viernes, 5 de abril de 2024

Marc Chagall (1887-1985)

Marc Chagall (1887-1985), cuya vida atravesó dos guerras mundiales y un exilio, dejó una obra profundamente anclada en la historia del siglo XX. Encarnación del desarraigo y de la migración, como tantas figuras de su obra, el artista transitó por el mundo al albur de las convulsiones de su siglo, desde su infancia en la Rusia blanca hasta Francia, de Alemania a Palestina y de Estados Unidos a México, hasta instalarse finalmente junto al Mediterráneo.




Esta exposición, fruto de la colaboración entre La Piscine – Musée d’Art et d’Industrie André Diligent (Roubaix), Fundación MAPFRE y el Musée national Marc Chagall de Niza, plantea un amplio recorrido por su obra a la luz de los acontecimientos históricos que Chagall tuvo que enfrentar y las tomas de postura que adoptó ante ellos, en una propuesta que representa la primera lectura completa de su obra desde esta perspectiva: la de su idealismo sin condiciones, su inamovible creencia en la paz universal y el firme compromiso sociopolítico que de ella se deriva.





Ya no puedo soñar al leerlo como en otros tiempos. Tenemos ante nuestros ojos su tumba derruida, sin césped ni inscripción. No podemos quedarnos callados; no podemos hablar sobre su mundo cuando el mundo entero fue testigo de cómo arrojaron al abismo al propio artista. Este país, este pueblo.

Ha llevado a la tumba a nuestros artistas y ha profanado sus sepulcros. Maldecir el país de Nietzsche y Wagner sería quedarse muy cortos. 

¿Qué judíos nos interesamos hoy por las maneras de pensar de Peretz? A veces tengo la impresión de que no somos nosotros, los vivos, quienes seguimos su camino, sino los muertos, los mártires difuntos y esos miles de héroes que luchan en tal o cual lugar [quienes han seguido sus ideas]. Sin embargo, estoy convencido de que nuestro pueblo de desarrapados volverá a salir con paso alerta y las manos cubiertas de barro de su gueto-cueva e inscribirá en los corazones de nuestros nietos una nueva Biblia patrimonial.





Y tal vez yo mismo tenga fuerzas para pintar nuestro exilio en color sangre al lado del furgón mortuorio. Nuestra creación fraternal, unida y vengadora será lo inicio que nos permita resucitar la tumba de Peretz, como los antiguos y nuevos creadores. Se la llevaremos a Peretz para su nuevo jubileo. Los que hemos quedado con vida en la Tierra lo conduciremos otra vez con mucha pompa a su cementerio y volveremos a depositarlo en su mausoleo reconstruido. Pero mientras hablaba me he puesto muy triste. No puedo remediarlo. Estoy rojo de vergüenza.






A veces tengo ganas de acostarme donde descansa él. Tengo ganas de pedirle a quien sea: no me agobies con un sentimiento de ostracismo respecto a mis hermanos, que bastante separados y reñidos están ya. Siento que al punto me rodea un sudario de luz y me hundo en un pozo de sueño. ¿Qué veo? Un reloj de pared roto y a un judío viejo que recoge leña y se sienta a recitar salmos. El cielo ha juntado sus escasas nubes. Se extiende por la oscuridad, negro como las filacterias. No sé qué hacer con mi cuerpo. De pronto ha pasado por los aires un chal blanco, como un humo fino, y se ha posado sobre mí como un dosel nupcial sobre mi cama. Prorrumpo en gritos y me aferro: es mi imagen, dándome fuerzas. Escucho atentamente: está hablando. Desprende un olor asfixiante a gas. La abrazo y ella flota. De sus húmedas mejillas de muchacha caen lágrimas.




Durante el verano de 1914, a su vuelta a Vitebsk, donde permanece a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial, Chagall abordó una serie de pinturas con el motivo de su ciudad natal y en torno a las costumbres de su comunidad. Ambos aspectos le servían como anclaje y con ellos mantenía sentimentos contrapuestos, felices en ocasiones, otras veces nostálgicos y apocalípticos.




La Casa gris ofrece una visión naturalista, mezclada con elementos del cubismo que había trabajado el artista en la capital francesa, tal y como se puede ver por el modo de representar la casa, una tipica construcción campesina de las que se encontraban a orillas del río Dviná, a partir de planos y con una perspectiva irreal. Por su parte, la pequeña figura que aparece a la izquierda, posiblemente un autorretrato del propio artista, introduce al espectador en un mundo fantástico y onírico. Se trata de una forma de elaborar las representaciones característica de estos años, en los que el artista trata de conciliar la «efervescencia» cultural vivida durante los años parisinos, y su conocimiento de los movimientos de vanguardia, con la serenidad propia de su ciudad natal. During the summer of 1914





La obra del gran artista ruso se nos presenta que como pensaba y así en una lectura nueva, una sorprendente revelación de la forma en que su pintura, que nos resulta tan reconocible como fascinante, encierra también un conmovedor testimonio de nuestro tiempo.





Bibliografía : https://www.fundacionmapfre.org


miércoles, 3 de abril de 2024

La liebre obra de Alberto Durero


La liebre es una obra del pintor alemán Alberto Durero, realizada en el año 1502. Fue pintada con acuarela y gouache sobre papel, con unas dimensiones de 25,1 cm x 22,6 cm. Actualmente se conserva en el Museo Albertina de Viena _  Austria.



El arte de Durero ha ejercido una influencia intensa y duradera en el arte occidental, fundamentalmente gracias a la masiva circulación de sus grabados, tanto originales como copias. Durero es, al igual que Rembrandt y Francisco de Goya, uno de los escasísimos genios del arte europeo que crearon con igual dedicación pinturas y grabados. De ellas, 350 son xilografías y 105 son grabados sobre matrices de metal (cobre, hierro), en su gran mayoría trabajados a buril (Durero produjo solamente tres grabados a punta seca y seis aguafuertes)


Pintada en su taller, La Liebre está considerada como una obra maestra de arte observacional junto con su otra gran acuarela Gran mata de hierba pintada al año siguiente. El motivo ha sido dibujado con una calidad casi fotográfica y a pesar de que la pieza es tradicionalmente conocida como Liebre joven, el retrato del animal es lo suficientemente detallado como para identificarlo como un espécimen adulto.




La liebre tiene un significado simbólico muy importante en la obra de Durero. Durante el Renacimiento, la liebre era un animal muy apreciado por su rapidez y ligereza, así como por su carácter grácil y elegante. La liebre a menudo se representaba en el arte de la época, ya sea en pinturas, grabados o tapices.

En la obra de Durero, la liebre es un motivo recurrente, lo que demuestra el interés del artista por este animal. La liebre a menudo se representa de una manera muy realista y naturalista, con gran atención al detalle en su pelaje y ojos. La liebre también se representa a menudo en posiciones graciosas y elegantes, lo que refuerza la impresión de ligereza y delicadeza.




Sobre este reflejo hay un debate abierto. Según unos sería la prueba de que Durero utilizó una liebre que mantuvo en cautividad para usarla de modelo. El reflejo que se ve en el ojo sería la ventana de su taller. Otros, sin embargo, creen que el maestro simplemente utilizó una liebre muerta para copiar los detalles y por eso el reflejo del ojo no sería más que un recurso habitual, usado por Durero en otras obras, que servía para dar más vivacidad a los ojos de los personajes.



La idea de que Durero pintó la liebre en un estudio / taller también se cuestiona porque el artista a menudo pintaba efectos como la luz reflejada para agregar más vitalidad al tema para que parezca más real. Por lo tanto, la reflexión podría ser simplemente un efecto para dar a la liebre más realismo. En la parte inferior de la página o composición está el monograma de Alberto Durero, que aparece casi como una firma de logotipo, que representa las iniciales del artista «A» y «M», así como la fecha, «1502», sobre ella.



La liebre joven aparece en varios tonos de Marrones, desde tonos más claros hasta tonos más oscuros. También hay áreas de color blanco mezclado con marrón donde su pelaje es más suave y esponjoso cerca de su área del estómago, así como cerca del lado derecho (nuestro izquierdo) de su cara.

También aplicó lo que se conoce como un «lavado» y luego más variaciones de colores utilizando la pintura de la carrocería y la acuarela para rellenar el pelaje, así como otros detalles como los ojos. Aplicó capas de pintura para crear varios efectos de color y textura.




También hay una fuente de luz, que parece originarse a la izquierda de la composición y proyecta la sombra de la liebre a la derecha de la composición. Si el reflejo en el ojo de la liebre es de hecho la ventana del estudio / taller de Durero, la fuente de luz podría originarse en ella.

Durero representó a la liebre frente a nosotros, los espectadores, pero desde un ángulo; principalmente vemos el lado derecho del cuerpo de la liebre. Además, el ángulo también es ligeramente desde arriba, como si estuviéramos mirando hacia abajo a la liebre. Esto crea más dinamismo en la pintura y proporciona contraste.


Según los informes, se hicieron alrededor de 13 copias del conejo de Durero, un término más entrañable ya que nos hemos encariñado con este pequeño mamífero a lo largo de los siglos. Sin embargo, la liebre joven también fue copiada por Hans Hoffmann, otro artista alemán, que también produjo muchas otras pinturas de estudios de la naturaleza.










Bibliografía : https://mundoarte.net

                    https://www.artmajeur.com

lunes, 1 de abril de 2024

Itchan Kala en Jiva _ Uzbekistán.


Itchan Kala es la villa amurallada ubicada en el interior de la ciudad de Jiva, en Uzbekistán. Se encuentra al sur del río Amu Darya y está protegida por grandes muros de piedra de 10 metros de altura. Este lugar era el último punto de abastecimiento de las caravanas que cruzaban el desierto persa (Irán). Aunque no se han conservado en su totalidad, los monumentos que aún persisten aquí son grandes ejemplos de la mejor arquitectura propia del centro de Asia.


La historia nos cuenta que esta ciudad fue el corazón del antiguo reino de Khorezm durante el siglo IV, famoso en la antigüedad por su habilidad en las técnicas de regadío y transporte de agua, que convirtieron esta parte del desierto en una próspera tierra de pastos y cultivos.


La ciudad cayó bajo el dominio árabe en el año 712, luego pasó a manos mongoles desde el año 1221 y finalmente fue conquistada por los uzbekos en 1512, convirtiéndose en un kanato un siglo después. Durante el siglo XIX, esta ciudad disfrutó de un periodo de independencia hasta la llegada de los rusos en 1873, pasando a formar parte del protectorado de Rusia.


La ciudad tiene un diseño rectangular, dividido en dos zonas principales: el exterior, conocido como Dichan Kala, que en tiempos pasados también contaba con murallas y fortificaciones, y la zona interior o Itchan Kala. Desafortunadamente, son pocas las construcciones anteriores al siglo XVII que han permanecido intactas; aquellas de mayor importancia cultural han sido reconstruidas, como es el caso de la Mezquita Djuma, restaurada en 1789.


Los edificios de carácter público se encuentran ubicados en torno al eje Este-Oeste de la ciudad, mientras que la antigua fortificación se sitúa al norte de la misma; con el tiempo, este edificio se convirtió en el palacio del Kan Alla-Ulli.






Bibliografía : https://patrimoniosdelahumanidad.com



La soledad Obra de Marc Chegall.


Marc Chagall (1887-1985), junto a su esposa Bella Rosenfeld (1895–1944), quien fue su compañera hasta su fallecimiento en 1944, disfrutaron de 29 años juntos. A lo largo de su vida, Chagall se refería a Bella como su "nishoma" (su alma)

Su obra titulada "Soledad" en 1933, ejemplifica un tratamiento cultural de la alienación, más que de la soledad en el sentido convencional.La intención de Chagall era representar la cultura judía en un momento crucial de Europa. Utilizó elementos como el buey de sacrificio, el rollo de escrituras y la imagen de un rabino histórico o anciano para personificar el judaísmo. Esta obra se encuentra actualmente en exhibición en el Tel Aviv Museum of Art en Tel Aviv, Israel, y también fue vista en la Fundación Mapfre en Madrid, España.


Es una pintura delicada repleta de simbolismos: un rabino abatido, con una espesa barba, vestido con el manto de la oración, sostiene con su mano izquierda, cerca del corazón, una Torá enrollada. Está sentado en el césped y a su lado hay un violín y una vaca blanca de mirada triste. En el horizonte, un ángel sobrevuela un pueblo cercano, pero unas nubes oscuras amenazan con atraparlo.


Sin duda se trata de una alegoría de Ahasverus, el judío errante, que resume, en su tristeza, la persecución milenaria de su pueblo, alentado por la esperanza que el ángel representa pero perseguido por una temible tormenta; el violín, la metáfora de los judíos del este, que recuerda el dolor del profeta Jeremías por la destrucción de Jerusalén; y la vaca, la bíblica profecía de Oseas, “como una vaca indómita, es indómito Israel”. Lo más fascinante del cuadro es la tristeza con la que nos envuelve la mirada, hasta el punto de que, siendo una pintura repleta de elementos, consigue ser el retrato de un hombre eternamente solo, abandonado a su destino trágico. Personalmente, sentí una enorme soledad al contemplarlo.



Marc Chagall nos cuenta: "He encontrado esta noticia en Beaux-Arts y no puedo evitar hablarles de ella. Es una idea hitleriana. Los conservadores de los museos alemanes han recibido la orden de reunir en una sala de las infamias las obras de arte 'demasiado' modernas adquiridas en los últimos años bajo el régimen democrático. ¡Guerra al 'Kulturbolchevismus'! Contrariamente a lo que se podría creer, el criterio elegido no es de tipo confesional, sino puramente estético.

En la picota ya están Beckmann, Paul Klee, Chagall y Munch, y al pie de cada una de sus obras se lee: 'Este cuadro costó tantos miles de marcos y se pagó con dinero alemán'. Resulta muy halagador -prosigue Chagall- ser despreciado por los alemanes de Hitler, pero ¿qué harán con mis cuadros esos brutos? En lo tocante a su dinero alemán, nunca he cobrado un solo pfennig. Mis pinturas fueron confiscadas durante la guerra y son los alemanes quienes han ganado dinero entre ellos con mis cuadros. ¿No se me podría, al menos, informar sobre este punto?"




Marc Chagall se inspiró en las costumbres de la vida en Bielorrusia e interpretó muchos temas bíblicos, reflejando así su herencia judía. En los años 1960 y 1970 se involucró en grandes proyectos destinados en espacios públicos o en importantes edificios civiles y religiosos.

La obra de Chagall está conectada con diferentes corrientes del arte moderno. Formó parte de las vanguardias parisinas que precedieron la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, su obra se queda siempre en los límites de estos movimientos y tendencias emergentes, incluyendo el cubismo y el fovismo. Estuvo muy conectado con la Escuela de París y sus exponentes, como Amedeo Modigliani.







Fotografía por gentiliza de El Poder del Arte




































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