jueves, 30 de enero de 2020

Heidi Annalise

La artista estadounidense Heidi Annalise pinta paisajes “entre el realismo y el impresionismo”, añadiendo “un elemento de fantasía al mundo natural con colores acentuados y formas simplificadas”.


Representa con exactitud los accidentes geográficos, pero se permite licencias poéticas para pintar la niebla o las nubes con una apariencia cremosa o para que los arbustos entre los que asoman dos cervatillos parezcan más bien algodones azulados.


Dentro de la pequeña lata de pastillas de menta Altoids hay pegotes de pintura alineados, con extremos ya mezclados con otros colores, aplastados y convertidos en una versión más clara u oscura de sí mismos. El interior de la tapa es el soporte para un pequeño lienzo.


En el exterior, la caja metálica es su “joya portátil”, la herramienta para pintar en la naturaleza sin quebraderos de cabeza, convirtiendo la amplitud del paisaje en una miniatura íntima. 


No se atribuye la invención del sistema, otros han utilizado antes el útil recipiente de caramelos ingleses para hacer acuarelas. Las fotos en las que muestra sus trabajos son, sin embargo, especialmente estéticas: el paisaje real se completa con el que atesora la cajita, la pintura complementa al fondo.


Heidi Annalise reconoce que es una advenediza. “No estudié arte y escogí un camino sinuoso para llegar aquí, pero…”, escribe en la sección biográfica de su web, completando la frase con una cita de Vincent van Gogh, “…¿Qué sería la vida si no tuviéramos el valor de intentar nada?“


El pintor escribió la frase en torno al año 1881 (unos años antes de dar forma al estilo que lo haría maestro) en una de las primeras cartas de la abundante correspondencia que mantuvo con su hermano Theo. Eran los años de la valentía impresionista y las obras de Manet, Renoir, Monet o Degas ya habían desafiado al arte canónico. La revolución también pasó por salir del estudio y pintar al aire libre para representar con agudeza experta (y a la vez convertir en poesía) la riqueza de matices del paisaje.

Annalise comparte la pasión por el mundo natural que destiló el impresionismo. Menciona “la belleza de las montañas”, su nuevo escenario vital, un acicate para cambiar de vida y estar cerca de ellas: en 2015 dejó su “respetable trabajo gubernamental” en Washington DC y se mudó a su Colorado natal para ser pintora.




Bibliografía : https://blogs.20minutos.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario