jueves, 9 de noviembre de 2017

"Un pintor en su estudio" obra de alumno de (probablemente Gerrit Dou),Rembrandt Harmensz van Rijn

"Un pintor en su estudio" obra de alumno de (probablemente Gerrit Dou), Rembrandt Harmensz van Rijn, fue realizado entre los años de 1600 a 1700 y con unas dimensiones de 65.5 x 53 cm. Pertenece de la Colección de Kremer en Amsterdam _ Países bajos.


Rembrandt (1606-1669) tuvo un taller repleto de discípulos aventajados cuyas obras han confundido casi hasta la riña a los historiadores del arte. Tal era la pericia de los aprendices, que certificar los 340 cuadros ejecutados por el maestro holandés del Siglo de Oro le ha costado 46 años al proyecto que lleva su nombre.


En el siglo XVII, la pintura estaba considerada una profesión seria que requería una instrucción rigurosa. Rembrandt estudió en Leiden, su ciudad natal, y también en la capital holandesa, con tres especialistas en temas históricos. 


Abrió su propio taller a los 21 años y su primer alumno fue Gerrit Dou, que tenía solo 14 años. Muy dotado, el chico desarrolló un estilo detallista del agrado de la reina Cristina de Suecia y Cosimo de Medici. Pasado el tiempo, consagrado y eufórico, Rembrandt compró en 1639 la casa hoy convertida en museo en Ámsterdam.


Grande, luminosa y muy cara, en el piso de arriba dispuso un estudio que produce una sensación agridulce. Allí copiaban los novicios dibujos, grabados y óleos hasta que podían abordar los lienzos. Luego eran vendidos junto con los del titular, de ahí la confusión en algunas atribuciones posteriores. 


También había caballeros adinerados que pagaban por recibir lecciones particulares. Más tarde llegaron los pintores que volaban solos, pero deseaban perfeccionarse sentados en grupos de cinco, todos trabajaban frente a los ventanales. Los paisajes se captaban al aire libre.
Para entender los progresos logrados por Los últimos pupilos de Rembrandt, David de Witt, conservador jefe afirmaba que "Rembreant coleccionaba armaduras, caracolas, bustos, ropajes y antigüedades. A los primerizos les ayudaba a simular un decorado envolvente.


La prueba de que Rembrandt era un profesor querido por sus estudiantes es que uno de ellos, Samuel van Hoogstraten, con estudio propio, le enviaba a los suyos para que les diera el toque final. Pero tal vez el discípulo tardío más aprovechado, en el mejor sentido, fuera el germano Gottfried Kniller. Llamado Godfried Kneller por los holandeses, y más conocido como sir Godfrey Kneller, pasó por Ámsterdam y llegó a pintor de corte en Inglaterra. Con visión comercial, ejecutaba retratos de gran formato casi en serie. Justo lo contrario de Rembrandt, cada vez más íntimo a medida que se acerca al final.


El pintor en su estudio obra de Rembrandt,
 entre 1626-1628  Museo de Bellas Artes de Boston _Estados Unidos.
El cuadro representa el estudio de un pintor, las paredes desnudas, el pavimento de madera sin pulir, la mesa en penumbra son definidos con el acostumbrado realismo del artista, que hace pensar en una copia del natural. Es un entorno austero, sin decoración, en el que aparece una figura vestida llamativamente, con un gabán que le queda demasiado grande.

Autorretrato de Rembreant, 1637 en Wallece Collection

El personaje retratado no es reconocible, encontrándose en la zona de sombra de la pintura. Algunos reconocen en él a Rembrandt, otros, en lugar de ello, al alumno Gerrit Dou y que se trataría de su primer autorretrato. Su vestimenta lujosa subraya la idea de que el pintor no es un mero artesano sino ejecutor de un trabajo distinguido.

The Artist´s son by Rembreant in the Wallece Collection 



Para más información sobre The Kremer Collection, pulsen aquí.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Palacio de Jacques Coeur

El palacio Jacques-Cœur es un palacio medieval situado en Bourges _ Francia, considerado por la elegancia de su arquitectura y la riqueza y variedad de su decoración, como uno de los edificios civiles del siglo XV más suntuosos y una obra maestra de la arquitectura gótica flamígera.


Este edificio nació de la voluntad del rico comerciante Jacques Cœur de construir una «grand’ maison» en su ciudad natal, pero el tesorero de Carlos VII no vivió en él nunca. Esta edificación del siglo XV prefigura las hôtels particuliers [mansiones] que florecerán en el Renacimiento.


Desde el año 1840 este palacio ha sido objeto de una clasificación al título de los monumento histórico. Una lenta destrucción evitada de la Corte de apelación y del tribunal de primera instancia en el año 1820 lo que llevó a las destrucciones arquitectónicas más graves en el edificio.

El dosel de falsas ventanas, representan a Jacques Cœur y su esposa

El interior fue remodelado dados los requisitos de espacio, sin ningún respeto por las decoraciones existentes: abertura de ventanas, partición de galerías, división de la capilla, destrucción de esculturas y de chimeneas, incluida la chimenea monumental durante la transformación de la sala de Festines en sala de audiencia de la Corte de apelación, etc.

Jacques Cœur en la fachada exterior 

El gran Prosper Mérimée lo denunció en 1837 y el edificio fue entonces clasificado como monumento histórico en 1840 como acabo de mensionar. En 1858, la ciudad decidió venderlo al estado y al departamento. Comenzó entonces una campaña de restauración parcial bajo la dirección del arquitecto de monumentos históricos Auguste Bailly, y después, Paul Boeswillwald, que continuaron hasta 1885. 


El palacio comprende espacios privados y espacios públicos, entre los que hay piezas con función social y piezas de servicio, un donjon ( torre principal de un castillo), tres patios, una capilla, ocho escaleras de caracol sobresalientes de las fachadas, un palomar en el ático y un patio interior encuadrado por tres de sus lados por galerías abiertas con arcadas de arco carpanel.


Los edificios, comprimidos entre una calle cuya alineación no se podía cambiar y la muralla galorromana que Jacques Cœur se vio obligado a mantener, están desplegados en torno a un patio interior. 


La fachada frente al oeste, que da a la calle, es de estilo gótico flamígero. Su primera planta termina con una cornisa, formada de coles rizadas, y por una balaustrada, donde reaparece el motivo habitual asociado al nombre de Jacques Cœur, los corazones y las coquilles. 


La capilla se encuentra por encima de la entrada; el tímpano de la ventana de esta capilla está decorado con una gran flor de los acostada sobre dos corazones, un signo de homenaje al rey.

Los arboles de palmera, refleja el vinculo de comercio de Coeur con el mediterráneo 

Si bien de forma desigual según los países y las regiones, el impulso de la burguesía a fines de la Edad Media occidental y su poder determinó un progresivo protagonismo en empresas artísticas, tanto individuales como colectivas.

El caso del ríquisimo Jacques Coeur ha de considerarse de todos modos atípico, por excesivo, en el ámbito francés. En su etapa más feliz (su final no lo será) se hizo construir un palacio-residencia en Bourges que aún hoy se conserva tanto en exteriores, como en ámbitos internos.




Bibliografía : La base Mérimée del Ministerio de Cultura de Francia.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Los atributos de las artes, Jean Siméon Chardin

Los atributos de las artes obra de Jean Siméon Chardin, realizada en el año 1766 y con unas dimensiones de 112 x 141 cm. Actualmente se encuentra en el Museo de Minneapolis Institute of Arts en Minneapolis _ Estados Unidos.


El parisino Chardin (1699-1779) representa una posición radicalmente opuesta al arte de Corte y a la tendencia dominante en la pintura francesa del siglo XVIII. Es tal vez el único gran artista de su siglo que no haya hecho ni el obligado viaje a Roma ni estudios académicos regulares. Se interesa sobre todo a la pintura de género holandesa y flamenca del siglo XVII, a la cual debe sin duda su gusto por la poesía de los pequeños episodios cotidianos.

El gran Jean Siméon Chardin en el de Louvre
Representa una alegoría de las artes, con una estatua del dios Mercurio realizada por Jean-Baptiste Pigalle en 1744. A la izquierda de la estatua, una paleta de pintor alude al oficio de Chardin. A sus pies, unos planos y una escuadra aluden a la arquitectura, mientras que unos libros y unas monedas representan la literatura y la orfebrería.


Chardin se orienta más hacia una gama delicada de colores apagados y la luz que baña sus personajes es más imprecisa, más difusa. Alumno en sus comienzos del pintor de cuadros históricos Cazes, prosiguió su aprendizaje al lado de Nicolas Coypel y de Van Loo. En 1728, fue admitido en la Academia como “pintor de animales y frutas”, presentando dos grandes naturalezas muertas (La raya y El buffet), donde aparece ya este lado verídico en la representación de los aspectos cotidianos de la realidad, que quedará como uno de los elementos esenciales de su arte.


Los orígenes burgueses de Chardin se pueden encontrar en la atmósfera íntima y acogedora de sus interiores domésticos que exaltan la virtud del trabajo y la economía. Las costumbres cotidianas, los gestos repetitivos, los sentimientos ligeros, alternan con naturalezas muertas hechas con cosas banales, poco rebuscadas.


Después del éxito obtenido por el artista en el Salón de 1737, el lenguaje pictórico de Chardin se desarrolla hacia composiciones más complejas y refinadas, situando las escenas fuera del tiempo en un espacio absolutamente mental. Esta progresiva y lenta evolución es la expresión de una búsqueda permanente de perfección y de perseverancia en su deseo de renovación, que lo condujo a utilizar la misma temática.


Alojado en el Louvre a partir de 1757, Chardin continuó (mientras ejecutaba numerosas réplicas de los temas más solicitados) a perfeccionar su técnica personal, a través de una elección de colores muy luminosos con tonalidades más ligeras, lo cual corresponde a una mayor interiorización de su inspiración.


Desde finales del siglo XIV, el grabado, aparte de técnica esencial para grandes artistas como Rembrandt, fue el método más importante para la reproducción y difusión de los cuadros. Durante el siglo XVIII los "coleccionistas" se complacían en la adquisición de estampas que reproducían sus obras con poemas relacionados. Chardin es uno de los autores más copiados en este sentido, convirtiéndose en el autor de moda gracias a sus obras de género.




lunes, 30 de octubre de 2017

Le Train Bleu en Paris


Entrada a Le Train Bleu. Un restaurante y otra época
LeTrain Bleu es mucho más que un restaurante en París_ Francia, en el año 1900, París se preparaba para acoger una nueva Exposición Universal. Y como suele ocurrir en estos eventos, aquel acontecimiento iba a legar a la ciudad una serie de edificios emblemáticos construidos para la ocasión, como fue el caso del Grand y el Petit Palais levantados como recintos feriales. Pero además de esos pabellones, se construyeron y se remodelaron otras infraestructuras parisinas.


Entre ellas, la Gare de Lyon, la estación ferroviaria de la compañía París-Lyon-Marsella que el arquitecto Marius Toudoire(1852-1922), renovó por completo dotándola de una grandilocuente fachada y su enorme Torre del Reloj que alcanza los 64 metros de altura.


Milagrosamente se ha mantenido hasta nuestros días prácticamente idéntico a sus orígenes, y eso que tuvo que ser salvado de la demolición a mediados de los 60 por el recordado ministro de cultura francés André Malraux. También es cierto que en el año 2014 fue objeto de una profunda restauración que le devolvió todo su esplendor. Y de hecho, en la actualidad Le Train Bleu tiene la categoría de Monumento Artístico, lo que es garantía para su conservación.


Todo aquí huele, sabe, proviene de los tiempos de la mítica Belle Époque de París, cuando la capital francesa era la capital artística del mundo. En el mismo año que se abrió este restaurante Rodin labró en mármol su escultura "El Beso", o Georges Meliés estaba ultimando las ideas para su película Viaje a "la Luna", por cierto en parte inspirada en los relatos de un Julio Verne que era un autor venerado en París. O ese mismo año fallecía Toulouse Lautrec, posiblemente el pintor que mejor plasmó aquel momento.


En ese ambiente de efervescencia creativa se diseñó el restaurante Le Train Bleu, el cual también fue construido siguiendo los planos de Marius Toudoire, pero para su decoración se contó con un numeroso equipo de profesionales y artistas.


Entre todos ellos crearon el cuidado mobiliario de madera, las lámparas de cristal, los tapizados, las molduras o los dorados que decoran el gran restaurante. Y sobre todo participaron diversos pintores para la decoración de los techos. Unas pinturas que podría pensarse que son frescos, pero en realidad son lienzos traspasados a paredes, techos y bóvedas.


Hay hasta 41 escenas en las que se ven los paisajes que atravesaban los trenes de la compañía París-Lyon-Marsella. Todos ellos paisajes de carácter muy ornamental, como es propio del estilo Art Nouveau en el que se pintaron. En definitiva, que uno se sienta a comer o a cenar y casi le cuesta fijarse en lo que le sirven en el plato, ya que inevitablemente la mirada se dirige a todo esa ambientación, capaz de llevarnos a la ensoñación de otra época.


Hay que imaginarse esos efectos en los personajes más ilustres que se declararon apasionados de este restaurante, su cocina y su decoración. Personajes de cualquier disciplina artística, desde la diseñadora Coco Chanel al escritor Jean Cocteau, pasando por Salvador Dalí, la actriz Brigitte Bardot o el cineasta Luc Besson que ha llegado a grabar aquí escenas de alguna de sus películas.


Las pinturas que evocan el sur de Francia a comienzos del siglo XX. En definitiva, que comer aquí es algo más que asistir a un banquete de platos genuinamente franceses. Sentarse a estas mesas puede estimular al paladar pero sobre todo excita a la imaginación mientras se contempla el escenario.





Bibliografía : http://www.magazinehorse.com