jueves, 15 de junio de 2023

El monumento de Colon

El monumento de Colon fue construido en el contexto de las obras de mejora del litoral de Barcelona efectuadas con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Inaugurado el 1 de junio de 1888, en plena exposición, se convirtió enseguida en uno de los iconos más característicos de la ciudad.




Está erigido en el punto de unión entre las Ramblas y el Paseo de Colón, frente al puerto viejo de Barcelona. La idea de erigir un monumento dedicado al descubridor de América había surgido tiempo atrás, cuando a mediados del siglo XIX se pensó coronar con una estatua del navegante la columna erigida en la plaza del Duque de Medinaceli. El cambio de régimen y la llegada de Alfonso XII al trono retrasaron el proyecto.




Dividido en tres partes. La primera es una base circular, con ocho estatuas de leones y estatuas alegóricas de Cataluña, Aragón, Castilla y León así como personajes relacionados con la vida de Colón y el descubrimiento de América. La segunda es una columna que mide 52 metros de altura y fue diseñada por Gaietà Buïgas. Por ultimo está rematada por una estatua de 7 metros de altura realizada por Rafael Arché que representa a Cristóbal Colón.






Tiene un ascensor en el interior de la columna que nos transporta hasta un mirador desde el que se puede ver una impresionante panorámica de la ciudad.
La estatua simboliza con su dedo índice señalando hacia el mar, el descubrimiento de América. En realidad el continente americano se encuentra en dirección opuesta y hay tres teorías sobre la orientación de la misma. 


La primera sostiene que debemos entender la estatua como una metáfora, debido a que si se colocase en posición correcta señalaría hacia la Rambla y esto no sería comprendido con facilidad. La segunda teoría dice que señala el camino del nuevo continente por el puerto de Barcelona. Y la tercera teoría es que la estatua no señala hacia América, sino hacia Génova, ciudad natal de Cristóbal Colón, aunque en realidad algunos historiadores afirman que apunta hacia Palma de Mallorca. 




El autor del proyecto fue el arquitecto Cayetano Buigas,como acbo de mencionar  y en la decoración escultórica intervinieron varios artistas, como Eduard B. Alentorn, Rafael Atché, Pere Carbonell, Manuel Fuxá, Josep Llimona, Rossend Nobas, Antoni Vilanova, Francisco Pagés y Agapito Vallmitjana. La fundición fue de Alejandro Wohlguemuth.


Las obras duraron siete años. Para la base del monumento se requirieron unos cimientos de 5 metros de profundidad, con unos trabajos realizados por los albañiles Manuel Planells y Narcís Cortina. Para la construcción de todo el conjunto se tuvo que montar un andamio tan alto como el monumento, bajo la dirección de Joan Torras.




En los bajorrelieves de la base del monumento se desarrolló un ciclo temático relativo a la vida de Colón, con las siguientes escenas: Presentación de Colón a los Reyes Católicos en Córdoba, Entrevista de Colón con los Reyes Católicos en Santa Fe, Colón pisa la tierra descubierta y Recibimiento del inmortal genovés en la ciudad de Barcelona, obra de Josep Llimona.






Bibliografía : https://www.rutasconhistoria.
                     https://www.elperiodico.com
      

viernes, 2 de junio de 2023

Elizabeth Jane Gardner Bouguereau

 

En 1882, Elizabeth Jane Gardner (1837-1922) fue retratada en su estudio en París por la famosa fotógrafa francesa Alice Boughton.


Elizabeth Jane Gardner (1837–1922) fue una reconocida pintora estadounidense que se destacó en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. Fue retratada en 1882 en su estudio en París por la famosa fotógrafa francesa Alice Boughton en su estudio.

Gardner mostró un gran interés por el arte desde una edad temprana y recibió su primera educación artística en la Academia de Diseño de Nueva York. En 1864, decidió viajar a París para continuar sus estudios en la prestigiosa Académie Julian. En aquel momento, era raro que una mujer se dedicara profesionalmente al arte, pero Gardner superó las dificultades y se convirtió en la única mujer admitida en su clase.



En 1872, Elizabeth Jane Gardner se convirtió en la primera mujer en recibir una medalla de honor en la Exposición de París por su obra "El rapto de Helena". Este logro marcó un hito importante en su carrera y la llevó a ganar reconocimiento internacional.


Se mudó a París en la década de 1860 para estudiar pintura, y allí conoció a William-Adolphe Bouguereau, un prominente pintor académico francés. Bouguereau fue uno de los maestros más destacados de su época y también enseñaba en la École des Beaux-Arts de París, donde Gardner se convirtió en su alumna.

A medida que Gardner avanzaba en su carrera artística, también comenzó a desarrollar una relación personal con Bouguereau. Se casaron el 6 de junio de 1896 en París, cuando Gardner tenía 59 años y Bouguereau tenía 71. La relación entre ellos fue de gran apoyo mutuo, y Bouguereau se convirtió en un mentor y una figura influyente en la carrera artística de Gardner.

Ambos artistas trabajaron en estilos similares, con énfasis en el realismo académico y la pintura de figuras. Elizabeth Jane Gardner Bouguereau se destacó por sus retratos y pinturas de temática histórica, mitológica y bíblica. Ganó reconocimiento y premios por su talento artístico y se convirtió en la primera mujer extranjera en ser aceptada como miembro de la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Francia.

La relación entre Elizabeth Jane Gardner y William-Adolphe Bouguereau fue una combinación de amor, mentoría y colaboración artística. Juntos, compartieron una pasión por la pintura y dejaron un legado duradero en la historia del arte.






A lo largo de su carrera, Elizabeth Jane Gardner recibió numerosos premios y reconocimientos por su obra. Sus pinturas se exhibieron en importantes exposiciones tanto en Europa como en Estados Unidos, y sus obras se encuentran en colecciones de renombre en todo el mundo.

Elizabeth Jane Gardner falleció el 28 de enero de 1922 en París, dejando un legado duradero como una de las primeras mujeres en alcanzar el éxito en el mundo del arte y en abrir camino para las generaciones de artistas femeninas que le siguieron.


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jueves, 1 de junio de 2023

Reloj en el Museo Lázaro Galdiano en Madrid_ España.

Reloj de doble esfera acoplado en una mesa-escritorio de Reissener, fabricado en 1890, firmado por Causard en París, con un relieve rectangular alegórico en su parte posterior. Las esferas son de esmalte blanco, con cifras horarias en números romanos. Está realizado en caoba con detalles en bronces dorados. Actualmente se encuentra exhibido en el Museo Lázaro Galdiano en Madrid_  España.













El Museo Lázaro Galdiano

El museo fue fundado y abierto al público el 27 de enero de 1951 una vez que todos sus fondos habían sido inventariados por Emilio Camps Cazorla. Se cumplía así el deseo de su dueño, Don José Lázaro Galdiano, quien dispuso que, a su muerte, todas sus colecciones pasaran a manos del Estado para que estuvieran a disposición de investigadores y para que acercaran la cultura al pueblo, uno de los objetivos por los que siempre trabajó. El lugar no podía ser otro que su propia casa, el Palacio de “Parque Florido”. Su primer director, Don José Camón Aznar, quien, con la colaboración del arquitecto Fernando Chueca Goitia, se encargó de reformar el conjunto palaciego, creó un espacio ejemplar para la época. Quería mostrar las colecciones siguiendo una serie de criterios museográficos, históricos, cronológicos y estéticos.



Uno de los aspectos que más llama la atención a los visitantes del Museo Lázaro Galdiano es la decoración pictórica de sus techos, la decoración interior son motivos mitológicos en gran parte, son un reclamo más de la visita. Si bajamos un poco los ojos, encontraremos obras de grandes maestros de la pintura muy admirados por Lázaro Galdiano: El Bosco, Cranach, Madrazo, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo o El Greco. 

  
Techo Alegoría de la Música 


Si bien es cierto que todos estos artistas tienen su espacio de honor en el museo, hay uno por el que este mecenas sentía verdadera predilección, Francisco de Goya. Llegó a reunir ocho pinturas y otros dibujos, estampas e incluso cartas personales. En esta colección encontramos cuadros tan simbólicos como El Aquelarre o Las Brujas.



Su realización fue a Eugenio Lucas Villamil (1858-1918) a finales de 1905. Fue sin duda una decisión arriesgada porque el artista (buen imitador del estilo de su padre, Eugenio Lucas Velázquez (1817-1870), y notable autor de escenas de casacón) carecía de experiencia en este tipo de encargos y no estaba dotado, ni por técnica ni por formación, para semejante empeño de ilusionismo escenográfico.



El trabajo se llevó a cabo en tres años, de 1906 a 1908, a partir de bocetos supervisados por Lázaro y con la técnica denominada marouflage, es decir, mediante lienzos pintados al óleo y posteriormente fijados a los techos, donde recibían los últimos toques. la tarea de su “pintor de cámara” proporcionándole modelos para sus composiciones, grabados y fotografías que reproducían obras de su especial predilección. 




Así, por ejemplo, dos de los techos más significativos del palacio –el del antiguo Gabinete de Música (actual sala 8) y el del Gabinete de la Comedia (sala 10)– siguen la pauta compositiva de La apoteosis del Renacimiento (1890), fresco del pintor húngaro Mihály Munkácsy (1844-1900) en la escalera del Kunsthistorisches Museum de Viena: “el techo moderno que más me gusta de cuantos he visto”,
 en palabras del propio Lázaro.



Pero sin duda el techo de mayor complejidad iconográfica es el correspondiente al despacho-biblioteca del coleccionista (sala 14), “sancta sanctorum” de la mansión de Parque Florido, que constituye un auténtico retrato intelectual del dueño de la casa. Fue Ángel Moleón García quien, hace ya veinte años, dio con la fuente que sirvió de falsilla a Lucas Villamil para su ejecución: una pintura mural realizada con cartón de Wilhelm von Kaulbach (1805-1874) que decoró la gran escalera del Neues Museum de Berlín desde 1860 hasta su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Dicha pintura rendía tributo a La Era de la Reforma reuniendo no menos de ochenta personajes en torno a Martín Lutero y causó auténtica sensación en su momento.







El museo presta especial atención en Goya en la revista del mismo nombre fundada en 1954 por el historiador José Camón Aznar. Si hablamos de literatura, hablamos de otro estandarte de la colección Lázaro Galdiano. Una selecta colección de manuscritos que incluye incunables e impresos desde el siglo XVI al XVIII. También encontramos documentos de primer orden como El ceremonial de la Consagración y Coronación de los reyes y reinas de Aragón del S. XIV.




Más allá de la pintura y la biblioteca, quizá el aspecto más original de este museo son sus objetos de coleccionismo en miniatura, que comparten espacio con joyas, esculturas, tejidos, platería, mobiliario o cerámica. Desde la propia fundación lo definen como “una colección de colecciones”.




Bibliografía : https://museolazarogaldiano.blog