jueves, 20 de septiembre de 2018

"Retrato de una niña vestida de azul", obra de Johannes Cornelisz Verspronck

"Retrato de una niña vestida de azul", obra de Johannes Cornelisz Verspronck del año 1641 y con unas dimensiones de 82 x 65,5  cm. Actualmente desde el año 1928 se encuentra en Rijksmuseum en Amesterdam _ Paises Bajos.


La niña vestida de azul es uno de los retratos más famosos y apreciados de niños del Siglo de Oro. Johannes Cornelisz Verspronck era, junto con Frans Hals, uno de los mejores retratistas de Haarlem, aunque la forma de pintar de ambos era muy diferente. Las obras de Verspronck son más serias y formales, y su pincelada mucho más definida, menos abocetada que la de Hals. 


Fijaos en la perfección con la que ha representado el brocado, el encaje, las perlas y los adornos de oro del vestido. En esta obra vemos con mucha claridad la principal característica de la pintura de Verspronck y es la gran precisión con la que representa los detalles sobre el lienzo y cómo no los hermosos pliegues de la ropa que lo hicieron famoso.


Fue un pintor barroco neerlandés especializado en retratos, y la mayoria de sus retratados  debieron  pertenecer a familias ricas. Podemos observarlo en el vestido adornado con encaje y galonado con oro, a la gran cantidad de joyas que luce y el detalle de llevar en la mano un abanico de plumas, su vestido es abombado y va a la última moda. Destacan los adornos de lino fino de calidad y el famoso encaje de bolillo flamenco en puños, cuello y hombros.


En el siglo XVII en Holanda el interés por el retrato era enorme.Todas las personas que se lo podían permitir querían uno. El tamaño del cuadro dependía del gusto del cliente y de sus posibilidades económicas, podían ser grandes o pequeños, a la altura del pecho, hasta la cintura, rodilla, etc, y según aumentaba la medida de la obra más caro era su precio y por supuesto dependiendo del artista que lo realizara el precio era diferente.


"Retrato de una niña de azul", el 15 de septiembre de 1945, apareció en el billete de 25 florines holandeses. El billete del banco tuvo una circulación aproximada de 39 millones de dólares y fue retirado de la circulación el 1 de febrero de 1953.


Verspronck se formó en el taller paterno junto con su hermano Jochem. En 1632 los dos hermanos ingresaron en la guilda de San Lucas de Haarlem. A excepción de un bodegón, pintado al comienzo de su carrera, y algún cuadro de género, fue casi exclusivamente pintor de retratos, que siempre fechaba. De 1634 son los primeros conservados: el Retrato de un hombre de 27 años con el sombrero en la mano y el Retrato de un niño.










Bibliografía : Biesboer, Pieter y Luna, Juan J., La pintura holandesa del Siglo de Oro. Frans Hals y la escuela de Haarlem, Madrid, Barcelona: BBV, 1994

http://calamandayledesesperedegustavecourbet.blogspot.com

lunes, 17 de septiembre de 2018

El Palacio Real de Mysore

El Palacio Real de Mysore es, realmente, un edificio fruto de la reconstrucción del antiguo palacio, devastado por un incendio y su posterior ampliación. Se encuentra en Mysore, al sur de India. Es la residencia del maharaja de Mysore, la dinastía Wodeyar.



El arquitecto inglés Henry Irwin, diseñó el palacio en una mezcla de estilos arquitectónicos hindúes, musulmanes, góticos y de Rajput. Vista desde el exterior de su fachada principal, la estructura tiene tres pisos de granito gris (el anterior palacio, de madera, había sido destruido por un incendio en 1897), coronados en las esquinas por torres con cúpulas, de un tono rojizo ocre, unas y con un apagado resplandor dorado, otras.


Las obras de este palacio se iniciaron en 1887 y finalizaron 25 años después, aunque en 1940 el complejo se amplió hasta convertirse en lo que es hoy: uno de los recintos palaciegos más hermosos de la India.


Aunque la dinastía de los Wodyers gobernó Mysore casi ininterrumpidamente durante más de 500 años, el palacio sólo tiene un siglo de existencia y apenas disfrutó de 35 años de consideración como sede real: la creación de la Unión India en 1947 supuso el fin de las monarquías y las cortes de los Maharajas.


Con una gran belleza en el exterior, en su interior todavía es más espectacular. Se pueden contemplar estancias decoradas con exquisitas pinturas, suelos policromados o hechos con piedras semipreciosas, maravillosas vidrieras, puertas con delicadas incrustaciones o columnas de mármol. 


En el exterior del palacio y por las calles de Mysore, se encuentra un cerrado y rectangular patio interior. Flanqueando la escalera de bajada al mismo encontramos las esculturas de dos leopardos de bronce, a los que podemos ver repartidos por los jardines exteriores.


En su momento fue la residencia oficial del marajá y su séquito, ahora se ha convertido en el emblema más destacado y mediático de la ciudad, gracias no solo a sus colosales dimensiones y a sus lujosas salas, sino también a su hermoso jardín y a la iluminación exterior, compuesta por cerca de cien mil bombillas que alumbran el palacio durante media hora todos los fines de semana y días festivos. Tras el Taj Mahal es el palacio más visitado de la India.


Los Wodeyar fueron mecenas de las artes y contribuyeron significativamente al crecimiento cultural de la ciudad, lo que llevó a que se conociera a Mysore como la Capital Cultural de Karnataka. Aunque en sánscrito significa Mahisha búfalo, aquí Mahisha refiere a Mahishasura, un demonio mitológico que podría asumir la forma de tanto humanos como de búfalo.


Según la mitología hindú, el área alrededor de Mysore era conocida como Mahishūru y estuvo gobernada por el demonio Mahiṣāsura.​ El demonio fue asesinado por la diosa Chamundeshwari, cuyo templo se erigió en las colinas Chamundi.


Después de la independencia de la India, la ciudad se mantuvo como parte del Estado de Mysore. Al entonces rey de Mysore, Jayachamarajendra Wodeyar, se le permitió conservar sus títulos y fue nombrado Rajapramukh del Estado. Con los años Mysore se ha distinguido por ser un centro turístico y la ciudad se ha mantenido en gran medida pacífica, a excepción de los ocasionales disturbios relacionados con el conflicto del agua del río Kaveri.





Bibliografia : www.iloveindia.com - Mysore Palace
                     Singh, Sarina (2009). South India. Lonely Planet.



jueves, 13 de septiembre de 2018

Albert Moore

"La noche de verano", obra de Albert Joseph Moore, fue realizada en el año 1887 y con unas dimensiones de 2.285 x 1.320 cm. Se encuentra de la Colección de Walker Art Gallery en Liverpool _ Inglaterra.


Albert Moore, inglés y neo-clásico, el mejor retratista de la mujer romana. Considerado en ocasiones como un autor secundario, fue también el mayor ejemplo de artista neo-clásico, incluido también en el prerrafaelismo.


He aquí otro ejemplo del artista que, por un lado, sería un prototipo de neo-clásico, pues la casi totalidad de su obra representa a mujeres -las figuras masculinas son tan raras como secundarias, incluso cuando las vemos en el mismo plano que sus "compañeras" femeninas-, como prerrafaelita, por la importancia que se le da al color, la luz, la belleza, la textura.


La representación, lo más realista y llamativa posible, de las telas, los mármoles, la vegetación y la temática de la Antigüedad como una época perdida, tan bucólica y tranquila como, en la práctica, falsa. O no tanto, pues no sus obras no dejan de ser tanto una excusa, como una puerta para que los europeos modernos nos interesemos y podamos viajar a aquella lejana época.


Una cosa sí es cierta: de haber nacido en aquellos lejanos tiempos, Moore se podría haber ganado bien la vida retratando las damas novilis -los patricios y plebeyos ricos, pues a partir del descubrimiento de Pompeya, se pudo comprobar que, al contrario de lo que se pensaba antes de ello, los romanos daban gran importancia a la pintura, que con ellos llegó a un nivel muy alto, aunque no gustaran de cuadros en lienzos, sino que pintaban directamente frescos en las paredes de sus casas, y probablemente también en negocios privados y en templos y edificios públicos.


Albert Moore (1841-1893) pintor inglés, nació y se crió en la muy numerosa familia del también pintor de retratos William Moore, que se casó dos veces, y que tuvo con sus esposas nada menos que catorce hijos, trece de ellos varones. Como era una persona que se tomaba en serio su trabajo, y consideraba la pintura como una buena forma tanto de llenar la vida de una persona, como para poder ganársela honradamente, intentó que algunos de sus hijos también se dedicaran a ello, y al menos dos, Albert Joseph, y Henry, lo consiguieron de sobra.


En "Una noche de verano", repesenta una época de finales del siglo XIX, donde el público ya estaba bastante habituado, dentro de lo que cabe, al desnudo femenino. En realidad, las mujeres representadas lo mismo podrían ser mujeres de la Antigüedad como contemporáneas del pintor, se entiende o ninfas o seres mitológicos extremadamente humanos. Serían mujeres que disfrutan de la compañía mutua, sin varones delante, y que parece que podemos observar tras alguna pared, por un agujero no descubierto por ellas.









Bibliografía: http://lacaidadeconstantinopla2.blogspot.com

lunes, 10 de septiembre de 2018

Jardines de Alfabia


Jardines de Alfabia es un precioso conjunto compuesto por una casa, un huerto y un espectacular jardín. Esta antigua posesión mallorquina, ya documentada en la época de dominación árabe, se encuentra en la Serra de Tramuntana, concretamente en el término municipal de Bunyola justo antes del túnel de Sóller. Es un sitio perfecto para pasear, relajarse y disfrutar del paisaje. Se encuentra en Mallorca _ España.



En su fachada, obra de Joan d’Aragó, arquitecto y retablista, destaca su bonita puerta chapada bronce, las dos ventanas elípticas y el marco barroco construido en piedra rojiza del país.


Una herencia hispanoárabe, ya que provenía de antiguas explotaciones agrícolas de la época de ocupación musulmana de la isla, generalmente dispuestas en terrazas y dedicadas al cultivo de cítricos y frutales, y que durante la época renacentista, al pasar a manos de familias nobles, sufrieron numerosas transformaciones para otorgarles un mayor aire de riqueza y suntuosidad.


Este tipo de jardín suele tener terrazas y tierras dedicadas al cultivo de cítricos y plantas frutales. Ahora bien, durante la época renacentista, los nobles quisieron darle un toque de riqueza y lujo a este tipo de jardín por lo que llevaron a cabo algunos cambios en los mismos.


Inicialmente las casas de tipología gótica, con un marcado carácter rural y fortificado se estructuraban en torno a un patio cerrado, incorporándose una torre en el siglo XVI. La gran reforma del siglo XVIII dotó a Alfabia de sus elementos barrocos, los más definitorios de su actual configuración.


Esta reforma supuso una ampliación sustancial de las casas originarias, dotándolas de una nueva distribución y decoración pero manteniendo siempre el concepto de casa rural. En la segunda mitad del siglo XIX se produjo una nueva e importante intervención que modificó parte de las reformas anteriores.


La entrada a la quinta de Alfabia es suntuosa, pero la salida por la parte opuesta es una maravilla. Entrar en la casa que es de regulares dimensiones, atravesar sus principales salas, que están corridas y asomarse a la galería que se extiende alrededor del jardín, es quedar absorto y suspenso entre el panorama más variado y más bello que pueda soñar la imaginación humana.



A pesar de que la pintoresca sierra de Alfabia se anuncia antes de llegar a la quinta, todavía sorprende que a espaldas de aquél edificio se oculte una naturaleza tan bella y caprichosa. Parece que la naturaleza y el arte son obras de una mano. No se sabe dónde acaba el jardín y dónde empieza la montaña, ésta y aquél parecen una misma.


El acceso lo constituye una amplia avenida, o “paseo de salón” romanticista, de tres calzadas bordeadas de grandes plátanos que llega hasta las proximidades de la “clastra” (patio típico de las casas de campo mallorquinas de cierta envergadura, llamadas “possesions”).



Al final de una avenida bordeada de palmeras se encuentra la fachada que da acceso al elemento más emblemático del jardín: la pérgola con sus juegos de agua, reconstruída a principios del siglo XVIII. La mitad de su recorrido está adornado con veinticuatro hidrias de piedra.

Los numerosos surtidores cruzan las aguas entre sí, logrando que el brillo del agua y su murmullo se convierta en un regalo para los sentidos.



Del interior destaca la planta baja, donde se encuentran las estancias más amuebladas de entre las que cabe mencionar la “Sala Gran”, con un arrimadillo representando imágenes de Palma y otros pueblos; la “Sala de l’alcova”, con paredes cubiertas de damasco amarillo y donde destaca un portal rococó y un arrimadillo con pintura de paisajes; la “Sala de la cadira”, con numerosos grabados, instrumentos musicales, bustos neoclásicos; y el comedor, fruto de las reformas del siglo XIX, con arrimadillo de madera y tela pintada recubriendo las paredes.










Bibliografía: https://www.jardinesdealfabia.com