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Retrato de estilo greco-romano, fechados entre el s. I a.C. y el III d.C., en el Museo de Louvre, París _ Francia
En términos de tradición artística, la imagen deriva claramente más de las tradiciones greco-romanas que de las egipcias. La población de la zona de El Fayum creció ampliamente por una ola de inmigrantes griegos durante el período helenístico, inicialmente por soldados veteranos que se asentaron en la zona. Se pueden distinguir dos grupos de retratos de acuerdo a la técnica: uno de pintura encáustica (con cera); otro en pintura al temple, siendo la última normalmente la de mayor calidad.
En la actualidad, se conocen alrededor de 900 retratos de momias. La mayor parte de ellos fueron encontrados en las necrópolis de El Fayum. Debido al clima cálido y seco de Egipto, las pinturas suelen estar bien preservadas e incluso, a menudo, conservan sus colores brillantes.
Eran ojos grandes, directos, sinceros, vivos. Ojos tristes de esos que se afanan en seguirte, que habían permanecido ocultos, pero siempre abiertos, hasta 1615. En ese año, el explorador italiano Pietro della Valle se topó con aquellas miradas en algún mercado de Saqqara (Egipto). Era la primera vez que se cruzaban con las de un occidental.
La catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel, es una de las construcciones más características del mudéjar en España, y una de las escasas catedrales españolas, junto con la de Tarazona, construidas en este estilo.
Actualmente, la catedral está considerada como Bien de Interés Cultural y fue declarada Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.
Una de las maravillas que acoge es la techumbre de la catedral. Hasta el momento actual no se ha hallado documento alguno relativo a la construcción de la techumbre mudéjar que cubre la nave central de la catedral de Teruel.
Detalle del techo
A propósito de la fábrica de la catedral ya se ha precisado que el cuaderno de cuentas, conservado en el Archivo Catedralicio de Teruel, titulado Recepta de la obra de Sancta María, que data del año 1335, se refiere a las obras de enlucido y de pintado de la fábrica del crucero y ábsides, dirigidas por el maestro Coglor Yuçaf de Huzmel.
Exciten datos en la que se ha basado la atribución de la cronología de la techumbre a dicha fecha de 1335, así como la autoría de la pintura a Domingo de Peñaflor. Tales cronología y autoría fueron aceptadas por la mayor parte de los especialistas que trataron el tema con posterioridad, entre los que destaca la historiografía más ilustre, con nombres tan rotundos como Ráfols, Post y el marqués de Lozoya.
Hasta la edición y el estudio del mencionado documento, realizados en 1973 por Santiago Sebastián y César Tomás Laguía, no se ha estado en condiciones de rechazar la interpretación errónea del marqués de Monsalud y de precisar la naturaleza y alcance de las obras realizadas en la catedral en 1335, como ya se ha dicho.
Escena de alarde
Casi todos los techos mudéjares son artesonados, esto es, elementos meramente decorativos. En este caso se trata de un cubrimiento en techumbre, cuyo armazón sostiene la parte superior de la nave y consolida la estructura. Se la ha llamado la «capilla sixtina» del arte mudéjar, por su gran valor arquitectónico y pictórico. Mide 32 metros de longitud y casi 8 metros de anchura y data del siglo XIV.
En sus casetones hallamos motivos históricos, religiosos, costumbristas. Oficiales, artesanos, personajes históricos, seres fantásticos. Toda una galería de tipos humanos, una extensa variedad en la imaginería pictórica, que se conservó en perfecto estado debido a que fue cubierta por un falso techo neoclásico en el siglo XVIII, que dejó la pintura mudéjar a salvo de las inclemencias del tiempo.
"El sastre", obra de Giovanni Battista Moroni, entre 1565-1570, con unas dimensiones de 99,5×77 cm, ubicada en la National Gallery de Londres _ Inglaterra.
Moroni fue uno de los grandes retratistas del siglo XVI italiano, Hay quien señala que fue aprendiz de Tiziano, pero es improbable que alguna vez se acercase al estudio veneciano de éste. Desde los años 1550 en adelante, de hecho, a Moroni le encargaron retratos como una alternativa más barata al muy atareado Tiziano. De esto resultó que obtuvo muchos mecenas para retratarlos. Su producción es una serie de retratos que, no siendo heroicos, están llenos de dignidad humana y basados en la vida cotidiana.
El sastre tiene una particularidad especial: fue una de las primeras obras en donde se retrata a un trabajador. Hasta el momento, los motivos artísticos se resumían, básicamente, en mitológicos, religiosos y en retratos de la burguesía. Pero Moroni retrata a un personaje desconocido y anónimo. Lejos de una visión nostálgica o compasiva, el artista dignifica a un artesano de las clases inferiores de la sociedad.
Mientras este se prepara a cortar un trozo de tela negra, sus ojos miran profundamente al espectador, lo que le atribuye un aire de grandeza y seguridad. Moroni retrata al sastre vistiendo a la manera española e, irónicamente, le agrega un cinturón comúnmente destinado a sostener una espada. La ironía radica en que los nobles posaban con ellas para demostrar su valentía y poderío, pero el artista prefiere mostrarnos que el poder del sastre se encuentra en su herramienta de trabajo, su tijera.
El naturalismo envuelve la escena gracias al potente foco de luz que resalta los colores e ilumina los gestos del modelo, resultando así un retrato tan atractivo como el de cualquier aristócrata de la época.
La compañía de las SS. Rosario de Santa Cita fue fundada en 1570, en Palermo _ Italia, después de la ruptura con la compañía del mismo nombre con sede en San Domenico, inaugurando su propio oratorio en 1686. La compañía, una de las más ricas y de mayor prestigio, jugando en un modelo de la oratoria como un lugar de reunión y de culto, con la función litúrgica, social y con el fuerte contraste entre el exterior arquitectónico muy modesto y el muy bien decorado realizado en su interior.
Se accede al sitio a través de un pequeño portal coronado por un escudo que a través de una escalera de mármol conduce a la terraza de baldosas, pasando por alto dos portales de mármol de finales del siglo XVI. Un gran antioratorio que ciertamente era un aula , el cual posee una espléndida procesión en el elegante estuco barroco inteligentemente elaborado e implementado por Giacomo Serpotta, encargado entre 1685 y 1690 de embellecer todo el entorno eclesiástico con una iconografía basada en los exempla de los misterios y las Virtudes.
Es casi seguro que se formó en Roma. En 1682 estaba sin duda en Palermo para la ejecución de la estatua ecuestre de Carlos II de Borbón. Empezó su larga carrera con el Oratorio de San Fidelio (1678), como decorado al estuco interior de los edificios sagrados en la ciudad de Palermo, que vivió bajo los Borbones un florecimiento de las artes, gracias a su mecenazgo.
La personalidad de Serpotta se encontraba muy por encima de los - si bien importantes - artistas sicilianos de su tiempo. Sus relieves, que se expanden en las paredes de los edificios, tales como ramas sinuosas y sensuales, reflejan en parte los motivos de la escultura barroca, pero interpretándose de una manera muy personal y con un gusto inusual que era claramente un preludio al estilo rococó. Sus famosos «teatrini», los nichos reales de gran profundidad y alta complejidad, que representan un genio innovador que cambió la faz de la decoración del estuco en el período barroco innovador.
Son un ejemplo las del Oratorio del Santo Rosario en Santa Cita, donde los misterios se volvieron alegres y tristes, igual que la extraordinaria aunque mutilada por el robo y el vandalismo, del Oratorio de San Lorenzo, la concentración de la bóveda en la vida de los santos Francisco y Lorenzo.
La sala rectangular tiene las características de identificación del espacio litúrgico. En las paredes laterales hay un lazo de plástico refinado, que consiste en estatuas alegóricas y teatros, ilustrando misterios gozosos y dolorosos. Todo ello ubicado en el mostrador de los Misterios Gloriosos.
El episodio central del oratorio, realizado en el centro de la barra para el ábside, representa la histórica Batalla de Lepanto.