jueves, 30 de junio de 2016

"Mujeres en la ventana" obra de Bartolomé Esteban Murillo


"Mujeres en la ventana", obra de Bartolomé Esteban Murillo entre 1665 y 1675, con unas dimensiones de 125 × 104 cm. En la Galería Nacional de Arte, de Washington D.C._ Estados Unidos.

Se trata de una de las pinturas de Murillo más enigmáticas.Muestra a dos mujeres en una ventana que observan a alguien o algo que llama su atención. La más joven un deslumbrante retrato naturalista se apoya en el alféizar y esboza una sonrisa mientras que la otra sonríe abiertamente tapándose el rostro con la toca, una escena callejera que el pintor presenciaría más de una vez en las calles de Sevilla. El significado de la sonrisa puede esconder la clave de la interpretación, sobre todo si se relaciona con cuadros de temática similar de las escuelas flamencas holandesa e italiana.

Mujeres en la Ventana de Murillo en National Gallery de Washington

La temática representada es un derroche de maestría. Sobre un fondo completamente negro, resplandecen las dos chicas. Sobre todo la más joven apoyada en la ventana, sobre la que incide toda la luz del exterior, iluminado su piel y su ropa. Esa gran mancha de luz que supone su cuerpo atrae irremediablemente la mirada del espectador, como haría en la escena real, y sobre todo nos atrae hasta sus ojos oscuros y su sonrisa picarona, sensual y provocadora. Mientras que la otra mujer, más mayor, se tapa la boca, riéndose, como sabiendo que ya hemos caído en el hechizo de su compañera.


El tema de las mujeres en una ventana o un balcón en la pintura proviene desde el renacimiento. A partir de la obra Mujeres en la ventana de Murillo veremos como influye el tema y la composición en pintores de otras épocas posteriores, principalmente en las obras de Goya y Manet. Igualmente existieron otros pintores que copiaron la misma composición y todas ellas representan un interés para ver la evolución de un mismo tema en varias épocas de la historia del arte.


La ventana supone un elemento interior, indiscreto, íntimo por el cual se produce una conexión entre lo externo y lo interno. Es una manera de acceder a una parte privada de la vida y también en la pintura ha sido una manera de conectar a los personajes representados con el espectador.

Maja y Celestina en el balcón, obra de Goya. Colección particular

Si bien es estos temas aparecen de una manera segundaría o anecdótica, en las obras mujeres en la ventana están conectadas entre sí, ofrecen una visión distinta por el que la ventana o el balcón es el marco de la composición que sirve de excusa para presentar a una parte de la sociedad femenina.

Si Murillo ofrece un antecedente en las obras de caballete en cuya composición aparecen dos mujeres asomadas en la ventana, doscientos años después será Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) quien repetirá la misma temática y prácticamente con la misma composición. Goya pintó dos obras importantes que seguirán la misma línea que inició Murillo.

Majas en el balcón,  Eugenio Lucas Velázquez. Museo del Prado 

Años después el mismo Lucas Velázquez pinta la obra Majas en el balcón (1862), en donde una mujer engalanada a la manera madrileña se asoma a un balcón tocando una guitarra mientras que otra joven le acompaña cantando algunas letras. Ambas mujeres miran directamente al espectador al mismo tiempo que en el fondo aparece una pareja en donde la joven mira la escena que se está produciendo en primer plano mientras que el joven varón interrumpe su conversación con la mujer para observarnos a nosotros. Esta composición de Lucas Velázquez es la que más se acerca a la obra de Goya y hay una clara influencia que le sirve de pase para sus escenas costumbristas.

El balcón, obra de Manet en el  Museo de Orsay en París

Aunque las tres obras de Murillo, Goya y Manet resultan entre sí un eje de influencia cronológica y una demostración de cómo los pintores más modernos admiran las composiciones de sus precedentes, no son sólo los únicos ejemplos que se dan y también existen otros pintores que, tomando como referencia las obras comentadas, les sirve de modelo para crear composiciones similares.

René Magritte. Museo de Bellas Artes de Gante (Bruselas)

ya en el siglo XX y a la pintura surrealista, nos encontramos con el pintor René Magritte, en su obra Perspectiva II (1950), una obra en la que toma como base el mismo cuadro de Manet, copiando de forma fiel el escenario de la composición pero con un añadido importante que es sustituir a los protagonistas de la escena por ataúdes de madera, dotándoles de una estructura antropomorfa tal y como están ubicados los protagonistas. 

Es curioso ver cómo en la historia del arte, un mismo tema o composición suscita tanto interés entre los pintores hasta el punto de repetir la misma composición en diversas épocas. Sería muy interesante que estas obras pudieran estar reunidas en un mismo espacio de exposición para poder disfrutar de la evolución de las mismas y la comparación entre unas y otras así como admirar la influencia e interpretación de las mismas. Hasta que llegue ese momento, las podremos ver virtualmente.



Bibliografía: /bloghistoriadelarte.








lunes, 27 de junio de 2016

Salón de Coraceros en el palacios del Quirinal


El Palacio del Quirinal se encuentra en lo alto de la colina homónima en Roma _ Italia. Tiene una superficie de 110.500 m² y es el sexto palacio más grande del mundo en superficie. A modo de comparación, su inmediato predecesor en esa lista de los mayores palacios, el Palacio Real de Madrid.

Gian Lorenzo Bernini, bajo el papado de Alejandro VII, proyectó la construcción de la Manica Lunga (Manga larga), realizando el primer diseño entre 1657 y 1659; el edificio fue continuado entre 1722 y 1724 por Alessandro Speechi bajo el papado de Inocencio XIII y lo terminó Ferdinando Fuga entre 1730 y 1732 en el papado de Clemente XII. 


Nos encontramos en el salón más grande y más solemne del palacio, sede de muchas importantes ceremonias y audiencias del Jefe del Estado. El salón sigue manteniendo un aspecto similar al que debió tener al ser construido a principios del siglo XVII. Son de aquella época el majestuoso artesonado y el pavimento de mármoles multicolores que hacen de espejo a su dibujo geométrico.


También son del siglo XVII las puertas de mármol y la monumental puerta doble de acceso a la Capilla Paulina. La gran luneta de mármol donde está representado el Lavado de los pies, obra de Taddeo Landini, fue esculpida en 1578 para la Basílica de San Pedro y fue sucesivamente trasladada al Quirinal en 1616.

El friso pintado en la parte superior de las paredes, también es de 1616 y pertenece a  un grupo de pintores que trabajaron bajo la dirección de Agostino Tassi, Giovanni Lanfranco y Carlo Saraceni. 

Acorde con la función de este salón, en el que el papa recibía a soberanos y embajadores, en el friso se ven representadas ocho misiones diplomáticas llegadas a Roma desde países lejanos durante el pontificado de Pablo V Borghese. Especialmente conocida y estudiada es la imagen del japonés Hasekura Tsunenenaga, que fue recibido por el papa en el Quirinal pocos meses antes de que se realizaran los frescos.


A principios del siglo XX el salón sufrió un periodo de decadencia: primero se proyectó utilizarlo como pista de patinaje y en 1912 fue transformado en cancha cubierta de tenis. La decoración de tapices del siglo XVIII que cubre las paredes procede de dos series distintas: la primera, francesa, está dedicada a la Historia de Psique, mientras que la otra, en parte francesa y en parte napolitana, ilustra los avatares de Don Quijote.







jueves, 23 de junio de 2016

Dánae recibiendo la lluvia de oro, de Tiziano

"Dánae recibiendo la lluvia de oro", obra de Tiziano Vecellio del año 1565, con unas dimensiones de 129,8 x 181,2 cm, en el Museo del Prado en Madrid _ España.

Hija de Acrisio, rey de Argos y Eurídice. El oráculo había predicho que el hijo de Dánae (Perseo) mataría a su abuelo Acrisio, así que éste la encerró en una torre de bronce.

Zeus la poseyó en forma de lluvia de oro y de ahí nació Perseo, que fue abandonado junto con su madre en un cofre en la isla de Séfiros esperando la protección de Zeus


"La Dánae" de Tiziano en el Museo del Prado

Tiziano es el maestro indiscutible de la escuela veneciana. En esta obra Dánae logra como nunca en la historia de la pintura que el aire, la luz y el tratamiento de los colores sean imprescindibles para la expresividad del cuadro. Tanto la mirada de Dánae, como la de la vieja y la lluvia de oro convergen en el centro del cuadro, aunque la protagonista indiscutible es la joven.


Inspirada en la Metamorfosis de Ovidio, Tiziano realizó esta pintura para Felipe II junto a otras que en su correspondencia calificaban de "poesías" antes que cuadros. Tiziano realiza la composición de la obra con una perfecta conjunción de sus elementos: Zeus en forma de lluvia se dirige hacia Dánae y la sirvienta se apresura a recoger las monedas, dejando claro que aquella va a aceptar la proposición. 

"La Dánae" de Tiziano en La colección de Wellington
en La Casa Apsley

Los dos aspectos fundamentales de este mito, de una parte, el viaje de Dánae con su hijo Perseo y, de otra, la lluvia dorada, han tenido a lo largo de la historia del arte distinto tratamiento artístico. Mientras que del primero de ellos sólo se recogen algunas cerámicas y alguna pintura pompeyana, el tema de la lluvia dorada se hace prácticamente como único referente al mito de Dánae.

"La Dánae" de Tintoretto en el Museo de Bellas artes de Lyon

A principios del siglo V a.C. Dánae aparece sola, totalmente vestida, sentada en su cama y recibiendo las gotas que caen del techo. Después, se van multiplicando las variantes: Dánae recibe la visita de Hermes, de una sirvienta o, más comúnmente de Eros; ella misma puede sentarse en una silla o colocarse en pie, y, sobre todo, se va desnudando con el paso de los siglos y mostrando su placidez, e incluso su placer al recibir la lluvia erótica.

"La Dánae" de Rubens en Museo Ringling

Ya en época romana, se advierte un cambio interesante: Dánae se convierte en una figura semidesnuda, frontal y estática, sea la lluvia dorada, sea un simple rayo de luz dorado en un paisaje exterior. De este modo se exalta el carácter sacro de la acción a expensas del mito original.

"La Dánae" de Rembrandt en el Museo de Hermitage 

Es curioso que esta vertiente religiosa de Dánae fuese captada por los artistas que vieron en el mito una prefiguración de la concepción virginal de María. De ahí que a lo largo del Renacimiento, Tiziano se dedique a pintar la serie de las Poesías, al convertirse la lluvia dorada en una cascada de monedas.
 
"La Dánae" de Léon-François Comerre, colección particular 

La lluvia dorada que cae en cascada desde arriba es el dios Zeus, penetrando en su cuerpo tras haber descubierto que el rey Acrisio tiene encerrada a su hija para intentar romper la profecía de que su nieto lo asesinaría. Zeus fecunda así a Dánae, y su vástago Perseo acaba matando al rey.

"La Dánae" de Klimt en Galería Welz 




lunes, 20 de junio de 2016

El genial arquitecto Gino Coppedè

La" Villini delle Fate" está situado en Via Aterno en Piazza Mincio en Roma _ italia. Es obra de Gino Coppedè (Florencia - Roma), fue un arquitecto, escultor y decorador italiano. Estudió en la Scuole Pie y en la Escuela  Profesional  de Arte Decorativo Industrial de Florencia. Entre 1885 y 1890 trabajó en el taller de su padre donde entra en contacto con algunos arquitectos toscanos de la época. En 1891 entra en la "Accademia delle Belle Arti de Florencia" y se gradúa de en diseño arquitectónico.


El barrio (quartiere) Coppedè es la fantasía aplicada a los planos arquitectónicos y urbanísticos. Le dejaron diseñar la realización de todo un barrio con total libertad para hacer lo que era su sueño. Pues eso es el barrio Coppedè de Roma, todo un sueño de formas, colores y juegos arquitectónicos que transportan al observador a un mundo de fantasía.


Se trata de un barrio residencial situado al noroeste de Roma, junto al Viale Regina Margherita, un ensanche urbanístico de la Roma de finales del siglo XIX y principios del siglo XX para acoger a la incipiente burguesía funcionarial nacida de la unificación italiana y de la capitalidad del nuevo estado.


Y en ese contraste está la dicotomía del barrio Coppedè, que puede fascinar a algunos por su atrevimiento y ensoñación, o puede defraudar a otros por su anacronismo con una Roma que bien suponen homogenea.


El barrio está compuesto de villas y palacetes en estilo Liberty italiano. Allí se mezclan estilos arquitectónicos que dan, no obstante, una curiosa homogeneidad al barrio; hay trazas medievales, pero también barrocas, art decò y orientales de las culturas asirias y babilónicas. Son, en total, 17 villas y 26 palacetes distribuidos alrededor de la Piazza Mincio. Es una arquitectura ecléctica y señorial, que recuerda a viejos castillos de hadas. 


lo mejor es mirar en derredor y contagiarse de la atmósfera de fantasía que nos envuelve. Entonces podemos fijar la mirada en la villa delle Fate, es decir, de las hadas, en el palacio del Ragno (de la araña porque ésta decora la fachada), o en cualquiera de los demás edificios, todos ellos habitados porque el Coppedè sigue teniendo vida. Comenzó a construirse en 1913 y se completó hacia mediados de los años veinte.


La espectacularidad de esta zona la convierte en un lugar especial dentro de Quartiere Coppedè, y que define la espectacularidad que se puede encontrar en el resto de la zona, que aunque no llega al excelente nivel de este rincón, sigue siendo muy especial.


El arquitecto dejó el proyecto diseñado y trabajó en él hasta su muerte en 1927. Las obras que quedaron inconclusas llegado este momento fueron terminadas por otro gran arquitecto, Paolo Emilio Andrè.


Una de las anécdotas acerca de este conjunto arquitectónico tiene que ver con el cine. El director de películas de terror italiano Dario Argento ha encontrado en este lugar de Roma un escenario ideal para formar parte de los escenarios de sus inquietantes trabajos. La espectacular y diferente estructura de sus edificios casan muy bien con el ambiente opresivo y tenebroso de las películas que ha dirigido.