viernes, 11 de octubre de 2024

El Panteón de Agripa en el año 1875


En el año 1875, la imagen del Panteón de Agripa en Roma, Italia, reflejaba un periodo de transformación dentro del contexto más amplio de la unificación italiana. En 1870, Roma había sido anexionada por el Reino de Italia, convirtiéndose en la nueva capital del país unificado. Este cambio político y social también influyó en los monumentos y en el paisaje urbano.




Con respecto al Panteón, el monumento en sí no experimentó grandes cambios estructurales en 1875. Sin embargo, un cambio importante ocurrió alrededor de su entorno y contexto urbano. Durante el proceso de modernización de Roma tras la unificación, se hicieron esfuerzos para restaurar y preservar monumentos históricos como el Panteón, que ya era una iglesia cristiana (Santa María de los Mártires) desde el siglo VII.


1905


Uno de los cambios más visibles en ese período fue la retirada de algunas estructuras que habían crecido alrededor de los monumentos antiguos, despejando las vistas de estos. También se mejoraron los accesos y la circulación urbana en las plazas cercanas a estos sitios históricos. Las fuentes y otros elementos decorativos, como la Fontana del Pantheon frente al edificio, también fueron objeto de restauraciones periódicas durante el siglo XIX.

En resumen, el cambio más notable para el Panteón en 1875 no fue tanto en su arquitectura como en el contexto urbano que lo rodeaba, con esfuerzos para embellecer y restaurar la ciudad, mejorando el acceso a monumentos antiguos.



El edificio es circular con un pórtico de grandes columnas corintias de granito, ocho en la primera fila y dos grupos de cuatro detrás, bajo un frontón. Un vestíbulo rectangular une el pórtico con la rotonda, que se encuentra bajo una cúpula de hormigón artesonado con una abertura central (óculo) hacia el cielo. Casi dos mil años después de su construcción, la del Panteón sigue siendo la cúpula de hormigón sin armar más grande del mundo.

1756

La altura hasta el óculo y el diámetro del círculo interior son los mismos: cuarenta y tres metros. Su cella circular abovedada con un pórtico convencional fue única en la arquitectura romana. Sin embargo, se convirtió en un ejemplo estándar cuando se revivieron los estilos clásicos y fue copiada en numerosas ocasiones por los arquitectos posteriores.



Es uno de los edificios de la Antigua Roma mejor conservados, principalmente porque ha estado en uso continuo durante toda su historia. Desde el siglo vii se ha utilizado como iglesia, recibiendo actualmente el nombre de basílica de Santa María y los Mártires, pero siendo informalmente conocida por Santa María Rotonda. La plaza frente al Panteón se llama piazza della Rotonda y da nombre a un distrito de la ciudad.






Bibliografía: El Poder del Arte  

martes, 8 de octubre de 2024

“El tocador de Ester” obra de Théodore Chassériau (1819-1856)

“El tocador de Ester” obra de Théodore Chassériau (1819-1856) del año 1841, una obra muy pequeña con unas dimensiones 45,5 x 35,5. Actualmente se encuentra en el Musée de Louvre en Paris _ Francia.



“El tocador de Ester” representa a Ester, la reina judía mencionada en el relato bíblico del Libro de Ester, preparándose antes de presentarse ante el rey Asuero. Esta escena no es directamente bíblica, sino una interpretación artística que refleja un momento íntimo de preparación y reflexión, probablemente antes del episodio en el que Ester intercede para salvar a su pueblo.



Théodore Chassériau (1819-1856) fue un destacado pintor francés del siglo XIX, conocido por su estilo que combina elementos del clasicismo y el romanticismo, así como por su habilidad en la representación de temas orientales y escenas históricas. Fue alumno de Jean-Auguste-Dominique Ingres, cuyo estilo clásico influyó fuertemente en su técnica. Sin embargo, Chassériau también adoptó elementos del romanticismo, especialmente en el uso de color y la expresión emocional de sus personajes. Esta mezcla le permitió crear obras que, aunque técnicamente precisas, también evocan una profunda carga emocional.



Ester es una figura clave en la Biblia por su valentía y sabiduría al arriesgar su vida para interceder ante el rey persa Asuero, salvando así al pueblo judío de una trama para su aniquilación. Este tema ha sido ampliamente representado en el arte, pero la obra de Chassériau opta por capturar un momento de intimidad femenina, alejándose de la representación heroica tradicional.



Orientalismo y sensualidad: Chassériau, se inspiraba en temas orientales y exóticos, lo cual es evidente en esta pintura. La figura de Ester es representada con una delicadeza sensual, en una pose relajada y femenina. Se observa el interés de Chassériau por los detalles decorativos orientales, como las telas ricamente adornadas y los objetos del tocador.



Su pincelada suave y su atención a la belleza idealizada recuerdan a Ingres, mientras que el uso del color y el dramatismo de la escena sugieren el impacto de Delacroix en su desarrollo artístico. Ester está representada en el centro de la escena, destacando su figura mientras se arregla en un entorno privado. La luz que baña su cuerpo y los objetos que la rodean realzan su figura como símbolo de belleza y realeza.



El ambiente íntimo contrasta con el peso político y religioso de su rol en la historia bíblica. Interpretación: La obra de Chassériau no solo busca mostrar la belleza de Ester, sino también explorar su papel como una mujer poderosa y determinada en un momento de tensión.

En la historia, Ester debe prepararse para un acto arriesgado y decisivo, y este momento de introspección antes de su encuentro con el rey añade profundidad al personaje. Recepción: Chassériau fue conocido por sus representaciones de mujeres en escenas sensuales y exóticas, pero también por su habilidad para capturar emociones complejas. 

Chassériau también demostró un profundo interés por la anatomía humana, influenciado por su formación académica. Esto se refleja en la precisión con la que representa el cuerpo humano, así como en su habilidad para capturar la expresión y el gesto, lo que añade vida y emoción a sus figuras. para terminar el estilo de Théodore Chassériau es distintivo por su combinación de influencias clásicas y románticas, su exploración de temas orientales, y su enfoque en la representación emocional y física de la figura humana. A pesar de su carrera relativamente corta, dejó un legado significativo en la pintura del siglo XIX y su obra ha sido reconocida por su belleza y técnica. 





Bibliografía: El Poder del Arteyuuuuuuuuuuu

viernes, 4 de octubre de 2024

Don Antonio Gala y el escultor César Orrico,

La Semana de Gala ha reservado la mañana del 2 de octubre para rendir homenaje a Antonio Gala, en el día en que habría cumplido 94 años. La Fundación Antonio Gala, en Córdoba, ha develado este jueves una escultura de Antonio Gala. El busto anunciado es, en realidad, una estatua de gran porte que representa al poeta de medio cuerpo, con bastón en mano y vestido con chaqueta y pañuelo. La obra ha sido presentada esta tarde al público en un acto entrañable que ha impregnado el centro de la ciudad.


La estatua es obra de César Orrico, Premio Reina Sofía de Escultura y Pintura además de alumno becado por la fundación Antonio Gala hace 15 años, ha hecho que Córdoba redescubra a uno de sus escritores de cabecera, que a partir de ahora, vigilará de cerca los designios del Gran Teatro y de todo lo que acontezca en la ciudad, desde su epicentro. Alrededor de la escultura, se lee una de las mayores declaraciones de amor realizadas a Córdoba, la de Antonio Gala, que pese a haber nacido en Brazatortas, aseguró sin lugar a dudas que "ser de Córdoba es una de las cosas más importantes que se puede ser en este mundo".



César Orrico Méndez nació en 1984 en Logroño_ Rioja y tras haber cursado sus estudios de Bachillerato Artístico en la Escuela de Artes y Oficios de Logroño, en el año 2002 se traslada a Madrid para licenciarse en Bellas Artes en la especialidad de Escultura por la UCM en 2007.

En 2008 finaliza sus estudios en el Master Oficial de Posgrado en Arte, Creación e Investigación por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de Matrícula de Honor.



Entre las becas disfrutadas destaca la de Iniciación a la Investigación UCM 2007-2008, con un proyecto titulado Nuevos planteamientos de materiales industriales. Materiales definitivos y directos en el lenguaje expresivo de Bellas Artes. Además, durante ese curso es nombrado becario honorífico de Escultura también por la UCM. En 2007 disfruta la beca de Escultura de Ayllón (Segovia), y en el curso 2006-2007 se le otorga la beca de Colaboración con el departamento de Dibujo I de la Universidad Complutense de Madrid.



El escultor afirma que lo difícil era representar a Antonio Gala con vida, que al ver la escultura pareciera que se va a mover. Esto le genera mucha emoción y también una gran responsabilidad por haber recibido esta oportunidad. A partir de ahí, empezamos a hablar de la escultura en sí.



En principio, se barajó hacer un busto, de hombros hacia arriba, pero claro, había que hacer alguna alusión a los atributos que llevaba siempre Antonio como el pañuelo y sobre todo, su bastón. Entonces, comenté que había que hacer algo más grande y mostrar las manos y esa manera tan peculiar que tenía Antonio de sostener el bastón, que más que cogerlo parecía que lo acariciaba. 



Durante la ejecución del proyecto, tuve varias conversaciones largas con Francisco Moreno, el presidente de la fundación, y con su sobrino y director, José María Gala, para decir qué vestimenta era la más adecuada, cómo se sentía él más cómodo, hasta llegar al resultado final. Una de las principales claves que decidimos desde el principio era que mirara hacia el Gran Teatro, ese lugar que tantas alegrías le dio.





Bibliografía : https://www.diariocordoba.com
                     https://www.fundacionantoniogala.org

miércoles, 2 de octubre de 2024

"La Mesa de los Pecados Capitales", obra de Hieronymus Bosch (1450-1516)


"La Mesa de los Pecados Capitales", obra de Hieronymus Bosch (1450-1516), realizada entre 1490 y 1510. Es un óleo sobre tabla con unas dimensiones de 120 x 150 cm. Actualmente se encuentra en la Sala 056A del Museo del Prado, en Madrid_ España.

La "Mesa de los Pecados Capitales" del Bosco, es una obra enigmática y compleja que, como muchas de las creaciones de Hieronymus Bosch ha generado múltiples interpretaciones y teorías a lo largo de los siglos. Aunque no hay secretos en un sentido literal o documentado, existen varios detalles y elementos simbólicos que podrían considerarse "ocultos" o misteriosos, ya que reflejan mensajes religiosos, morales y filosóficos.


La obra es un reflejo visual de los "siete pecados capitales" (ira, envidia, avaricia, lujuria, gula, pereza y soberbia). Cada uno de ellos está representado en escenas circulares, pero estas imágenes no son simplemente representaciones literales de los pecados. Están llenas de detalles y matices simbólicos que reflejan el comportamiento humano y las consecuencias espirituales de estos pecados. Por ejemplo, los personajes en cada escena parecen estar atrapados en situaciones cotidianas, mostrando que el mal y el pecado están presentes en la vida común.





En el centro de la obra hay una imagen de "Cristo resucitado"ntro de lo que parece ser un gran ojo. Este elemento es interpretado como el "Ojo de Dios"* o el "ojo que todo lo ve", lo que sugiere que Dios está observando continuamente los pecados de la humanidad. En torno al ojo están escritas las palabras latinas: "Cave, cave, Deus videt" ("Cuidado, cuidado, Dios lo ve"), recordando que todo lo que hacemos está bajo la mirada divina, una advertencia moral poderosa.




La mesa circular también ha sido interpretada como una "alegoría de la vida humana", desde el nacimiento hasta la muerte. En los paneles laterales (las esquinas) aparecen cuatro escenas adicionales, que representan la **muerte, el juicio final, el infierno y el paraíso**. Esto sugiere que los pecados capitales que cometemos a lo largo de nuestra vida tienen consecuencias eternas.


El hecho de que la obra esté diseñada como una mesa es peculiar en sí mismo. Se ha especulado que podría haber sido un encargo especial, posiblemente como una advertencia moral durante las comidas, o incluso para incitar a la meditación sobre los pecados en un contexto social. También podría simbolizar que los pecados están siempre presentes en nuestras acciones cotidianas, algo inevitable en la vida terrenal.



Como en muchas obras del Bosco, hay detalles oscuros y grotescos que invitan a múltiples interpretaciones. En la escena del infierno (representada en uno de los paneles exteriores), aparecen figuras monstruosas y torturadas, lo que puede leerse como una advertencia sobre los tormentos que aguardan a quienes se entregan al pecado. La **iconografía del infierno** en la obra del Bosco es siempre rica en criaturas fantásticas y demoníacas, elementos que han desconcertado a los estudiosos.



La obra puede verse también como un reflejo de las creencias religiosas medievales sobre la naturaleza del pecado, la salvación y el juicio. El Bosco vivió en una época de profunda religiosidad y tensión moral, lo que pudo haber influido en su representación detallada de los vicios humanos. La pieza parece estar impregnada de ideas apocalípticas y esotéricas que estaban en boga en el contexto religioso de su tiempo.


Aunque estos "secretos" no son necesariamente ocultos en un sentido literal, son símbolos, mensajes y detalles que enriquecen la comprensión de la obra y han llevado a muchos a interpretarla de diversas maneras.



Las figuras corpulentas, de poca estatura y en ocasiones algo desmañadas, no se parecen en general a las que solemos encontrar en las obras de El Bosco; son igualmente poco frecuentes las superficies definidas, los contornos oscuros y los colores brillantes y planos, entre los que predominan el verde y el ocre; por ello, se ha pensado que este cuadro podría ser una obra de su taller. Sin embargo, actualmente se ha invertido la tendencia, con lo que suele figurar en los catálogos entre las primeras obras realizadas por propia mano del artista, máxime cuando algunos detalles son de alta calidad pictórica,


El nombre de cada pecado aparece escrito en latín con claridad en cada uno de ellos en la parte inferior, pero las inscripciones aquí pueden considerarse totalmente superfluas: resulta inequívoco; así, los personajes que consumen vorazmente todo lo que lleva a la mesa el ama de casa, representan la gula.





El marco de los siete pecados capitales, en la representación de El Bosco, comprende todos los seres y todos los estamentos; no obstante, la representación de la avaricia se dirige a un estamento determinado: el avaro aparece como juez injusto que acepta sobornos; parece que los jueces de la época estaban especialmente predispuestos para este vicio. Esta crítica de determinados estamentos y clases sociales aparece asimismo en otros cuadros de El Bosco.






Bibliografía : El Poder del Arte
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