viernes, 28 de abril de 2023

Oskar Kokoschka pintando el panel central de “El tríptico Prometeo"


Oskar Kokoschka pintó el panel central del "Tríptico Prometeo", y las fotografías tomadas por Lee Miller en 1950 ofrecen una visión fascinante de la producción de Kokoschka y capturan una etapa crucial en la fase final del desarrollo de la obra. Sin embargo, estas fotografías de Miller van más allá de ser meras imágenes documentales. En cambio, muchas de las tomas presentan el trabajo de Kokoschka en los lienzos como un evento importante por derecho propio, algo que tanto el artista como el fotógrafo deben haber considerado apropiado dada la naturaleza monumental del tríptico en sí mismo.




Oskar Kokoschka (1886-1980) fue un pintor y poeta de origen austríaco, conocido principalmente por sus retratos y paisajes expresionistas. Nació el 1 de marzo del año 1886 en el seno de una humilde familia dedicada al arte de la orfebrería, que residía en la pequeña localidad austríaca de Pöchlarn, situada en la ribera del río Danubio. Como consecuencia de la gran industrialización a la que estaba siendo sometida gran parte de Centroeuropa por aquel entonces, sus allegados sufrieron una serie de graves problemas económicos que le llevaron a intentar buscar unas vías de renovación y reivindicación de la manufactura artesanal.



El monumental "Tríptico de Prometeo" mide ocho metros de ancho, es fruto de un encargo que le hizo en 1950 al pintor su compatriota, el coleccionista Antoine Seilern, un aristócrata emigrado como Kokoschka de su Austria natal en los años treinta.Seilern, que tenía el título de conde, compró a Kokoschka varias obras en Londres para su colección durante la Segunda Guerra Mundial, pero la idea de encargarle una pintura para uno de los techos de su domicilio del número 56 de Princes Gate no se le ocurrió hasta 1949.
A finales de ese año, Kokoschka había aceptado el encargo de pintar el panel central, que representa el Apocalipsis, y al que seguirían los dos laterales.




El panel central, que recuerda cualidades típicas del barroco como el movimiento vertiginoso de las masas y la intensidad emocional, es una especie de visión apocalíptica en la que los cuatro jinetes parecen surgir del infierno para cargar contra la especie humana.
El panel de la derecha representa a Prometeo desnudo y encadenado, su hígado devorado por un águila como castigo infligido por Zeus por haber osado desafiar a los dioses entregando el fuego a los humanos.

Por el contrario, el panel de la izquierda proporciona una cierta sensación de esperanza y regeneración: en él aparece Perséfone zafándose de las garras de Hades, ayudada por su madre, Deméter.
Kokoschka, que cambió sobre la marcha varios elementos y aun motivos del tríptico, se autorretrató en la figura de Hades, el rey del averno.




Bibliografía : https://elhurgador.blogspot.com


jueves, 27 de abril de 2023

Palacio del Condado de Torre Saura en Ciutadella

 

El Palacio del Condado de Torre Saura, ubicado en el corazón del casco histórico de Ciutadella, Menorca _ Islas Baleares, fue iniciado en 1839. Parte de su construcción se erigió sobre la antigua casa Quart. La impactante fachada del palacio, de estilo neoclásico, destaca especialmente por su vista hacia la plaza del Borne.




El palacio cuenta con dos grandes logias de inspiración italiana y una parte central que incluye un imponente portalón para la entrada de carruajes. Este portalón está presidido por el blasón condal, que muestra los apellidos Olives, Quart y Riudavets. A ambos lados del portalón se encuentran dos quimeras aladas que añaden esplendor al conjunto.



El diseño del palacio se caracteriza por su sobrio equilibrio y gran simetría. En su interior, se encuentran salas y terrazas de dimensiones inusuales en Menorca. Uno de los espacios más destacados es el salón del trono, el cual fue habilitado para la estancia de la reina Isabel II en la casa en el año 1860.



Además de su arquitectura y diseño, el palacio es conocido por el célebre y enigmático rostro velado que adorna la puerta principal. Este rostro velado se considera un símbolo romántico de hospitalidad y añade un elemento de misterio al conjunto arquitectónico.



Mencionada por el Archiduque Luis Salvador de Austria en su obra Die Balearem como la mansión más hermosa de la isla, confluyen en la casa solariega del Condado de Torre-saura múltiples características que forjan la historia del condado a lo largo de 177 años en un reflejo del devenir de una ciudad entera. Una crónica marcada por relevantes acontecimientos protagonizados, de una u otra forma, por los seis condes de la rama De Olives que consagrados a su destino invistieron a Ciutadella de Menorca de episodios singulares y de un esplendor inaudito para tan pequeña isla.



Con planos de Ramón Gelabert e Ildefonso Hernández, en 1839 daban comienzo las obras del actual edificio en el que destaca la fachada del Borne, En la parte central compone el portalón para carruajes un notable conjunto escultórico en el que destaca el escudo del condado bajo corona de diez picos. Entre dos imponentes figuras de atlantes y flanqueado por dos quimeras aladas con cuerpo de león y cola de dragón, el blasón alberga los símbolos de los linajes Olives, Quart y Riudavets.



Por su parte la fachada frente a la calle Mayor presenta mayor sencillez aunque igual esplendor. De sobrio equilibrio y gran simetría, acoge la puerta principal del palacio, enmarcada entre dos columnas cilíndricas de estilo jónico y culminada por el célebre y enigmático rostro velado, símbolo romántico de hospitalidad. En su interior, el palacio Torre-saura alberga espléndidos salones de dimensiones inusuales en Menorca, entre ellos el salón del trono, habilitado con motivo de la estancia en la casa de la reina Isabel II en 1860.






A lo largo de su historia el condado fue incorporando diferentes colecciones artísticas de indudable valor que hoy decoran sus salas. A través de la contemplación de las obras pictóricas, mobiliario, sus preciosas lámparas, ornamentaría y artes decorativas e incluso objetos de uso cotidiano como vajillas o carruajes, rememoramos la historia de una de las familias con mayor preeminencia de la isla de Menorca. Una historia ligada al devenir de unos tiempos convulsos para España y para la ciudad, en la que los diferentes condes de Torre-saura tuvieron un destacado protagonismo en la vida social y política de la época hasta prácticamente la desaparición del último conde de la saga De Olives en 1995.



Completa este patrimonio cultural un importante archivo histórico con alrededor de cien mil documentos que actualmente se encuentran en proceso de conservación, clasificación y registro. Su recuperación, al igual que el empeño en la salvaguarda del patrimonio artístico y arquitectónico del antiguo condado es, actualmente, objetivo compartido con los fines sociales de la Fundación José María de Olives y de Ponsich, Conde de Torre-saura (último conde de la estirpe De Olives), creada por el heredero de sus bienes, D. Juan Manuel Valero Fortuny.









Bibliografía ; https://www.talaiacultura.com
                     https://www.nanventura.es

martes, 25 de abril de 2023

"Alegoría de la Geometría", obra de Laurent de la Hyre

"Alegoría de la Geometría" es una obra del pintor barroco francés Laurent de la Hyre (1606-1656), realizada en el año 1649 y con unas dimensiones de 218.8 x 103.8 cm. Actualmente se encuentra en el Museo de la Legión de Honor en San Francisco, Estados Unidos.


Pintor, grabador e ilustrador francés. Estudió pintura con su padre y destacó en el panorama parisino con su primer encargo, el altar para los Capuchinos en 1630. Además de pintura religiosa, La Hyre, inspirado por Nicolas Poussin, también pintó escenas mitológicas en ruinas romanas.





En el caso de sus alegorías de la Geometría y de la Astronomía, ambas figuras aparecen sujetando un compás y acompañadas de una esfera, en la forma de un globo terráqueo y otro celeste respectivamente. En la obra "Alegoría de la Geometría", la joven geómetra sostiene además un papel en su mano derecha en el que aparecen el teorema de Pitágoras y la medición del círculo de Arquímedes.



Por su parte, la Astronomía se muestra alada, como si se tratara de un ángel, y con una montaña de libros a su lado; dirige su mirada al cielo mientras su rostro queda iluminado, símbolo de la inspiración. Curiosamente, la relación de Laurent de la Hyre con la ciencia no acaba aquí. Su hijo, Philippe de La Hire, intentó seguir sus pasos en la pintura, sin embargo, acabó convirtiéndose en un reconocido matemático y astrónomo, miembro de la Academia de la Ciencias y director del observatorio de París. En la mano izquierda la joven tambien lleva las herramientas del oficio de geómetra: la regla (una escuadra) y el compás. Detrás, a la derecha, se puede ver una esfinge: ¿estaremos en Alejandría.



Al final de su carrera, de la Hyre trabajó en la confección de cartones para las manufacturas de tapices de los Gobelinos, para los que realizó representaciones de escenas de amor entre los dioses de la mitología griega y latina. La influencia de la corriente clasicista se advierte en otra serie de obras, las alegorías, serie de siete óleos con representaciones femeninas de las siete Artes Liberales.







En 1643 falleció su padre. Desheredado por éste a causa de un escándalo, se retiró al campo. Esto significó un cambio de rumbo en su pintura, pues, a partir de entonces, se dedicó a la elaboración de cuidados paisajes, con especial atención a la luz y a la representación de motivos de la arquitectura romana. En ellos se aprecia su admiración por otro maestro del clasicismo barroco francés, Claudio de Lorena. En 1648, fue uno de los doce miembros fundadores de la Real Academia Francesa.


Bibliografía : https://www.epsilones.com
                     https://laformuladelapiz.wordpress.com
                     https://www.mcnbiografias.com

viernes, 21 de abril de 2023

La pintura mural de "La ultima de la Cena" en el día 15 de agosto del año 1943, obra de Leonardo da Vinci, realizada entre 1495 y 1498 en en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, de Milan _ Italia.




La noche del 15 de agosto de 1943, los bombardeos anglo-estadounidenses afectaron la iglesia y el convento. El refectorio quedó arrasado, aunque algunos muros se salvaron, entre ellos el de «La última cena». Esta obra ha sido objeto de una restauración que duró veinte años, recuperando de nuevo su esplendor y logrando detener el deterioro que la estaba convirtiendo en una descolorida, mancha sin forma.




Cuando Milán fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, muchos dieron por perdida esta obra maestra del arte. La «Última Cena» de Leonardo Da Vinci es probablemente una de las obras de arte más famosas del mundo. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, la gran obra maestra del arte casi se perdió en un ataque aéreo.




Las fuerzas aliadas lanzaron un ataque con bomba sobre Milán, dañando muchos de los monumentos de la ciudad, como el Duomo (Catedral), la histórica iglesia de Santa Maria del Carmine y la propia Santa Maria delle Grazie. El último objetivo fue destruido casi por completo: el claustro se derrumbó, y la mayoría de las paredes y una gran parte del techo habían sido aplastadas.


Pero para su sorpresa, cuando los trabajadores retiraron los escombros del mural de Da Vinci unos meses después del bombardeo, lo encontraron casi intacto. Como se señaló en los artículos de la época, habría bastado con que el techo se hubiera derrumbado más cerca de la pared y la obra maestra hubiera desaparecido para siempre.


De hecho, el padre Acerbi, que sirvió en Santa Maria delle Grazie, inicialmente pensó que la pintura se había salvado gracias a un milagro. Claro, el trabajo de Leonardo estaba protegido por andamios y bolsas de arena que habían sido colocados allí como protección por un grupo de arquitectos y concejales de la ciudad como parte de un plan para proteger las obras de arte de Milán cuando estalló la guerra en 1940. Pero, ¿Cómo sobrevivió exactamente “La Última Cena”? Tras un bombardeo tan masivo, sigue siendo un misterio sin resolver, y para algunos constituye una evidencia de la intervención divina.




La Segunda Guerra Mundial no fue la primera vez que «La última cena» estuvo en riesgo. Como informa Mental Floss, durante la guerra italiana de Napoleón, los soldados franceses usaron «La Última Cena» para practicar la puntería con sus armas de fuego, supuestamente usando la cara de Jesús como diana.



El trabajo de restauración que comenzó en la década de 1970 y finalizó en 1999 fue particularmente crucial para la conservación de «La última cena». Gracias al minucioso trabajo de un equipo de restauradores, científicos e historiadores del arte que utilizaron sustancias químicas especiales para recrear la paleta cromática original, los colores originales de Leonardo finalmente fueron devueltos a la vida.


En 1977, Pinin Brambilla, una de las mayores autoridades mundiales en conservación de frescos renacentistas, fue comisionada para la labor de restaurar la obra de "La última cena", de Leonardo Da Vinci.

Desde que Leonardo finalizó la obra en 1498, "seis restauradores trabajaron en la pintura. Y cada uno de ellos cambió la fisionomía, las características y las expresiones de los apóstoles", le dijo Brambilla al periodista Mike Lanchin de la BBC, cuando la entrevistó en 2016.







Bibliografía: https://es.aleteia.org
                    https://www.notitarde.com

jueves, 20 de abril de 2023

Poblado Talayótico de Trepucó, Menorca

Con más de 5.000 metros cuadrados, Trepucó es uno de los poblados talayóticos más grandes e importantes de Menorca, Baleares _ España. En el recinto de Trepucó, que originalmente se encontraba amurallado, aún se conservan diferentes restos del asentamiento, como algunos fragmentos de la muralla, dos talayots, el recinto de la taula y los restos de algunas viviendas.



A pesar del paso del tiempo, en el poblado aún es posible diferenciar una zona comunitaria, situada entre el gran talayot y la taula, y una zona dedicada a las tareas domésticas. Durante la Segunda Guerra Púnica, el poblado fue destruido de forma violenta y sus habitantes huyeron apresuradamente. Gracias a esto, tras las excavaciones se han encontrado algunos objetos domésticos en buen estado de conservación que se encuentran expuestos en el Museo de Menorca.



Se trata del elemento arquitectónico que da nombre a la etapa cultural. Son los monumentos más numerosos de la Menorca prehistórica (más de 300), pero debido a la falta de excavaciones, se puede decir que son las estructuras más desconocidas del período. Con recientes excavaciones parece que su origen debe situarse a finales del II milenio a. C. y perdurarían en uso hasta más o menos el 500 a. C.



En 1931 comenzaron las excavaciones en el poblado y a principios de los años 70 la enorme taula fue reconstruida, añadiéndole un refuerzo para evitar su caída.

Trepucó es uno de los mejores yacimientos prehistóricos que se conservan en la isla debido en gran parte a la taula que aún conserva, que es la más grande de Menorca.

En el poblado hay algunos carteles que indican lo que es cada uno de los monumentos, acompañado de una ilustración que indica cómo era el recinto miles de años atrás, cuando se encontraba lleno de vida. Esto ayuda a la imaginación, además de hacer la visita más interesante.



Los talayots de Menorca, al contrario que los de Mallorca, presentan una gran diversidad tipológica, se documentan talayots con estructuras adosadas como el de Cornia Nou, de planta cuadrangular, de forma elíptica, con cámara interior como el de Sant Agustí Vell, con corredor, etc.

No se conoce con certeza la función de estos edificios, que debido a su diversidad tipológica puede responder a varias funciones como la de torre de vigilancia dentro de los poblados, edificio con ciertos caracteres cultuales, elementos simbólicos destinados a la representación del poder de la clase dominante, elementos de control del territorio, etc.


Los colosales megalitos de Taula son 35 en total, pero solo 13 se encuentran de pie. Hasta el momento, lo único que se sabe es que los construyeron humanos prehistóricos. Su origen y propósito son totalmente desconocidos, por lo que las teorías abundan. En su mayoría, todas van dirigidas a fines astronómicos o religiosos, aunque algunos creen que pudo tratarse de un templo de curación o que se alineaban con los movimientos de la Luna.



La dificultad para saber sus orígenes reside en la propia isla. Menorca tuvo una gran cantidad de culturas y pueblos en la prehistoria; judíos, el Imperio Bizantino, la Corona de Aragón, islámicos, Gran Bretaña y España. Para colmo, sus creadores no dejaron un solo registro sobre los megalitos.



La técnica de construcción de los talayot es conocida como “técnica ciclópea” (haciendo referencia a las construcciones micénicas de la antigüedad), que consiste en formar un monumento con un conjunto de piedras secas, sin cemento ni argamasa que las una. Este término no debe confundirse con “megalítico”, cuyas obras son características de las culturas dolménicas pero cuya construcción es diferente al no crear una edificación por sí misma.









Bibliografía : https://www.disfrutamenorca.com
                     https://codigooculto.com

martes, 18 de abril de 2023

"La Anunciación" obra del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci, data del periodo 1472 a 1475, sobre tabla de madera de álamo y con unas dimensiones de 2,17 x 98 cm. Se conserva en la Galería de los Uffizi de Florencia_ Italia.



La Anunciación de Leonardo da Vinci ha sido objeto de numerosos estudios por su increíble técnica, su meticulosidad y cuidado del detalle, las novedades aportadas a la pintura de la época y, por supuesto, a su tremenda belleza.


Por su datación (1472-1475) sabemos que fue uno de los primeros encargos recibidos por un da Vinci muy joven, de unos 20 años. En aquel entonces, Leonardo formaba parte todavía del taller de su maestro el Verrocchio, por lo que ser capaz de realizar una pintura como La Anunciación puede sólo despertar nuestro estupor y admiración. Una demostración del genio de da Vinci.



Contrariamente a su nombre, la pintura tiene una historia para nada anunciada. De hecho, se le atribuye a Leonardo en el siglo XIX, 400 años más tarde de haberla creado. Es más, en un primer momento la opinión más aceptada era que la pintura había sido colaboración con Domenico Ghirlandaio y el mismo Andrea del Verrocchio, maestro de Leonardo.

Un Da Vinci muy joven, capaz de realizar una pintura como La Anunciación puede sólo despertar nuestro estupor y admiración. Una demostración de un genio.


A tan temprana edad, Leonardo da Vinci ya llevaba años dejándose llevar por el motor que movía su existencia: la curiosidad. Además de aprender sobre arte en el taller del Verrocchio, da Vinci aprovechaba su presencia en la Florencia renacentista para empaparse del talento y conocimiento de otros grandes artistas, pero también pasaba incontables horas observando y estudiando todas las ramas del conocimiento que podía. Entre otras muchas, se dedicaba al estudio de las matemáticas, la biología, la botánica y la ornitología.



El ángel Gabriel, arrodillado sobre una pierna, se apoya en el verde jardín y se inclina (también su cabeza) hacia la Virgen. En una mano sostiene una planta de lirio blanco, símbolo de pureza, mientras con la otra saluda a María anunciándole la nueva.

El rostro del ángel está lleno de expresión y sentimiento. Las alas del ángel no son las de un pavo real como marcaba la tradición, Leonardo le da al ángel unas alas de un pájaro menos simbólico y más real, con detalles y representando la realidad que él había estudiado en el vuelo de las aves. Esto va más allá, pues Leonardo había representado las alas batiéndose en posición más cerrada, imitando las de un ave que aterriza y mostrando que el ángel ha llegado apenas hace unos instantes. Una restauración de un artista posterior eliminó este detalle expandiendo las alas del ángel, suponiendo que Leonardo había cometido un error.


En esta pintura, hay un elemento que ha causado sorpresa, agitación e incertidumbre entre la comunidad científica y de los estudiosos del arte. Se trata del brazo derecho de María, que parece desproporcionado y demasiado largo, asimétrico con el resto de su cuerpo y de la pintura en general.

En los primeros análisis, la conclusión más generalizada asociaba el hecho a un error de Leonardo y se asociaba la motivación sencillamente a la juventud del artista. Recordemos, aun en el taller de su maestro. Sin embargo, la misma obra es una demostración del enorme talento para la pintura que ya poseía da Vinci.



Las investigaciones siguieron y, finalmente, se llegó a una nueva conclusión. Algo a tener en cuenta cuando observamos las obras del Renacimiento es que no todas se realizaron para mirarlas de frente como hoy hacemos en un museo. En este caso, en la Galería Uffizi. Las pinturas se realizaban por encargos y, ya fueran públicos o privados, solía encargarse una pintura ya sabiendo dónde se colocaría y desde dónde se miraría. Esto implicaba que, muy a menudo, los artistas debían adaptar la obra según desde donde se observaría.


En este caso, si la Anunciación es vista desde un punto algo más bajo y apartado hacia la derecha, la pintura y el brazo de María cobran una simetría y equilibrio perfectos. Entonces, se ha comprobado que la obra debía tener esta composición para que se viese perfecta justo desde ese punto de vista. Lo que en un principio parecía un error de Leonardo da Vinci se convirtió en otra prueba de su infinito genio.



En los objetos, Leonardo vuelve a demostrar unas habilidades magníficas. Todavía más resaltables al conocer la temprana edad a la que pintó la obra. El sarcófago, los ropajes de los protagonistas, el libro y cualquier parte y gesto de los personajes representados tienen un nivel de detalle y realismo impresionantes. Además, da Vinci aplica una técnica que le atraía y estudiaba continuamente. Ésta consistía en mostrar con algo menos de detalle los objetos más alejados. En la Anunciación podemos verlo en el sarcófago, que muestra una nitidez y detalle mayores que el apoyo del libro sobre él, un poco más alejado.







Bibliografía : https://www.enflorencia.com