lunes, 26 de febrero de 2024

El monumento a Alfonso XIIi en el Parque El Retiro Madrid


Construido en el Parque del Retiro de Madrid en 1912, el monumento a Alfonso XIII es una obra del renombrado arquitecto José Grases Riera. Este monumento, encargado en memoria de Alfonso XII, conocido en su tiempo como "el pacificador", marcó el punto culminante de la carrera de Grases Riera, uno de los destacados arquitectos de Madrid. 

El monumento se destaca por sus dimensiones extraordinarias, poco comunes para este tipo de estructuras en Madrid. Inicialmente, se financió mediante suscripción popular, pero al no alcanzarse la cantidad necesaria, finalmente recibió financiación institucional.



La idea era construirlo lo antes posible y con este fin se aceleró el proceso del concurso y los encargos (fue muy criticado que se le asignara la escultura principal a Benlliure sin realizar un concurso entre otros artistas). Pero esta premura fue solo inicial, y posteriormente las circunstancias políticas de la época y la mencionada falta de financiación, fueron alargando la construcción hasta 1922, año en el que Grases Riera ya había fallecido (1919) y fue terminado, siguiendo su diseño original, por Teodoro Anasagasti.




El monumento está formado con un hemiciclo de 86 metros de largo y 58 metros de ancho y con doble columnata, que representa a la nación española con sus 49 provincias de entonces, con sus escudos y oficios característicos. Una escalera desciende hacia el lago, «protegido» por leones que originalmente fueron de piedra pero que en el año 2000 se sustituyeron por otros iguales en bronce dado su nivel de deterioro, cumpliendo el diseño original que no se pudo cumplir por problemas financieros.




En el centro el cuerpo principal del monumento se sostiene sobre cuatro «pilarones» decorados con grupos escultoricos y bajo relieves representando la agricultura, la industria, el ejército, la marina, las ciencias y las artes.













Aquí parece que hubo cambios en el diseño y se hicieron menos estatuas de las inicialmente previstas e incluso existe la leyenda que Ricardo Bellver, uno de los escultores, ante la tardanza en cobrar, terminó tirando su escultura al lago, cogiendo una neumonía al recuperarla y muriendo a causa de dicha neumonía.




Sobre el relieve La Instauración Monárquica, el primero que vimos, y a la misma altura que La Libertad, se sitúa el tercer grupo escultórico, “El Progreso”, realizado por Miguel Ángel Trilles, natural de Madrid. Este escultor también fue quien añadió unas figuras de niños a la Fuente de Cibeles. El autor representa El Progreso como un vigoroso y desafiante joven desnudo que marcha delante de un caballo que lo sigue protegiéndolo (Pegaso, el caballo de Apolo) y apoyado en tres jóvenes que portan un libro, una paleta y una rueda, simbolizando respectivamente la Ciencia, las Bellas Artes y la Industria, que lo ayudan a mantener siempre la antorcha encendida. 




Podemos ver la alegoría de los progresos (la iluminación) obtenidos si se continúa con la educación y el trabajo frente al retroceso (la oscuridad) que sobreviene si los interrumpimos. Iba a existir un cuarto grupo escultórico en el lado Este (hacia los árboles) que iba a tener por nombre “La Patria” y que iba a costearlo el Banco de España y diversas instituciones financieras. Sin embargo, al morir su autor en 1911, el asturiano Cipriano Folgueras, se suspendió dicho proyecto y, en su lugar, se realizó un águila que se situó sobre la entrada a la cripta como su guardián y, dada la majestuosidad asociada siempre a estas rapaces, como un símbolo del poder real.




La cripta iba a ser un museo de Alfonso XII y, según diseño de Grases Riera, contaría con un ascensor en su interior que permitiría ascender fácilmente hasta la plataforma superior previo pago de una entrada, pudiendo obtenerse así los fondos necesarios para su mantenimiento. Sin embargo, en su lugar se instaló una estrecha escalera por la que, actualmente, se accede al Mirador.




La estatua ecuestre de Alfonso XII está a 30m de altura y, está hecha en bronce por Mariano Benlliure (quizá uno de los mejores escultores de su tiempo).

El resto de esculturas del conjunto, algunas en bronce otras en piedra, pertenecen a decenas de artistas distintos de la época, constituyendo este monumento en sí mismo como un pequeño museo de escultura con artistas como Josep Clarà, Mateo Inuria, Miguel Blay, Aniceto Marinas, Miguel Ángel Trilles, y más.




Por último hay un elemento del monumento que no ha podido verse hasta este año: la base de la estatua es también la cúpula de un pequeño mirador, pensado por Grases Riera para ubicar un pequeño ascensor y cobrar la entrada para subir al mirador. Finalmente se colocó una incómoda escalera y nunca se abrió al público.





Bibliografía : https://edificiosdemadrid.es

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