miércoles, 23 de septiembre de 2020

Irving Ramsey Wiles (1861–1948) fue un pintor estadounidense nacido en Nueva York. Hijo del pintor paisajista Lemuel Maynard Wiles (1826–1905) y la artista Rachael Ramsey (1832-1896). Animado por su padre, Irving estudió en la Liga de estudiantes de arte de Nueva York desde 1879 hasta 1881 con James Carroll Beckwith y William Merritt Chase, quien sería su mentor y amigo.


En 1882 se mudó a París a estudiar en la Academia Julian bajo la dirección de Gustave Boulanger y Jules Joseph Lefebre, hasta que Emile Auguste Carolus-Duran le admitió en su atelier privado.



Después de su regreso a América en 1884 reanudó sus estudios en la Liga y empezó a exhibir en la Academia Nacional de Diseño, la Sociedad Americana de Acuarela y la Sociedad de Artistas Americanos .En sus primeros años de carrera profesional trabajó como ilustrador para diversas revistas americanas, entre ellas Cosmopolitan, para dedicarse posteriormente a pintar retratos de la élite social americana.


Destaca la gran maestría con la que están representados los vestidos de las chicas, cuyas transparencias de las telas les aportan un efecto vaporoso y etéreo, resaltando el colorido de los vestidos de las jóvenes músicas. El tratamiento de la piel oscila entre tonos rojizos, ocres y verdosos, en la línea de John Singer Sargent. 



El alarde de la gran maestría técnica de Irving Ramsey Wiles es el gesto de concentración, que aporta mucho al dramatismo a la escena. Las texturas de todo el mobiliario son de un realismo sobrecogedor. Podemos notar la delicadeza de la magnolia posada encima del piano, barnizado con efecto brillante en el que se refleja el ambiente fuera de campo. La sensación atmosférica es brutal. 


Muestra a la actriz inglesa en todo su esplendor sentada en una chaise longue rodeada de cojines y telas de inspiración oriental. Julia fue recordada por sus papeles en las obras de William Shakespeare. El vestido que luce está desplegado de tal forma que pueda mostrarse toda la voladura de su falda.



Se trata de un vestido blanco, que adquiere tonos ocres y azulados en función de la incidencia de la luz y las sombras proyectadas. El escorzo de la rodilla está realizado con gran destreza. El gesto relajado de Julia muestra una mujer de teatro acostumbrada a exponerse y consciente de su belleza. 


En la obra “La estudiante” (1910) muestra una mujer mezclando los colores en su paleta. El cuadro, en segundo plano, permanece en sombra, mientras que la figura de la mujer recibe la luz de una ventana fuera del plano pictórico. El rostro concentrado de la joven transmite la paz y presencia en el aquí y ahora que embarga a todo pintor durante su creación. Parece como si Irving quisiera que nos fijáramos en el proceso pictórico, no tanto en la obra creada por la mujer. Su bata gris adquiere tonos azulados y tierras en función de la luz. El vestuario y la pose de ella muestran una mirada respetuosa hacia su cualidad de artista, puesto que la mujer no es mostrada como una mujer florero sino como una artista por derecho propio.



En la última etapa de su carrera se dedicó a la pintura plen air y a los paisajes, siguiendo la pasión de su padre. Hacia 1920 la salud le hizo retirarse, murió en Long Island en 1948.




Bibliografía : https://www.barcelonaartexperience.com/

















lunes, 21 de septiembre de 2020

La basílica Notre-Dame de Fourvière

La basílica Notre-Dame de Fourvière se encuentra en  Lyon_ Francia. Fue construida con fondos privados entre los años de 1872 y 1896  su diseño inusual, Este proyecto está envuelto por el vocabulario arquitectónico muy personal de Pierre Bossan (1872-1884), toma elementos de la arquitectura románica y bizantina.


La Basílica de Notre-Dame de Fourvière, que se alza sobre el Vieux Lyon. Fourvière es el resultado de la unión de Four-Vière, o Foro Viejo, pues en el solar que hoy ocupa la Basílica se encontraba en época romana el foro primitivo de la ciudad. Lugar elevado y panorámico, pero también céntrico.




Se construyó entonces una iglesia modesta dedicada a la Virgen María y al recientemente canonizado Tomás de Canterbury. En el siglo XVI, en el contexto de las guerras de religión, aquella iglesia fue destruida y luego reconstruida de nuevo, y en el XVII, en un episodio que era tristemente habitual en muchas ciudades de Europa. se convirtió en centro de peregrinación en agradecimiento a la Virgen por la superación de una epidemia de peste.




El 8 de diciembre (día de la Inmaculada) de 1852 se inauguró el nuevo campanario con su nueva estatua y ésta quedó flanqueada, Varios proyectos para la nueva Basílica de Notre-Dame de Fourvière nacieron poco después de la inauguración del campanario, y el elegido fue el de Pierre Bossan. Bossan había visitado unos años antes la Catedral de Palermo y había vuelto enamorado de las influencias bizantinas.



En el siglo del romanticismo, de los pastiches y de los revivals, su proyecto estaba a punto de superar todo lo imaginable: la nueva Basílica de Notre-Dame de Fourvière iba a integrar modelos románicos y góticos, bizantinos y barrocos; iba a alternar mosaicos y vidrieras, arcos románicos con proporciones góticas.


Si la idea era excesiva, el contexto histórico pronto se encargaría de darle un espaldarazo. Fue la Guerra Franco-Prusiana de 1870, un desastre para Francia pero no tanto para Lyon, que a pesar de vivir amenazado durante toda la contienda, salió de ello intacto. Para celebrarlo, y dar de nuevo gracias a la Virgen, el proyecto de Bossan recibió un vigoroso impulso y sólo 14 años después la nueva Basílica podía decirse terminada.




La nueva Basílica de Bossan es un poema de piedra, un poema alejandrino y barroco dedicado a la victoria del Bien contra el Mal. La fachada principal mezcla caracteres románicos y góticos de un modo nunca visto. La cabecera, la parte más vista de la iglesia por ser la que se asoma a la parte baja de la ciudad, dibuja una potente silueta coronada por una escultura monumental de San Miguel venciendo al Dragón.




El interior está diseñado para impresionar y es un excelente ejemplo de la rendición por la decoración propia de la época. Parece el Palacio de las Mil y una Noches adornado con todas las maravillas conocidas del arte. Sencillamente, no cabe una más: hay pan de oro y mosaicos y columnas monumentales hechas de mármol de Carrara y vidrieras y toda esta apabullante acumulación no puede causar otra cosa más que asombro.




Notre-Dame de Fourvière, como iglesia de peregrinación que es, fue diseñada para recorrerse. Su circuito conduce al visitante, por una escalera de mármol rojo, a la Cripta dedicada a San José, y a la vuelta lo dirige a las escaleras que suben hasta el tejado, para que vea Lyon desde el mejor lugar posible.











Bibliografía : https://rutacultural.com

jueves, 17 de septiembre de 2020

 "The Herring Net" del año 1885 obra del pintor Winslow Homer (1836-1910) y con unas dimensiones de 76,5 × 122,9. Actualmente se encuentra  The Art Institute of Chicago _ Estados Unidos.


Artista norteamericano más importante de la segunda mitad del siglo XIX, que destacó tanto en la pintura al óleo como en la técnica de la acuarela. Durante la década de 1860 pintó una serie de obras con temas propios de la cultura popular americana. Posteriormente, Homer desarrolló una pintura más trascendente, de reflexión sobre la naturaleza y su relación con el hombre.


En el verano de 1883 Homer se trasladó a Prouts Neck, Maine, una península de la costa atlántica, en donde residió hasta su muerte. El contacto con el mar, tan importante en su obra, se tradujo en esos años en verdaderas obras maestras en las que se representaba la costa. Homer viajó en repetidas ocasiones durante los inviernos a los trópicos, a las Bahamas, a Florida, a las Bermudas, lugares en los que pintó delicadas acuarelas que transmiten el ambiente cálido y tranquilo de esos parajes.


The Herring Net, podemos describir que los temas de esta pintura son similares a los de Breezing Up. Aquí hay dos hombres en lo que parece ser un bote increíblemente pequeño sin nada entre ellos donde se puede sentir la fuerza de la naturaleza y la resistencia, habilidad y la  fuerza de los marineros.


Hay una sensación de poder en las dos figuras, casi arquetípicas, que arrastran la red hasta el bote. Están encaramados en la cima de la ola, dominando el centro de la pintura.



Con un estilo personal e impresionista, mostraban una noción más convencional de lo pintoresco, expresada con un deliberado estilo monumental. Es evidente la madura complejidad de la nueva técnica de Homer y su heroico concepto de la lucha entre el hombre y su entorno.


Sus últimos cuadros, con una composición original y un brillante colorido, reflejan un interés creciente por las posibilidades abstractas y expresivas del arte. La grandiosidad de su temática y la fuerza expresiva de sus obras ejercieron una gran influencia en la pintura realista de Estados Unidos.






Bibliografía : https://timothyrhaslett.wordpress.com/

Durante la década de

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Petrit Halilaj

El trabajo de Petrit Halilaj (Kostërrc, Kosovo, 1986) está estrechamente ligado a su biografía, la historia reciente de su país y las consecuencias de las tensiones políticas y culturales en la región. Los recuerdos infantiles, bañados por el drama de la guerra y su condición de refugiado constituyen una constante en su práctica, donde aborda temas como el hogar, la nación y la identidad cultural a través de diversos medios, desde el dibujo y la escultura al vídeo, la instalación e, incluso, la escritura.


En su planteamiento no existe, sin embargo, una ruptura entre lo personal y lo histórico, lo íntimo y lo social, sino una relación, una continuidad que está presente en su intervención para el Palacio de Cristal.



Ha convertido el Palacio en un gran nido que conecta el interior con el exterior, a los visitantes con el entorno, abriendo ventanas e instalando estructuras y comederos que atraigan a las aves y otras criaturas que habitan el Parque del Retiro o se encuentran en tránsito. Los pájaros son un elemento recurrente en su trabajo, simbolizan la transgresión de los límites que el pensamiento moderno establece entre sujeto y objeto, cultura y naturaleza.


En concreto, el artista se ha inspirado en el singular ritual de apareamiento de los bowerbirds, que construyen elaboradas estructuras (bowers) y las decoran con objetos coloridos para atraer a la pareja. La idea de este ritual está muy ligada a su biografía: las grandes flores que decoran el nido, realizadas en un delicado marco de acero y lienzo pintado, son fruto del trabajo colaborativo con su compañero, el artista Álvaro Urbano.


Su elección forma parte de la historia personal que les une y tiene el propósito de celebrar su unión: forsythias, semillas de palma, flores de cerezo, amapola, clavel y lirio. Sin embargo, estas referencias, lejos de quedar en el terreno de lo anecdótico, van más allá: al hacer pública su intimidad, esta cobra una dimensión social y política evidente, reclama visibilidad y aceptación; un gesto que adquiere aún más relevancia si atendemos al pasado colonial del Palacio como lugar de exhibición y exclusión, pero también como espacio público.


El cuervo blanco que sostiene un trozo de madera en History of a Hug [Historia de un abrazo, 2020] habla de estas convenciones. En concreto, alude a un momento particular en la historia familiar de Halilaj: era la herramienta de trabajo de su abuelo en el campo y el objeto que sostenía cuando supo que su esposa había dado a luz a su primer hijo. 


Para el artista el motivo del cuervo blanco sugiere también la diversidad y la resistencia a cambiar para ser aceptado; en este sentido, es metáfora de muchas cosas: ser homo- sexual cuyo amor no es plenamente reconocido ni por su familia ni por la mayoría de la sociedad kosovar; ser una persona kosovar cuyo país no es reconocido por otros muchos, entre ellos España.


El artista suspende así la perspectiva logocéntrica que nos hace creer que somos la medida y centro de las cosas para reconocernos como un elemento más. El nido se revela entonces como el escenario de un ritual que aguarda a que los encuentros, las alianzas y las uniones entre sus diferentes visitantes tengan lugar, alterándose y cambiando con el espacio.



A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados es la primera exposición que se inaugura en el Museo Reina Sofía tras su clausura a causa de la pandemia de la COVID-19. De hecho, su montaje quedó interrumpido por la misma. En estas circunstancias, la propuesta de Halilaj no podría resultar más pertinente: la dedicatoria al cuervo y a los huracanes que establece en su título nos habla de la lucha que precede a la aceptación.



La presente crisis ha evidenciado la debilidad del sistema económico en el que se asienta nuestro mundo y la insostenibilidad del crecimiento ilimitado de espaldas a la naturaleza. Nos ha enfrentado a nuestra vulnerabilidad e interdependencia, y ha situado los afectos y cuidados en el centro de una subsistencia común que no puede prolongarse sin tener en cuenta al resto de habitantes del planeta. Con este nido, Halilaj ofrece un refugio y, de este modo, apela a la esperanza, a la posibilidad de otro futuro distinto de aquel al que parecíamos abocados.








Bibliografía : https://www.museoreinasofia.es