La obra “El Ángel Caído”, creada por el escultor Ricardo Bellver y Ramón, fue esculpida originalmente en yeso en 1877 y presentada en 1878, año en que recibió la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 en Madrid. Posteriormente, la obra fue fundida en bronce y ese mismo año se presentó en la Exposición Universal de París de 1878.
La escultura muestra claras influencias del arte helenístico, especialmente del famoso grupo escultórico Laocoonte y sus hijos, lo que se aprecia en su fuerte dramatismo, la tensión del movimiento y el detallado estudio anatómico del cuerpo humano. Estas características aportan a la obra una gran intensidad expresiva y una notable belleza formal.
Ricardo Bellver (1845-1924) madrileño de nacimiento fue alumno en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo varios premios en las categorías de Anatomía Pictórica y de Dibujo del Antiguo, Natural y Paños. En 1877, su tercer año como pensionado en Roma, realizó en yeso su obra más célebre: El Ángel Caído, inspirada en unos versos de El paraíso perdido de Milton.
Un año después la presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes (celebrada en Madrid), donde obtuvo con ella la Primera Medalla. Ese mismo año se hizo una fundición en bronce para la Exposición Universal de París (momento en que se destruye el yeso). Se trata de una escultura de indudable originalidad, que fue adquirida por el Estado y pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional del Prado. En 1879 su director, Benito Soriano Murillo, sugirió exponerla al aire libre, y por ello se cedió al Ayuntamiento de Madrid. Desde 1885 decora, en lo alto de una fuente, la plaza homónima del Parque del Buen Retiro.
Bellver se inspiró en unos versos de El paraíso perdido del poeta John Milton: Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado.
Ricardo Bellver gracias a su talento obtuvo una beca para estudiar en Roma, ciudad donde muchos artistas perfeccionaban su técnica y estudiaban la escultura clásica. Durante su carrera trabajó como escultor y también como profesor, llegando a dirigir la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.
La escultura que se encuentra en el Museo de Bellas artes de San Fernando (tanto el molde de la obra, como la reproducción fueron realizados en 1988 por el Taller de Vaciados de la Real Academia de Bellas Artes como ejercicio de aprendizaje de los alumnos de la Escuela Taller, bajo la dirección de Miguel Ángel Rodríguez.
Una de las anécdotas más conocidas de Bellver está relacionada con su obra más famosa. Cuando presentó El Ángel Caído, algunos críticos se sorprendieron porque era poco común representar a Lucifer en escultura, especialmente en una obra pública. Sin embargo, la pieza tuvo tanto éxito que el Estado decidió comprarla y más tarde fundirla en bronce para colocarla en una fuente en el Parque del Retiro. Otra curiosidad es que la inspiración de la obra proviene del poema El Paraíso Perdido de John Milton, que describe la caída de Lucifer del cielo. A pesar de que esta escultura fue la que le dio mayor fama, Bellver realizó muchas otras obras y dedicó gran parte de su vida a la enseñanza del arte en España.
Lucifer es una figura que aparece en la tradición religiosa y literaria como un ángel que originalmente era bello, poderoso y cercano a Dios, pero que cayó del cielo por su orgullo y su deseo de rebelarse contra la autoridad divina. El nombre “Lucifer” proviene del latín y significa “portador de luz”. En la tradición cristiana se identifica con el ángel que, al desafiar a Dios, fue expulsado del cielo junto con otros ángeles rebeldes, convirtiéndose después en la figura asociada con el mal o el demonio.
Esta historia de la caída fue desarrollada y popularizada especialmente en la literatura, como en El Paraíso Perdido de John Milton, donde se describe a Lucifer como un personaje complejo: orgulloso, rebelde y trágico. En el arte, su figura ha sido representada muchas veces como un ángel hermoso pero derrotado, simbolizando la lucha entre el bien y el mal, el orgullo humano y las consecuencias de la desobediencia. Por eso muchas obras, como la escultura El Ángel Caído de Ricardo Bellver, muestran el momento dramático de su expulsión del cielo.
Bibliografía : El Poder del Arte
https://www.realacademiabellasartessanfernando.com/

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