La Diana de Itálica es una de las piezas más emblemáticas que alberga el Museo Arqueológico de Sevilla. Se trata de una impresionante escultura de mármol de Paros del siglo II d.C. (época adrianea), que mide 234 centímetros de altura.
Fue hallada de forma fortuita en el año 1900 en el conjunto monumental de Itálica (Santiponce), concretamente en el cerro de San Antonio, cerca del teatro romano.
Iconografía. Representa a la diosa cazadora con sus atributos clásicos: chitón corto, manto, diadema y botas altas ricamente decoradas. Se apoya en un tronco de árbol cubierto por una piel de cervato. Su presencia en Itálica se asocia a la monumentalización de la ciudad bajo el mandato de Adriano, reflejando la afición del emperador por la caza.
El descubrimiento de la Diana de Itálica en 1900 fue un evento totalmente accidental que no ocurrió durante una excavación científica planificada,sino durante labores agrícolas cotidianas. Fue descubierta de forma fortuita por Casimiro Arrivas Martín.Casimiro estaba realizando un hoyo para plantar árboles en su propiedad, situada en el Cerro de San Antonio (Santiponce), una zona elevada al oeste del teatro romano.
Lo que apareció: Al cavar, tropezó con la imponente escultura de mármol de Paros de 2,34 metros, que se encontraba rodeada de otros restos arquitectónicos como capiteles y fragmentos de columnas.
No existen fotografías del momento exacto de la extracción de la tierra (como las que conocemos de excavaciones modernas), ya que fue un hallazgo casual en un corral privado. Sin embargo, se conservan imágenes históricas muy valiosas de su llegada al museo: Existen fotografías de principios del siglo XX que muestran a la Diana en el claustro del antiguo Museo Arqueológico (que entonces compartía sede con el Museo de Bellas Artes
Estas fotos son famosas por mostrar la estatua rodeada de multitud de otras piezas amontonadas, reflejando lo que los expertos llaman "museología de acumulación" de 1900.Aunque Casimiro fue el descubridor material, el contexto arqueológico de Itálica en esos años estaba marcado por figuras como:
Arthur Engel: Arqueólogo francés que realizó excavaciones en Itálica en la década de 1890 y colaboró con coleccionistas locales como Antonio María de Ariz y Jorge Bonsor: Importante arqueólogo anglo-francés que trabajó estrechamente con Engel y documentó gran parte del patrimonio de la zona en esa transición de siglo. La estatua fue rápidamente trasladada al museo debido a su excepcional estado de conservación y calidad artística, convirtiéndose desde entonces en la pieza central de la colección romana.
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