jueves, 19 de mayo de 2022

La Catedral de San Vicente mártir de Roda de Isábena

La Catedral de San Vicente mártir de Roda de Isábena es una iglesia, excatedral románica que está ubicada en Roda de Isábena, en la provincia de Huesca _ España. Es la localidad más pequeña de España con sede catedralicia. Es Monumento Nacional.



El edificio actual se comenzó a levantar a comienzos del siglo XI por la cabecera en estilo románico lombardo, siendo una de las obras más perfectas, junto al cercano monasterio de Obarra del Primer Románico en Aragón. Como veremos a continuación, décadas más tarde se reiniciaron las obras construyendo un gran edificio gracias a sus tres naves y la portada en un estilo mucho más tardío.




Su historia se haya indisolublemente unida a los inicios del reino de Aragón. La importancia que llegó a alcanzar en el siglo X, como capital del condado, se manifiesta en su imponente catedral. Muy poco tiempo después, en el 1010, la villa volvió a ser tomada por los cristianos, quienes emprendieron rápidamente la construcción de una nueva iglesia, que se consagró en el primer tercio del siglo XI, y que es el edificio que ha pervivido hasta nuestros días. La catedral funcionó como sede episcopal hasta 1149, cuando se integro con la de Lleida, que había sido ganada a los musulmanes ese mismo año.






El templo de la antigua catedral de Roda de Isábena tiene planta basilical con tres naves, la central de mayor anchura y altura que las laterales, y que rematan en otros tantos ábsides semicirculares, precedidos de un pequeño presbiterio. El claustro tiene planta cuadrangular, y arcadas de medio punto en todas sus pandas. Debió ser construido en el segundo cuarto del siglo XII.



Sobre las arquerías hay una pequeña franja con taqueado jaqués. La mayoría de los capiteles están decorados con motivos geométricos y vegetales, y dos de ellos con formas animales, tallados de una forma un tanto tosca. En los ángulos de las galerías hay arcos dobles de medio punto, que ayudan a descargar los empujes. En el centro se encuentra un aljibe.



El interior del templo se encuentra articulado en torno a dos espacios claramente definidos, la cabecera y el cuerpo de las naves. Esta división tan clara se debe a que el presbiterio y el altar se encuentran elevados del nivel del suelo, debido a tres criptas que se sitúan a diferente altura. La nave central se cubre con bóveda de cañón apuntado, y las laterales con bóvedas de arista. El presbiterio se cubre con una bóveda de cañón apuntado, y los ábsides con bóvedas de cuarto de esfera.



En el costado derecho se encuentra representada la Huida a Egipto. En el frente hay escenas del nacimiento de Cristo: de derecha a izquierda, la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento y la Adoración de los Magos. En el lateral izquierdo se encuentra una representación de San Ramón como obispo.



El sepulcro solo está decorado en su frente y en sus dos laterales, dado que se concibió para situarse junto al muro absidial de la cripta, y no en el centro de la misma como se encuentra en la actualidad. Se accede a la zona alta de la cabecera por medio de una escalera situada en la cabecera de la nave de la epístola.

Lo más significativo de este espacio es el ara de altar tiene en su frente cuatro representaciones de ángeles que portan en sus manos los prótomos del Tetramorfos.




La puerta que cierra esta portada. De madera, con dos batientes, presenta decoración mudéjar en forma de lazo de seis que parte de una estrella de seis puntas cuyos lados se prolongan generando espacios hexagonales y triangulares; los lados exteriores de hexágonos y triángulos forman un hexágono de lados iguales cuyo centro es la estrella de seis puntas. Todo ello a base de pequeñas piezas de madera que se unen con clavos de gruesa cabeza semiesférica que sirve, a su vez, de motivo decorativo. Se completa la puerta con dos tiradores-llamadores.






Bibliografía: https://www.arteguias.com
                    https://www.aragonmudejar.com

martes, 17 de mayo de 2022

Sombras reflejadas, obra de Lluis Masriera. 1872-1958 del año 1920 y con unas dimensiones de 90 x 131 cm. Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Arte Cataluña en Barcelona _ España.



Lluis Masriera nació en el seno de una familia de joyeros y pintores barceloneses cuya influencia fue decisiva en el ambiente artístico-cultural de la ciudad. Su padre, Josep Masriera i Manovens, y su tío, Francesc Masriera i Manovens, fueron algunos de los más destacados representantes de la llamada “pintura de asunto” de la época de la Restauración.



Artistas de la reconocida Sala Parés, donde exponían regularmente, participantes en numerosas exposiciones nacionales, su fama como pintores estuvo siempre unida a su renombre como joyeros y orfebres, reconocido con la Medalla de Oro y el Premio Único en la Exposición Universal de Barcelona en 1888. Su estudio, a modo de templo romano, donde conservaban también sus colecciones de arte europeo y oriental, fue el taller de artista más excepcional que nunca había existido en Barcelona.



Formado como orfebre desde muy joven en el taller familiar, así como en Ginebra, donde aprendió junto al gran maestro Frank-Édouard Lossier delicadas técnicas de esmalte pintado, había de convertirse en el protagonista principal de la joyería del Modernisme (como se denominó en Cataluña el Art Nouveau) del fin de siglo, sobre todo por su gran contribución al esmalte translúcido plique-àjour, que llegó a conocerse con el nombre de Esmalte de Barcelona, y sus delicados diseños simbolistas de ninfas, flores e insectos.



Masriera siempre se interesó por las artes decorativas tan representativas del fin de siglo. Su biblioteca, en la que abundaban revistas europeas de dicho tema, y sus numerosos viajes, especialmente a París, contribuyeron a consolidar su vertiente decorativa.

En 1900 visitó en París la gran Exposición Universal dedicada al Art Nouveau. Fue el 21 de diciembre de 1901 cuando presentó públicamente su colección de joyas modernistas.


A partir de esos días el nombre Masriera pasaba de boca en boca, entre murmullos de respeto y exclamaciones de admiración. En poco tiempo sus trabajos se difundieron por Europa y eran requeridos también en Sudamérica. Él ideó una nueva y delicada técnica de esmalte, conocido como Esmalte Barcelona, y que solo pocos orfebres en el mundo siguen cuidando esta técnica que fue en su momento revolucionaria y muy amada.


Bibliografía : https://dbe.rah.es
                     https://www.el-mundo-de-las-piedras-preciosas.juwelo.es/

viernes, 13 de mayo de 2022

Giuseppina (Pinin) Brambilla Barcilon y " La última cena» de Leonardo da Vinci

Giuseppina (Pinin) Brambilla Barcilon (1925- 2020) junto a Carlo Bertelli durante la restauración de " La última cena» de Leonardo da Vinci, una de las pinturas más famosas del mundo.


Era conocida en el mundo del arte por haber salvado «La última cena» de Leonardo da Vinci, Pinin (diminutivo de Giuseppina) fue una de las más importantes restauradoras del siglo XX, murió en Milán, a los 95 años.  

Dedicó 21 años, desde el año 1978 y hasta 1999, a la restauración de la obra maestra que el genio del Renacimiento pintó entre 1495 y 1498. La enorme pintura mural, de 4,60 metros de altura y 8,80 metros de ancho, se conserva en su ubicación original: en la pared del antiguo convento dominico de la Iglesia de Santa Santa Maria delle Grazie, en Milán _ Italia.



«La última cena» sobrevivió milagrosamente al bombardeo de Milán en 1943. En esta obra, Leonardo abandonó el método tradicional utilizado en la época, la pintura al fresco. Pintó la escena, conocida también como «El cenáculo», al seco, con témpera y óleo, sobre una preparación de yeso. Desconocía Leonardo que debajo del Baptisterio pasaba un río que humedecía la pared y absorbía la pintura.



Cuando se hizo cargo de su restauración, Brambilla encontró una obra en pésimo estado, con un color desfigurado por restauraciones del pasado poco afortunadas. Para Pinin Brambilla fue el trabajo de una vida. Milímetro a milímetro, con disolventes y papel japonés, logró reconstruir el color original limpiando las impurezas acumuladas y las colas de restauraciones anteriores. Brambilla se sentía tan ligada a Leonardo que solía decir: «Después de tantos años, para mí es de la familia; nos tratamos de tú». Para contar su legendaria aventura, escribió el libro «Mi vida con Leonardo» (2015).


Brambilla restauró también algunas de las obras más importantes del arte italiano. Entre ellas, las pinturas de Giotto en la Capilla de los Scrovegni en Padua, los frescos de Masolino da Panicale en el Baptisterio de Castiglione Olona, los frescos medievales en Oleggio y los frescos del siglo XV en el Palazzo Borromeo en Milán. También restauró obras de Piero della Francesca, Mantegna, Caravaggio, Tiziano, Tiepolo, así como de numerosos artistas de arte moderno y contemporáneo.


Fue consultora para restauraciones en varios museos extranjeros, entre ellos el Louvre y el Museo Nacional de Arte de Cataluña. En 2005 fundó el Centro de Conservación y Restauración La Venaria Reale, referente para la formación universitaria de restauradores y para la investigación avanzada en el sector del patrimonio cultural. Este centro dio la noticia de su muerte, destacando que «su rigor y ejemplo seguirán siendo un punto de referencia para todo el mundo de la restauración».



Brambilla llegó a reconocer que en un primer momento estuvo a punto de arrojar la toalla, al no entender el estilo de da Vinci: "Cuando me acerqué por primera vez a la obra, me di cuenta de que no la entendía. Más tarde supe que ello ocurría porque no era Leonardo, sino una pintura con añadidos horrorosos del XVIII hasta el punto de que me parecía imposible la exaltación pública que provocaba. Me costó un mes llegar a este descubrimiento", confesaba.

En medio de aquellos trabajos, la milanesa remarcó que “la restauración perfecta no existe, pero lo que puede aproximársele más se da cuando alguien observa una obra y no aprecia ninguna intervención", reflexiona. Según Brambilla, el triunfo de una restauración consiste en lo contrario de lo que habitualmente se entiende: “Precisamente en que nadie se aperciba de nada”.






Bibliógrafa :  https://www.naiz.eus

                      https://cenacolovinciano.org


jueves, 12 de mayo de 2022

El castillo de Butrón

El castillo de Butrón es una fortaleza neogótica de origen medieval, declarada Patrimonio Histórico. En medio camino entre Bilbao y San Juan de Gaztelugatxe sobre una colina, encima de unas rocas, y rodeado de un bosque centenario. en el término municipal de Gatika, en la provincia de Vizcaya _ España.



Butron no siempre fue un castillo, a mediados del siglo XIII la residencia de los Butrón era una casa-torre, y fue en el siguiente siglo cuando el V Señor de Butrón lo transformó en castillo.

Tiene una superficie total superior a los 2400 m² y está situado en un parque con más de 35 000 m². El edificio consta de planta baja, entrepiso, cinco plantas, cubierta y cuatro torreones,​ el más alto de los cuales es la torre del homenaje. Los muros del castillo tienen un grosor de más de cuatro metros en algunos lugares.



En su interior se encuentran varios salones, una zona de recepción de invitados, la antigua capilla, el salón de la chimenea, un gran salón diáfano de 200 m², el patio de armas, el almacén de víveres, un pozo de agua natural, una biblioteca, dos baños y una mazmorra. 

Durante más de trescientos años, desde el siglo XVI, el castillo fue escenario de continuas y cruentas luchas entre dos bandos de nobleza de Bizkaia. Los señores de Butrón, refugiados en el castillo, ejercían su poder en torno al territorio.



Al finales del siglo XIX es restaurado adquiriendo la forma actual. El encargado del proyecto fue el arquitecto Francisco de Cubas, que en 1878, lo reconstruyó siguiendo los criterios imperantes en aquella época sobre los castillos principales de Europa.




La torre del homenaje es similar a la del alcázar de Segovia. La construcción se concibió más como pasatiempo y atracción visual que con el propósito de albergar un uso concreto; de hecho, es muy incómodo como vivienda, ya que las torres no tienen demasiado espacio útil, y algunas estancias se conectan entre sí mediante pasarelas y escaleras al aire libre.




Desgraciadamente el día 21 de diciembre del año 2021, fue comprado por un inversor ruso. Todavía no se sabe cuál será su nuevo uso. Los vecinos sienten cierta nostalgia puesto que el Castillo es parte del municipio y aunque en los últimos tiempos se había convertido en un lugar muy visitado por turistas, les gustaría que siguiera siendo un bien común y temen que pudiera ser también un alojamiento privado.



Reconocido como Patrimonio Histórico Español, con la categoría de Monumento, el Castillo de Butrón es una "muestra espectacular" de los castillos románticos europeos. Sin embargo hay una leyenda negra detrás de su historia que no sabe el inversor ruso, que nadie que ha comprado el castillo puede ganar dinero o quedárselo a medida que pase el tiempo. 











Bibliografía : https://turismo.euskadi.eus/es
                     https://www.deia.eus/bizkaia