en detalles decorativos. Estilísticamente evoca el gótico del norte de Europa, tan querido por Puig i Cadafalch, como se manifiesta en la puerta de acceso, con arquivoltas lobuladas, la trabajadísima tribuna de la primera planta, los ventanales neogóticos de la segunda, la galería de arcos carpaneles de la tercera o la composición de la última planta, con mansarda sobre un alero muy volado y cubierta a dos vertientes extraordinariamente inclinada, con gabletes en las ventanas. 




La puerta de acceso es el único elemento que se escapa, pretendidamente, de la composición simétrica que ordena la fachada, lo que habría resultado en exceso clasicista. En cuanto a los detalles decorativos se manifiestan de manera exuberante en la tribuna de la primera planta, en una densidad escultórica propia del plateresco castellano: guirnaldas, escudos, emblemas, capiteles, motivos florales, pináculos, florones de remate, gárgolas y hasta veinte bustos de personajes con aire medieval, sin olvidar al san Jorge que en la esquina de la tribuna mata al dragón en una postura imposible.



Una vez se entra en el edificio lo más fascinante es el patio de luces interior desde donde arranca la caja de escaleras que da acceso a la planta principal, la residencia del barón. La existencia de este patio, más allá de la función higienista de ventilar y iluminar, deriva de la voluntad del arquitecto de recuperar la tipología tradicional de las casas góticas urbanas catalanas, que tan explícitamente se manifiesta en la Casa Macaya, construida unos pocos años antes en el Paseo Sant Joan, de la que doy detalle en el post correspondiente. 




Las paredes del vestíbulo, la escalera y el patio están decorados con barandillas de cerámica de colores, reforzando una pretendida atmósfera arabizante que viene enfatizada por la fuente situada en el centro del patio. La majestuosa escalera, por el contrario, tiene un aire medieval, al igual que los ventanales de la primera planta del vestíbulo de acceso a la vivienda, profusamente decorados en piedra con emblemas del barón y relieves de personajes medievalizantes, similares a los de la fachada principal.




Este gran despliega decorativo es posible gracias a la colaboración de los diversos artesanos y artistas que bajo el paraguas de la arquitectura colaboran con Puig i Cadafalch, tan propia del modernismo. Citemos a los escultores Eusebi Arnau y Alfons Jujol, que se encargaron de la recargada ornamentación; los trabajos de forja en las dos puertas de acceso al edificio, muy elaborados, son de Manuel Ballarín; el mosaico a la romana clásica del pavimento del vestíbulo es de Lluís Brú, y las cerámicas de Mario Maragliano, destacables en los arrimaderos.







En conjunto, un edificio digno de ser conocido. Aunque no sea fácil acceder a las salas nobles de la antigua residencia del barón, hoy sede del Instituto Ramon Llull, consorcio público de la Generalitat de Cataluña y del Ayuntamiento de Barcelona para la promoción internacional de la lengua y la cultura catalanas, no hay dificultad ninguna en visitar el vestíbulo y el sorprendente conjunto que forman el patio y la caja de escaleras. 




Bibliografía : https://laspiedrasdebarcelona.blogspot.com