lunes, 6 de julio de 2020

La Biblioteca Malatestiana

La Biblioteca Malatestiana se encuentra en Cesena, Emilia Romana _ Italia. En torno al año 1440, la Orden Franciscana, que en aquel momento poseía un número de códices superior a la capacidad de su pequeña biblioteca, pidió a Domenico Malatesta, Señor de Cesena, los fondos para la edificación de un nuevo edificio donde albergarlos. El proyecto se le encargó al arquitecto Matteo Nuti, natural de Fano y discípulo de León Battista Alberti. 


Fundada a mediados del siglo XV, fue la primera biblioteca pública de Europa abierta a todas las personas, y es el único ejemplo de una biblioteca monástica medieval perfectamente conservada en cuanto a su edificio, mobiliario y códices desde que fuera inaugurada hace más de 550 años.



Tras la muerte de Malatesta Novello, la biblioteca pudo sobrevivir gracias a la amplitud de miras de sus mecenas, quienes aportaban medios económicos. Únicamente durante el periodo napoleónico, entre 1797 y 1814, el complejo fue utilizado como cuartel, con un elevado riesgo de destrucción del patrimonio.


La puerta principal es obra de Agostino di Duccio (1418-1481). La magnífica puerta de nogal data de 1454 y fue tallada por Cristoforo da San Giovanni en Persiceto. La UNESCO ha reconocido la importancia cultural de la Biblioteca Malatestiana inscribiéndola, la primera en Italia, en el Registro de la Memoria del Mundo.




Compuesta por una única sala de forma rectangular, la arquitectura y el uso para la que fue pensada esta estancia (funcionaba como ‘’studium’’) presagian el Renacimiento italiano. Malatesta Novello asignó al arquitecto Matteo Nuti la tarea de proyectar un edificio adecuado para la conservación de los libros del monasterio. Es esta sala la parte principal del conjunto arquitectónico, el elemento que dio su fama a la Malatestiana.




En la portada que abre paso hacia dicha sala se puede leer la siguiente inscripción:
(1452, Matteo Nuti, natural de Fano, quien según Dédalo llevó a buen término esta obra.​)
Sobre el tímpano se observa un elefante, emblema de la familia Malatesta: « El elefante indio no teme a los mosquitos.) »


Esta frase hace alusión a la familia Da Polenta, enemigos de los Malatesta y Señores de Rávena, una zona con gran abundancia de mosquitos. A los lados del dintel y sobre los capiteles de las pilastras aparecen representados los símbolos heráldicos de la familia: la rejilla, las tres cabezas y el tablero cuadriculado.


Para aquellos tiempos era innovadora la planta de tres naves, todas abovedadas: la central de cañón y las laterales de arista. La luz entra desde las aberturas de los muros y se distribuye por las naves laterales, mientras que la nave central, flanqueada por veinte elegantes columnas, es iluminada a través del gran óculo del fondo. Esta nave se desarrolla en forma de corredor, una solución racional relativamente habitual en las bibliotecas monásticas de la Italia septentrional.


Los colores también juegan papeles determinados en este espacio: el blanco (fe) de las columnas centrales, el rojo (esperanza) del pavimento cerámico y de las semicolumnas y el verde (caridad) del revestimiento de las paredes, recuperado en la restauración del año 1920, aluden a los colores del escudo malatestiano.



Como otras bibliotecas monásticas de la época, la Malatestiana se ubica en la primera planta para proteger los códices de los ocasionales daños debidos a las inundaciones.
La colección malatestiana surge por el deseo de un único mecenas, Novello Malatesta (1418-1465), y fue realizada en poco tiempo.




La colección tiene un carácter extensamente sistemático (hoy diríamos "enciclopédico") porque no estaba dirigida a satisfacer el interés personal de Malatesta sino a los estudios de una comunidad monástica. Domenico Malatesta declaró su rol de promotor haciendo incluir en la primera página de cada códice su escudo, ricamente ornamentado a la manera antigua, y las iniciales "M" y "N" pintadas en oro o en otros colores, inscritas en un rectángulo de oro.



Bibliografia : http://www.comune.cesena.fc.it/malatestiana

jueves, 2 de julio de 2020

Eduardo Zamacois y Zabala

Bufones jugando al Cochonnet obra de Eduardo Zamacois y Zabala del año 1868 y con unas de dimensiones de 46 x 35.6 cm. Actualmente se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao _ Eapaña



Eduardo Zamacois (1841–1871), fue formado inicialmente en su Bilbao natal, en 1855 se instaló con su familia en Madrid, donde completó sus estudios artísticos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1860 se trasladó a París, que por entonces era el centro artístico más importante de Europa. Allí estudió con el conocido pintor de género Ernest Messonier, de quien acabaría siendo amigo y ocasional marchante.

En París pudo relacionarse con algunos de los más importantes pintores, escritores e intelectuales de su tiempo, como los pintores Alexander Cabanel, Jean-Léon Gérôme, Léon Bonnat o el escritor Alejandro Dumas hijo, y convertirse en un destacado representante de la nutrida colonia de artistas españoles.




El padre del artista, de origen francés y extracción humilde, había trabajado de marraguero -fabricante de colchones- en Atxuri. Ejerció de profesor en un piso de la calle Jardines, donde vivía la familia, y fundó el Colegio de Humanidades de Bizkaia, en el que cursaban sus estudios unos ochenta alumnos. El pintor se crió dentro de una familia que apostaba muy fuerte por la cultura. Tanto es así que la familia se fue a vivir a Madrid cuando su hermana Elsa empezó a despuntar como cantante lírica.


El traslado posibilitó que Zamacois se matriculase en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Compaginaba las clases con sus prácticas de copista en el Prado, donde desarrolló un gusto muy próximo al de los clásicos flamencos.


Enseguida comenzó a triunfar en los salones oficiales, organizados por la Academia francesa, y este éxito le llevó a fichar en 1866 por el marchante que mejor meneaba el negocio, Adolphe Goupil, que también representaba a Fortuny y al propio Meissonier.


El autor del libro Javier Novo presenta al pintor bilbaíno como un exponente de los gustos de su tiempo. «Le gustaba pintar bufones. Pero es que el ‘Rigoletto’ de Verdi era un bufón de la corte del ducado de Mantua, que se basa en ‘El rey se divierte’ de Victor Hugo». 


Su arte se desarrolló en la pintura de género, en un estilo preciosista, y en general, de pequeño formato. Al recoger en sus pequeñas obras escenas cotidianas de tiempos pasados, a menudo presentadas en clave de humor, consiguió distanciarse de la pintura de historia que rememoraba grandes acontecimientos. La admiración y curiosidad internacional que despertaron sus obras a mediados del siglo XIX, se debió fundamentalmente a la mezcla entre lo novedoso de sus temas y al refinamiento de su factura, que le hicieron sobresalir entre los numerosos pintores de género de la época.


Murió a los 29 años, a causa de una angina de pecho. A los meses del fallecimiento toda su obra estaba comercializada. Pero hacia 1915, cuando las vanguardias barrían todo lo que se les ponía por delante, muy pocos se acordaban de él.


Actualmente, y a falta de una catalogación completa de su obra, se estima que el corpus artístico de Zamacois se reduce a un centenar de piezas, entre obras de pequeño formato sobre tabla y acuarelas.




Bibliografía : https://www.museobilbao.com
                     https://www.elcorreo.com

miércoles, 1 de julio de 2020

Karen Hollingsworth

Karen Hollingsworth nació en St. Louis, Missouri, Vive y trabaja en Atlanta desde entonces. Titulada en enfermera y psiquiátrica en el año 1980, dejó la medicina para dedicarse al arte por completo. 



En su primera etapa principalmente pintaba retratos y naturaleza muerta. La inspiración le llegó un día mientras estaba moviendo muebles en su estudio para una obra, colocó una silla frente a una ventana y fue entonces cuando Karen cambió su enfoque y comenzó a pintar principalmente composiciones de sillas y ventanas.


 A partir de ahí, evolucionó a pintar ventanas abiertas con una variedad de escenas más allá de ellas. Conocido como "paisajes de ventanas", estas obras se han convertido en su estilo característico. Las obras cobran vidas y varían desde lo caprichoso (como pinturas con elefantes) hasta lo premonitorio (como pinturas con cuervos).


Un estilo luminoso (WindowScapes), que incluye una ventana abierta que actúa como un portal hacia el espacio exterior. Sus grandes pinturas nos muestran, sillas, libros, cortinas en movimiento, frutas, pájaros, etc. Sin embargo, lo que atrae a muchos espectadores es el misticismo provocado por el movimiento del aire y la brisa del océano a través de las cortinas.


Para Karen, una pintura trata sobre el sentimiento que evoca. Aunque no hay figuras presentes en sus WindowScapes, es difícil negar las implicaciones de las sillas vacías en un espacio tan vacío. Está interesada en crear la "impresión" de mirar a través de una habitación y ver el mundo exterior.


Según la pintora, su objetivo es combinar los objetos comunes de la vida cotidiana, dentro del interior de una habitación, y luego echar un vistazo al océano o la cordillera a través de una ventana abierta. Sus WindowScapes están destinados a proporcionar al espectador una sensación de soledad y bienestar. Un mundo confortable bañado por la luz del sol y la brisa cálida.



lunes, 29 de junio de 2020

El Monasterio Phuktal _ India


El Monasterio Phuktal, o Phugtal Gompa como también es conocido, es uno de los monasterios más aislados en la región, de Zanskar en Ladakh Distrito de Jammu y Cachemira en la India norteña.

El monasterio es una construcción única de barro y madera construido en la entrada de una cueva natural en la pared del acantilado del cañón formado por el mayor afluente del río Lungnak (Lingti-Tsarap). Desde la distancia, el monasterio se parece a un panal gigante.


Phuktal Gompa fue fundado a principios del siglo Xll por Gangsem Sherap Sampo, un discípulo de Tsongkhapa fundador del Gelug. Aunque el monasterio fue construido en el siglo Xll, ha sido un tesoro escondido para muchos hasta que el húngaro Alexander Cosmo de Koros visitó el lugar y se quedó entre el 1826 al 1827.


Uno de los tesoros es una tableta de piedra que recuerda a las piedras Mani con un toque mágico, son placas de piedra, rocas con inscripciones de los seis sílabas mantra de Avalokiteshvara como una forma de oración en el budismo tibetano.


El término piedra Mani también se puede utilizar en un sentido amplio para referirse a las piedras en el que cualquier mantra o diseños devocionales , se colocan intencionadamente a lo largo de los bordes de la carretera y ríos o se colocan juntos para formar montículos, a veces paredes largas, como una ofrenda a espiritual del lugar.


El diseño de Phuktal y su ubicación aislada tiene un significado espiritual, ya que los antiguos monjes viajeros se protegían y meditaban en las cuevas de esta zona. El monasterio cuenta con cuatro salas de oración, biblioteca, instalaciones de enseñanza, una cocina, habitaciones y aposentos para aproximadamente unos 70 monjes. Frescos y el techo decoran la antigua capilla y son populares entre los turistas.







Bibliografía: https://viajerosdelmisterio.com/