El Castillo de Bellver es uno de los monumentos más singulares de Mallorca y una de las fortalezas medievales más sorprendentes de Europa. Su historia se remonta a comienzos del siglo XIV, cuando fue mandado construir por el rey Jaime II de Mallorca como residencia real y fortaleza defensiva. A lo largo de los siglos, el castillo ha tenido múltiples funciones: palacio, prisión militar y hoy en día museo. Su nombre, “Bellver”, significa “bella vista”, un término que describe perfectamente la impresión que produce tanto por su ubicación como por las panorámicas que ofrece sobre Palma y la bahía.
La construcción del castillo comenzó alrededor del año 1300 y se llevó a cabo con piedra marés, un material típico de las Islas Baleares, fácil de trabajar pero resistente. Fue diseñado para cumplir funciones tanto residenciales como defensivas, algo habitual en las edificaciones reales de la época. La obra se realizó con gran precisión arquitectónica, lo que ha permitido que el castillo llegue hasta nuestros días en un excelente estado de conservación, a pesar de los siglos y de los distintos usos que ha tenido.
Uno de los aspectos más llamativos del Castillo de Bellver es su planta circular, un rasgo extremadamente poco común en la arquitectura militar medieval. Esta forma le otorga una armonía visual muy especial y, al mismo tiempo, una gran eficacia defensiva. En el centro se encuentra un patio también circular, rodeado por dos niveles de galerías con arcos góticos que aportan ligereza y elegancia al conjunto, creando un contraste entre la solidez exterior y la delicadeza interior.
El estilo arquitectónico del castillo es el gótico, aunque adaptado a las necesidades de una fortaleza. Se aprecia en los arcos apuntados, las bóvedas y la disposición de los espacios, pensados para combinar comodidad y protección. A diferencia de otros castillos puramente militares, Bellver muestra una clara intención estética, lo que refuerza su carácter de palacio real. Esta combinación de belleza y funcionalidad hace que el edificio sea único dentro del patrimonio histórico español.
Desde el punto de vista estratégico, el castillo se encuentra situado sobre una colina a unos 112 metros sobre el nivel del mar, dominando la ciudad de Palma y su puerto. Esta ubicación permitía vigilar posibles ataques desde el mar y controlar los accesos terrestres, convirtiéndolo en un punto clave para la defensa de la isla. Además, su posición elevada lo hacía difícil de asaltar y facilitaba la comunicación visual con otros puntos defensivos.
Aunque fue construido como residencia real, durante siglos el castillo tuvo un uso muy distinto: sirvió como prisión. En sus estancias estuvieron encarcelados personajes ilustres, como Gaspar Melchor de Jovellanos, político y pensador ilustrado, quien aprovechó su reclusión para escribir y estudiar, dejando valiosos testimonios sobre la isla y el propio castillo.
Otra curiosidad es que la torre del homenaje no está unida directamente al edificio principal, sino separada por un pequeño puente. Esto permitía aislarla en caso de asedio y convertirla en el último refugio defensivo. Desde allí se tiene una de las vistas más amplias de Palma y su bahía, lo que refuerza el significado del nombre “Bellver”.
Durante el siglo XIX, el castillo fue utilizado como prisión para soldados y prisioneros políticos, especialmente tras conflictos militares. En aquella época, las condiciones eran duras y muchas de las salas nobles se transformaron en celdas, alterando temporalmente su función original como palacio.
Se dice que en noches tranquilas, cuando el castillo queda en silencio, el lugar transmite una sensación muy especial, fruto de los siglos de historia acumulada entre sus muros. No faltan leyendas locales que hablan de ecos del pasado y de la fuerte carga histórica que aún parece permanecer en el ambiente.
Hoy, lejos de su pasado bélico y penitenciario, el Castillo de Bellver es sede del Museo de Historia de la Ciudad de Palma y escenario de conciertos y actos culturales. Esta transformación es, en sí misma, una curiosidad: un lugar pensado para la defensa y el encierro convertido en un espacio abierto al conocimiento, la música y la contemplación del paisaje.
Bibliografía. El Poder del Arte










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