sábado, 18 de abril de 2020

Jean-Baptiste Hugues

El escultor marsellés Jean-Baptiste Hugues (1849 -1930). Pertenece a esta generación de artistas injustamente olvidados. Sin embargo, su obra lucha a favor de este artista de origen modesto. En 1875 obtuvo su primer gran éxito en ganar el Premio Roma. Como consecuencia, estuvo pensionado en la villa Medicis desde 1876 hasta 1879. Aquí pudo ganar fama y expuso más obras en los Salones obteniendo siempre una respuesta positiva por parte de la crítica.


Básicamente trabajó por encargos que le venían tanto del Estado o de personas con alto poder adquisitivo. Su obra no es muy extensa pero sí variada y que van desde la decoración monumental hasta obras de pequeños formatos. 


Así, entre los encargos estatales destacan varias esculturas de exterior como la escritura en la Biblioteca Nacional, o frontones y bajorrelieves por Petit Palais de París.
Y entre los encargos privados hizo bustos y techos de grandes restaurantes de Paris.


En el Museo de Orsay de parís _ Francia, se encuentra una muy buena muestra de sus obras, como por ejemplo Edipo en Colona. Colona era la ciudad griega donde Edipo fue para poder morir en su patria.

En la obra se puede apreciar que le complace representar el cuerpo humano como es propio de alguien interesado por los temas de la Antigüedad; siempre habrá algún pretexto para jugar con la anatomía.


Edipo en Colono es una tragedia griega escrita por uno de los tres grandes trágicos de la antigüedad, Sófocles, durante el denominado «siglo de Pericles». Aunque haya sido escrita con posterioridad, los hechos de la obra suceden a Edipo rey y anteceden a la tragedia de Antígona.


Edipo, ciego y avanzado en edad, y su hija  Antígona arriban a Colono, una aldea en los alrededores de Atenas,  luego de una larga caminata. Fatigado, el antiguo rey de Tebas reposa su cuerpo sobre una roca. Antígona advierte que el lugar en el que se encuentran parece estar consagrado a una divinidad, pues avista «laureles, olivos y viñas». Un habitante del lugar se aproxima a ellos con cierta prisa y, confirmando la suposición de Antígona, les ordena que se retiren.


Antígona para convencer a su padre que no hay ninguna amargura en sus palabras, se sienta a su lado y apoya suavemente la cabeza en el hombro del padre. Edipo pasa el brazo rodeando el cuerpo de Antígona que le mira con una adorable expresión de tierna tristeza.

Hugues juega con el contraste entre Antígona con Edipo con maestría, muestra la diferencia de edad, y Antígona de que la resalta la expresión de resignación bella, y tersa, mientras nos enseña a Edipo lleno de arrugas en el torso. La obra se encuentra en el Museo de Orsay.


Jugando aquí sobre el contraste entre Edipo, cuya epidermis está arrugada por la edad, y Antigona, se sitúa a distancia equiparable entre los gráciles desnudos femeninos y las composiciones atléticas, potenciando al máximo la expresión del sufrimiento y de la resignación. El extremado verismo del torso, indisponía los críticos que reprochaban a Hugues de haber atendido más la verdad que el estilo.


El Monumento La República Argentina es una escultura, obra original del escultor Jean-Baptiste Hugues, que integró el Pabellón Argentino presentado en la exposición universal de París en 1889, donde se celebró con aquella muestra el centenario de la revolución francesa. Los conjuntos escultóricos de bronce que decoraban las cuatro esquinas del Pabellón, fueron instalados por la Municipalidad de Buenos Aires en diversos puntos de la ciudad. El conjunto escultórico principal fue adosado al edificio de la Escuela Técnica Raggio.


Bibliografía: https://www.musee-orsay.fr/es
                    https://resumende.net/

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