jueves, 7 de septiembre de 2017

"La torre de Babel", obra Pieter Brueghel llamado el Viejo


"La torre de Babel", obra Pieter Brueghel llamado el Viejo, realizada sobre madera en el año 1563 y con unas dimensiones de 114 x 154 cm. Actualmente se encentra en el Museo de Historia del Arte de Viena _ Austria.


Este cuadro de Pieter Brueghel representa una de las historias más conocidas del Génesis, el mito que explica la diversidad lingüística de nuestro planeta. Después del diluvio, los descendientes de Noé trabajaron muy duro en la cama para repoblar la tierra de nuevo. Se establecieron en una llanura, construyeron la ciudad de Babel y decidieron levantar una torre tan alta que tocase el cielo.


Brueghel pinta una descomunal torre escalonada de planta circular. El señor que está en primer término, es el rey Nimrod, que ha ido con su séquito a controlar como van las obras. La ciudad también es inmensa, aunque de mesopotamia tiene más bien poco. La torre ya toca las nubes, pero aún está a medio construir.


El artista la ha pintado un poco torcida, en equilibrio precario, para que nos quede claro que, por mucho que se esfuercen, los habitantes de Babel no conseguiran acabarla (se les caerá antes). Amplio las imágenes para apreciar la obra como se merece, está plagada de detalles minúsculos que enamoran.


La pintura de Brueghel se presenta generalmente en tres períodos; las primeras composiciones están llenas de personajes tomados de la vida; el segundo período es el ciclo de las Estaciones que relata la marcha del mundo según las leyes de la naturaleza y el tercer período es los últimos cuadros, en los que los grandes personajes se destacan sobre un paisaje que no es más que un fondo.


Brueghel pintó varios cuadros con el mismo tema tras su estancia en Roma. Esta se conoce como la Gran Torre de Babel, y resulta evidente que los niveles de la construcción están inspirados en el impresionante Coliseo romano, que Brueghel visitó. Tal vez lo grandioso de esa ruina inspiró a Brueghel lo sublime y al mismo tiempo lo vano o efímero del esfuerzo humano. 


Así es como generalmente se interpreta esta imagen: la Torre de Babel, monumento a la vanidad del hombre y su inconsecuencia, pero al mismo tiempo tan magnífica. En el interior de la torre pueden catalogarse todo tipo de actividades humanas, todas contribuyendo a la elevación de la torre. Los colores son excelentes y el paisaje de fondo está en la mejor tradición de las panorámicas de Patinir.


A diferencia de los pintores del Renacimiento, Brueghel no representó el desnudo y se interesó poco por el retrato. Sus personajes están bien alejados de la glorificación de los cuerpos bien proporcionados. En sus cuadros dominados por la vida popular, el pintor muestra los campesinos tal como son, en sus actividades y su ocio. Por vez primera en la historia de la pintura, la clase campesina se humaniza dentro de una visión objetiva. Las cabezas se alinean y se aprecia que el artista es sensible a las emociones y las debilidades.


Al final de su carrera aumentó el tamaño de las figuras, y se aprecia una nueva concepción de la estructura del cuadro. Pintó en un estilo más sencillo que el estilo italianizante que prevalecía en su época. En sus últimos cuadros adopta tamaño grande. Hay menos figuras, de un tamaño más grande, que se destacan sobre el fondo; perdiendo importancia el fondo.

La construcción de La Torre de Babel del año 1595, en el Museo del Prado 

 La torre de Babel del año 1563), en el museo Boijmans Van Beuningen
 en  Rotterdam

Paseando en El Museo Británico encontré piezas que van desde importantes piezas arqueológicas hasta pinturas y grabados de artistas de diferentes siglos que se inspiraron en aquellas leyendas. Una narrativa que combina mito y realidad.

Una sala está dedicada a la torre de Babel con la reconstrucción a pequeña escala del zigurat (torre escalonada) de Etemenkani, palabra sumeria que significa "la fundación del cielo y de la tierra".


El zigurat tiene forma cuadrada, la misma que puede verse en algunas descripciones medievales de Babel hasta que se impuso la forma cilíndrica, popularizada por el conocido cuadro de Pieter Brueghel el Viejo, después de que Cornelis Antonisz Teunissen se inspirase en el Coliseo de Roma para representar la destrucción de la mítica torre.









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